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Respiro. Todos mis sentidos están puestos en todo el entorno que me rodea. Respiro. Mis pies descalzos notan la tierra húmeda bajo ellos. Es agradable la sensación fría que deja y la huella que marcan para que luego las lluvias borren su paso. Es triste saber que todo lo que construyes por alguien luego se acaba esfumando de su memoria como las pisadas en el barro suprimidas por el paso de la lluvia. Respiro. La lágrimas que resbalan por mis mejillas son cálidas y saladas, no recuerdo haber llorado así nunca. Respiro. Recuerdo cuando me enamoré de mi mejor amigo, nos conocíamos desde pequeños, era la única persona en quien confíe todos mis secretos y en quien confíe plenamente, nunca he confiado en alguien como hice con él... Es curioso... Respiro. Otra lágrima cae al suelo ya húmedo. Pero nunca me atreví a decirte nada para no perderte... Respiro. Aunque precisamente por eso te perdí... Respiro. Mis ojos se nublan por las lágrimas. Era tal mi amor por ti que al no querer alejarme de tu lado empecé a hacerlo inconscientemente. Respiro. Mis labios tiemblan por el frío y mis lágrimas los calientan. Me paro. Las flores en esta época son hermosas. Siempre me traías una flor que encontrabas por el camino para alegrarme. ¿Por qué ya no lo vuelves a hacer?. Mis puños se apretan tanto que cambian a un tono pálido. Nunca quise alejarme de ti... Me encorvo y me pongo de cuclillas notando como la tierra cambia su forma bajo la planta de mis pies. Respiro. Mis dedos dibujan un garabato en el barro. Respiro. Escucho los pájaros a mi alrededor. Lo siento... Noto como una cataratas de lágrimas asoma por mis ojos sin poder pararlas. Respiro y respiro. Yo... Cada vez tengo menos aire a mi alrededor. Respiro. Te quiero y ya no sé que hacer para mantenerlo en secreto... Las flores nacen gracias al río de mis lágrimas, el dolor es curiosamente hermoso...

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