6.

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Fabio me acompaña de vuelta a palacio, la verdad es que él ha sido el que más se ha quedado flipado cuando he revelado mi identidad.

Tengo que ir con el pañuelo, por si hay algún hombre de Salam cerca y para que mi pueblo no me atrincheren para pedir información sobre lo ocurrido.

Por el camino, voy viendo el resultados de la barbarie, nadie ha muerto, pero algunas tiendas tienen dañados los escaparetes.

Salimos de Ciudad Cristal y le digo a Fabio que se monte en mi yegua, para ir más rápido.

-Cuentame algo- digo mientras cabalgamos.

-Me mareo cuando voy a caballo, Cat... Quiero decir, princesa.

-Llamame Miriam o Mir.

-Oh, vale.

-¿Sabes? Siempre he querido ir a Ciudad Coralia, aunque sea para desconectar unos días.

-Yo nunca he ido, pero dicen de que su playa es preciosa, tiene el agua cristalina.

-Sí, lo sé. ¿Quieres pasear por el jardín de palacio?

-¿Yo? ¿Me dejarán entrar?

-Claro- respondo obvia.

Llegamos y dejo a Esmeralda en el establo, cuando se baja, Fabio se agarra a la pared y cierra y abre los ojos en un segundo.

-¿Estás bien?- pregunto mientras quito la silla de montar.

-Sí sí, estoy bien- responde rápidamente.

Él se despega de la pared y cuando intenta andar, casi se cae, pero logro sostenerle a tiempo.

-¡Fabio!- grito asustada.

-Estoy bien.

-No estás bien, te llevaré a la sala de invita... Ah no, que ahí está Tomlson, pues te dejo tumbarte en mi cama haber si te recuperas.

-Gracias, Mir.

Lo llevo como puedo, ya que es más alto que yo, y cierro la puerta tras de mí.

-Iré a por un paño frío.

-¿No tienes criados?

-Me valgo por mí misma- respondo sin darle importancia.

-Ah, está bien.

Salgo, bajo a la cocina y mojo con agua fría un paño, subo y se lo pongo en la cabeza.

-Esto viene bien para el dolor- explico.

Después de un rato, él se encuentra mejor.

-Gracias por todo- él acerca su cara y me mira a los ojos.

-De nada- sonrío mientras aguanto la mirada.

Él, por sorpresa, me besa. Sí, se ha lanzado a darme un beso.

Es tímido, pero yo gustosa le sigo, he de reconocerlo, en este mes me ha empezado a gustar.

Y sé que él tendrá dudas, ya que yo soy la princesa del reino donde él vive.

Nos separamos, él junta mi frente con la suya, cierra los ojos y apoya sus manos en mi pelo, detrás de las orejas.

-Sé que yo solo soy un mercader cualquiera, no tengo tanta fortuna ni dinero como un príncipe o alguien de familia real, pero te quiero y me preguntaba si podrías ser mi novia.

-Sí, te quiero y me da igual si eres pobre o rico.

Nos volvemos a besar, jamás he sentido algo así por un chico, además le conozco y sé que no me está utilizando.

                           *~*

-¿Sois novios entonces?

-Sí, pero de esto a nadie, es secreto entre las tres.

-¿Y tú hermano?- pregunta Celia.

Ese es el punto, mi hermano mayor. Él me cuida, pero se le va la lengua y al final acaba contando los secretos.

-Gerard se lo podría contar a la tía, será mejor esperar. Tengo una noticia para ti, María- digo cambiando de tema- vendrán militares a protegernos, entre ellos puede estar Rosendo.

-¿En serio? ¡Tengo muchísimas ganas de volver a verle! No lo veo desde el otoño pasado.

Es cierto, Camila vió por última vez a Rosendo en noviembre, y ahora estamos en marzo.

Y dentro de poco es el 18 cumpleaños de mi novio, que raro es llamarlo así.

María y Celia se van a sus habitaciones y yo me duermo feliz pensando en que Tomlson volverá a su casa mañana y por supuesto pienso en mi querido Fabio.

Decisión Y DestinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora