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Su mirada caía sobre mi como si intentara descifrar algo, sólo que ese algo ya había sido abandonado por mis labios. Sí, le extrañe.

Se abalanzó para abrazarme, quede estático, sin reacción. No quería que volviera a irse por lo que correspondí a su afecto y mis manos se dirigieron a su espalda.

—A veces eres tan tierno Jungkookie, y a veces eres tan terco y gruñón.

Susurró cerca de mi oído, su cálida respiración chocando mi piel hizo que me estremeciera. Extraño.

Me separé de su abrazo y le sonreí con cortesía.

—¿Y si nos distraemos?

Solté una carcajada, muestras él bajaba su mirada apenado. Me había mencionado que era un buen dibujante, pero su actual dibujo quería dejarlo mal. Lamentable.

—Hace tiempo que no dibujo Kookie, necesito más practica.

Kookie...

Mi mente se quedo en blanco por un momento para después desviarse hacia mis recuerdos, aquellos árboles cargados de emociones, que no querían dejarme libre, ahí estaban.

Ella me llamaba así, siempre lo hizo.

Hasta su último día...

Una lágrima escapó de mi ojo, Jimin pareció percatarse de ello, ya que acariciar acariciar mi mejilla por donde se dirigía la susodicha. Cerré mis ojos para sentir el tacto, mi pecho comenzó a doler. No quería llorar, no enfrente de Jimin.

—¿Dije algo malo?

Se cuestionó, a lo que negué con mi cabeza.

Ella me llamaba así...

Susurré enredándome entre las palabras. Me miro comprensivo y acarició mi hombro para reconfortarme.

—No te volveré a llamar así entonces, ¿De acuerdo?

Sonrió, haciendo desaparecer sus ojos. Que lindo.

Intente sonreírle de la misma forma, pero pareció demasiado forzado, una mueca.

Olvidame, por favor.

Pídeme cualquier cosa, menos eso... No por favor.

¿Como rechazarla cuando mi mente y corazón piensan constantemente en ella? ¿Por qué tan egoísta? Este sentimiento es de ambos, no sólo tuyo. No insistas por favor...

—¡Mira mi dibujo Jungkookie!

Corrió hacia mi y me mostró su libreta. Un abstracto dibujo trazado con carboncillo, dándole luces y sombras múltiples, pude reconocer una habitación pequeña atestado de rayas al azar, como si fuera pintura salpicada. Admirado, observé su trabajo, era impresionante, tal parecía ser un nuevo mundo detrás de un espejo.

—¿Te gusta?

—Esta fascinante Jimin hyung, dibujas muy bien.

—Gracias.

Bajo su mirada apenas pronunció. Creo que ocultaba sus mejillas rosadas.

Por inercia, levanté su rostro para observarle, y comprobé que tenía sus mejillas teñidas de carmín. Luce tierno, pensé.

***

—¡A levantarse Jungkookie, el día esta bonito!

Escuché y gruñí, un acto de cariño para poder despertar no era nada malo. Pero era mucho mejor que escucharlo gritar a los cuatro vientos, aunque de igual manera le agradecía, no estaba del todo sólo.

DELIRIUM ¡! KOOKMINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora