6

3 0 0
                                        

-Hola-

-Hola, me alegro de verte- dice con su suave y melodiosa voz.

-No esperaba que me llamases- aclaro dando importancia a cada una de las palabras que digo.

-Ni yo que vinieses- sus profundos ojos azulados se clavan en mí haciendo que mis pulsaciones poco a poco se aceleren.

-Bueno... Dijiste que era algo importante, ¿no?- le dedico una de mis sonrisas al terminar la oración.

-Si...- parece inquieto, no es el mismo chico de siempre, alza la vista y se queda en silencio observando el cielo tan azulado como sus ojos, mientras que una ráfaga de viento arremolina su cabello azabache al son de los pétalos de los cerezos caídos a nuestro alrededor.

Esta situación me es familiar... Recuerdo que siempre hemos estado juntos él y yo, que en todo momento nos hemos tenido el uno al otro, pero...

Un pétalo pasa por delante de mis ojos para luego pasar por delante de los de él y así los dos nos encontremos con la mirada del otro.

¿Por qué tengo la sensación...

No recuerdo un momento en que no hayamos estado juntos, al igual que tampoco recuerdo ningún momento alegre o triste en el que no estés tú, ya sea haciéndome feliz o consolando me, aún así...

...de que todo va terminar desde el momento en que hables?

Cojo una gran bocanada de aire y mis ojos se ponen un poco llorosos, ¿por qué tengo este dolor en el pecho?, él me ve y da un paso hacia delante, lo cual yo imito.

-¿Estás bien?- dice intentando imitar su monótona voz calmada, alguien que no lo conoce mucho se lo creería, pero yo sé que en el fondo está más inquieto que yo.

-Sí, tranquilo- digo sin maquillar mi tono de voz.

Miro a mi alrededor, ¿por qué las cosas buenas siempre son efímeras? Entre ellas la belleza de los pétalos en flor de los cerezos.

Mis nervios me superan y doy dos pasos más adelante, él me copia pero añade otro más a la cuenta.

No quiero que esto termine, no quiero quedarme hueco y pelado como los cerezos cuando pasa la primavera, no quiero que termine la primavera de nuestra vida Haru...

Mi respiración es acelerada y a unos pocos pasos lo tengo a él frente a mí sin decir nada, totalmente imperturbable, o eso quiere hacer creer, sus manos dentro de sus bolsillos tiemblan.

-Te quería decir una cosa Makoto...- le vibra la voz pero no deja de sonar con una falsa tranquilidad y seguridad.

Avanza un par de pasos.

Estamos a dos pasos cada uno de distancia.

Avanzo yo uno más.

-Dime Haru- mis manos empiezan a sudar y las guardo en los bolsillos.

Doy otro paso más.

Me gusta ver esta escena, él envuelto por la mezcla de flores y fragancias de estas y arremolinadas con su pelo ennegrecido mientras en sus ojos se refleja la caída de los miles de pétalos que nos rodean.

-Makoto...- susurra mientas se acerca más a mí.

No hables más, si lo haces, tengo la sensación de que no te veré de la misma manera nunca más.

"Cállate" es la palabra que resuena en mi cabeza mientras aprieto los puños mientras una tímida lágrima resbala por mi mejilla.

-Yo...- sigue susurrando.

"Cállate" tengo miedo de esta sensación que tengo, de que te alejaras de mí.

Siento como tiran de mi corbata y noto en mis labios los de Haru.

Abro mis ojos sorprendidos pero me dejo hacer al beso, noto sus labios finos y dulces mientras que siento inseguridad por su parte, ¿tenía miedo de que lo rechazase?

Mis brazos temblorosos rodean su cintura y la acarician.

Lo siento. Me equivoqué Haru, soy un idiota al pensar que me abandonarías.

Finalmente sus manos toman mi cara acariciando mis mejillas y limpiando la lágrima que derramé antes.

Lentamente nos separamos mientras nos miramos a los ojos absolutamente hechizados.

-Makoto...-

Pasa una brisa perfumada por el olor de las flores mientras miles de pétalos nos envuelven, Haru lentamente se acerca a mi oído bajando sus pequeñas manos a la vez que acaricia mi cuello.

Escucho su respiración entrecortada, ¿Está más nervioso que yo? No daba crédito a lo que estaba presenciando y menos aún a lo que escucharía después.

-Te quiero...- susurra a mi oído como si fueran palabras prohibidas que solo él y yo debemos escuchar para que no nos encarcelen.

Incrédulo por lo que mis oídos escucharon abracé tan fuerte a Haru como pude.

Es cierto que las cosas buenas son efímeras...

Lloré en su hombro desahogando me de todos los sentimientos y pensamientos que no llegué a decirle, y así transmitírselos ahora. Él, aún con la mano temblando correspondió a mi abrazo...

...pero eso no implica que lo siguiente que nos toca vivir sea malo...

Noto el suave paso de su mano por mi espalda, siempre ha sido muy poco receptivo y participativo a expresar emociones...

...si no que algo mejor lo puede preceder...

Pero puedo jurar que en ese momento, sentí como las cálidas lágrimas de Haru corrían por mi hombro con el sonido silencioso del viento a nuestro alrededor.

...por eso tras terminar la colorida primavera, un invierno puro y blanco le sigue.

------------------------------------------------------
Siento haberme alargado más con esta historia pero me llegó la inspiración y fuah xD

Espero que les haya gustado ^^

Un saludo.

CortosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora