No sé contar hasta tres

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A los 2 años aprendí a contar hasta 10.
A los 3 años, me empecé a trabar mientras jugaba a las escondidillas con mi mamá... 1, 2... ¿3?
Hoy me pongo a pensar, en la mera casualidad de no querer dar el último paso al 3.
A los 4 años me aventé por primera vez a una alberca, mi papá me contó "¡UNA, DOS, TREEEES!" Y sin dudarlo me aventé a la profundidad.
Cuando cumplí 5 años, comencé a hacer gimnasia y mi entrenadora, la primera vez que me subí a las barras me contó hasta tres para que brincara desde arriba. "¡UNA, DOS, TRES!" Y sin pensarlo, me aventé de metro y medio a la deriva, con los ojos cerrados aferrada a la idea de que podía morir en el intento.
Hoy me pongo a pensar en la mera casualidad de no querer contar hasta el 3.
"La tercera es la vencida". Dicen.
Hoy tú te fuiste a la cuenta de tres, y te lo pongo así, porque fue tan rápido como la primera vez que me aventé a una alberca y la primera vez que brinqué metro y medio, fue más rápido que la primera vez que besé a alguien "a la de 3". Fue más rápido que contar hasta tres.
Hoy tu te fuiste a la cuenta de tres, y como siempre, sentí como si no solo me hubiera aventado al precipicio del vacío, sino, como si me hubieran aventado a un agujero negro, como cada vez que escuché el tres.
A la cuenta de tres ya no estabas conmigo, y yo volví a caer.
Ahora me puedo explicar porqué siempre me dio miedo el número 3 y nunca lo pude contar.
Hoy tu te fuiste a la cuenta de tres, y tristemente, yo a penas comenzaba a contar.
A los 3 años comencé a jugar escondidillas con mi mamá, hoy solo puedo pensar, que muchos años después, estoy jugando escondidillas con la persona que amé, que quise con mi vida...
Hoy te fuiste a la cuenta de tres, y espero que cuando no me trabe contando hasta tres, decidas volver.

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