Pero me molesta.
Pasan los días y tus lágrimas jamás ven el sol. Nunca le das la oportunidad de secártelas.
Pasan los días y tus lágrimas terminan en la manga de tu chaqueta o en la funda de tu almohada.
Pasan los días y ya has aprendido a darle un problema a cada lágrima.
Trescientas.
El científico me dijo que 10 mililitros de lágrimas era lo máximo que podrías acumular, pero yo te he visto.
¡Tu llenas un jarrón de trescientos litros en un buen día!
Y, lo peor nunca será eso, lo peor es que tú no haces los charcos por los que caminas cada mañana en camino a tu rutina.
Pasan los días y ninguna lagrima cae al suelo, pero tú sí.
Yo te he visto, tú vives más cerca del suelo que del cielo, pero tu alma no conoce otra cosa que no sea la altura.
Tus lágrimas nunca producen los charcos mañaneros, pasan los días y solo puedo sentirme mejor cuando llueve, porque solo así, logro confundir tus lágrimas con las gotas que encharcan esta nostálgica ciudad.
Pasan los días y tus lágrimas nunca caen al suelo, pero tú sí.
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Coordenadas de valentía
PoëziePorque en un mundo de caos y decadencia, los valientes somos los poetas que cultivamos rosas en los campos de batalla.
