A la mañana siguiente algo me despertó, algo que pareció caer a alguna parte. Enseguida abrí los ojos y miré a mi alrededor. Estaba en el cuarto de Jimin, había dormido en aquella enorme cama de matrimonio. Lo que no había percibido es que el chico había dormido a mi lado.
Vi una improvisada muralla de cojines en la cama que parecía haberse derrumbado en algún momento de la noche. Miré por el borde de la cama al escuchar un gruñido, y vi a Jimin tirado en el suelo, boca abajo. Si estuviera del todo lúcida seguramente me hubiera reído en aquel momento. Pensé que aquello era demasiado adorable; Jimin había construido aquella muralla y seguramente habría dormido toda la noche en el filo de la cama para no molestarme (o para no tocarme) (o era demasiado respetuoso, un puro caballero, o yo le daba asco) (en todo caso esperaba que fuera lo primero). A pesar de todos sus esfuerzos, parecía ser que mi costumbre de revolver toda la cama mientras duermo había destrozado todo su plan.
''Uy, perdón.'' dije con voz pequeña mientras lo veía ponerse de pie. Sin gafas, con el pelo revuelto y la cara de recién despertado, Jimin parecía otra persona completamente. Ya no veía al hacker que se sonrojaba en cada momento y parecía demasiado tímido como para dirigirme la palabra.
Iba a reírme y a hacer un comentario sobre su aspecto mañanero cuando de repente sentí otro de aquellos pinchazos en las manos. No grité, pero la mueca de dolor en mi cara pareció alertar a Jimin.
''¿Estás bien?'' preguntó un poco preocupado cuando empecé a retorcerme por la cama.
''No.'' respondí a duras penas. Entonces todo paró, y sentí una paz absoluta en mi cuerpo. Todo se relajó, y de alguna forma me noté distinta. ''S-sí.'' hablé de nuevo. ''C-cosas de la regla.'' me inventé, para que dejara de mirarme con aquella expresión de preocupación.
Y hablando de la regla, era cierto que me tenía que entrar en un momento a otro. De hecho, me molestaban los riñones en aquel momento, y para variar, sentía algo húmedo en mis pantalones.
Miré lentamente por debajo de las sábanas y estuve a punto de llorar. Había manchado la cama de sangre, la cama de Jimin de sangre. No me solía avergonzar fácilmente por nada, pero aquello pondría la cara roja de vergüenza hasta a Shrek.
Jimin me seguía mirando preocupado por mi numerito de antes así que no me atreví a mover un pelo. Creo que se dio cuenta del color de mi cara y que quizás hubiera empezado a sudar como un cerdo por lo que me preguntó si tenía calor.
"No, no, estoy bien." Dije rápidamente.
"¿Seguro, no necesitas nada?"
La mano de un ángel. La ayuda de una mujer. No podría tener aquello en secreto ni queriendo, Jimin dormía en esa cama, y no tenía ninguno de mis maravillosos planes en mente. Así que me rendí; la mejor opción era decir la verdad.
Pero no a Jimin.
El primer sujeto que se me vino a la cabeza fue V, el chico guay del pelo rojo. Ni lo conocía de verdad ni nada pero pensé que sería un buen compinche. Intuición femenina o medidas desesperadas.
Esperé unos minutos a que Jimin se fuera de la habitación con la excusa de que aún no había terminado de dormir. Me hice la dormida hasta que me quedé sola, y rápidamente, como si no me acabara de despertar y nada parecido, me puse en pie.
Mi lengua dijo algunas palabras malsonantes al ver las blancas sábanas manchadas de rojo. No era mucho, un circulito pequeñito, pero lo suficientemente grande para horrorizar a un chico. Me acordé entonces de que llevaba puestos los pantalones de Jimin, y hasta sus calzoncillos, así que también estarían manchados.
Me quise morir. No lo conseguí, así que abrí uno de los cajones del armario de Jimin y tras buscar cogí unos de sus pantalones de chandal, asegurándome de que fueran negros. Me cambié de ropa y luego arranqué las sábanas de la cama. Intentando no hacer ningún ruido y tras respirar hondo muchas veces, salí de la habitación comprobando antes que no había nadie en el pasillo.
Corrí de puntillas hasta mi cuarto y al llegar tiré el montón de ropa sobre la cama y cerré la puerta. En primer lugar, cogí mis compresas y unas mudas nuevas. A continuación, guardé las sábanas y los pantalones manchados debajo de la cama para que nadie los viera. Luego, corrí hacia el baño y me cambié. Y por último, abrí las puertas de todas las habitaciones en busca de una lavadora.
No me sorprendería si aquellos secuestradores nunca lavaban su ropa, pero sí que me daría asco. Intentaba hacerlo todo sin que me descubrieran, atenta por si escuchaba los pasos de alguno de los chicos a mis espaldas. Si me encontraban dando vueltas por aquel lugar, husmeando por todas partes seguramente me quedaría sin postre durante una semana o algo, así que también intenté darme la mayor prisa posible.
Y al fin di con el cuartillo de la limpieza. Metí las prendas en ella y la puse a dar vueltas. Así que con una sonrisa satisfecha, caminé silbando la canción del anuncio de salchichas hasta la salita principal.
"Buenos días princesitas." Nada mas mirar a los chicos noté que había alguien nuevo, y que lo conocía. No me lo podía creer, ¿era realmente él?
"¿Tim?" Pregunté, levantando una ceja. Era Tim, sin duda alguna. Tim era como llamaba al chico de los periódicos que los repartía por mi calle.
El joven en cuestión me miró extrañado, preguntándose si estaba loca, hasta que Wonka a su lado dejó escapar un pequeña risita.
"Buenos días." Dijo el pelirrojo. Le dediqué una sonrisa con la mirada y me sorprendí al ver que seguía con las gafas de sol puestas, quizás había nacido con ellas. "Este el Jungkook, no Tim."
"Ah." Ese era el supuesto Jungkook que ayer decían que faltaba. "¿entonces es uno de los vuestros? Yo pensaba que era un humilde repartidor de periódicos." Me sentía engañada.
"Jungkook es nuestro infiltrado." Jin respondió. "Está en todas partes."
Así que era el maestro del disfraz que se había pasado meses repartiendo periódicos en mi calle para poder robar a mis amigos. Tim me había estado mintiendo todo este tiempo.
"Ah." Simplemente dije eso.
"Boa, necesito que colabores." Yoongi se pronto dijo, entrelazando los dedos sobre la mesa.
"¿Queréis que os abra otro maletín?" Estaba empezando a tomarme demasiadas confianzas con mis secuestradores y solo llevaba dos días con ellos.
"No. Necesitamos que nos des información de cada uno de los miembros de Block B."
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Dear diary (BTS)
Fiksi PenggemarMi nombre es Woo Boa y soy la hermana menor del líder de una de las bandas ''criminales'' que mandan en Corea del Sur, Block B. Si alguien lee esto, tiene que saber que he sido secuestrada (o algo así) accidentalmente (sí, accidentalmente) por unos...
