Llegué a pensar que aquellos chicos me habían estado inyectando cosas mientras dormía o me desmayaba. Droga de la buena, de esas que te hacen imaginar cosas, y también hace que te duela la cabeza, te den calambres, escalofríos, pinchacitos, y unas ganas incontrolables de hacer pipí.
A parte de que había visto muchas películas sobre cosas de esas, mi 'entorno familiar', es decir, el de mafias en el que se movía Block B me había enseñado que la gente hace cosas muy chungas a otras personas. Tiré de la cisterna y me pensé dos veces eso de volver al salón.
Después de mi grito y del raro ataque que me dio delante de Jimin, lo primero que hice es preguntarle dónde estaba el baño porque sentía que me iba a mear encima. Y ahora, estaba en el baño estudiando mis opciones.
Mis opciones: ninguna.
Probé en salir por la ventana del baño, pero era demasiado pequeña incluso para mí, añadiéndole el hecho de que estaba completamente protegida con barrotes. Me molestaba también mucho que aquel baño oliera tan mal, entendía que fueran chicos, pero madre de dios.
Elegí darme por vencida por el momento, y salí de aquel lugar intentando aparentar ser una persona normal, como si no me sintiera como si estuviese mutando ni nada parecido. Cuando llegué a la misma sala de siempre lo primero que me llamó la atención fue el olor a Burger King, lo segundo, fue el hambre que tenía, y lo tercero, que había una persona nueva.
Era un hombre alto con los labios muy gorditos y cara de bebé. Lo miré fijamente durante unos segundos, obviamente pensando en una forma de llamarle. Aunque podría simplemente preguntarle su nombre, pero...
Eso no sería divertido.
''Hola, yo soy Jin.'' Mierda, me dijo su nombre. ''He traído la comida, espero que te gusten las hamburguesas. Pensé que a lo mejor eras vegetariana así que también he comprado una ensalada por si la quieres.''
Me entraron unas ganas muy grandes de soltar un gritito por el detalle de comprarme ensalada aunque la verdad era que odiaba la ensalada. Tomé mi sitio y mi hamburguesa con mi refresco y patatas y levanté la cabeza, tomando aire.
''Gratitud.'' Le dije.
En mi serie favorita, Spartacus, como son romanos antiguos, para dar las gracias dicen siempre 'gratitud' y me parece una forma guay. Quizás Jin pensaba que era muy cool o tremendamente ridícula, pero no me importaba, yo tenía comida y eso era suficiente. Empezamos a comer, y al poco tiempo me di cuenta de que aquellos chicos eran unos cerdos comiendo. ¿Es que sus madres no les habían enseñado modales? Oh bueno, quizás no tenían madres ni padres. Pero en serio, los ruiditos eran desagradables.
Me comía una patata cuando de repente sentí un dolor en la parte baja de la barriga. Y no, esta vez no fue un dolor mágico de esos que me daban en las últimas horas y que parecía que me había drogado. No, aquel dolor fue señal de la madre naturaleza. La enemiga y amiga de toda mujer de más o menos doce años arriba o abajo.
EL PERIODO. Mierda, me tocaba ponerme con la regla. Estando allí metida sin poder ir a ningún lado, iba a necesitar compresas. Qué demonios; necesitaba compresas, ropa, ropa interior, mi peluche Mimo... ¡no iba a aguantar otra noche sola en la oscuridad! ¡y menos sin estar drogada!
''Eeemm, ¿chicos?'' mi voz sonó bastante agudita. ''Tengo un problema.''
Ahora que tenía la atención sobre mí, me dio aún más corte decir cuál era mi problema. Aunque me miraban, seguían tragando, y eso al menos era bueno.
"Como sabéis, soy una chica. Y las chicas tenemos cosas de las que ocuparnos..."
"¡Boa tiene la regla!" Conejo Joe exclamó, abriendo mucho los ojos y tapándose la boca con la mano para no soltar una carcajada.
Mierda Conejo Joe, y yo que pensaba que eras de los buenos.
"Muchas gracias Joe." Dije con sarcasmo, "aún no ESTOY pero será PRONTO."
"ME PIDO NO IR A COMPRAR COMPRESAS." Joe gritó levantando los brazos.
"NI YO."
"NI YO."
"YO TAMPOCO."
"Jo tío..." Jimin se quejó "¿Por qué siempre soy el último en estas cosas?"
"¡No hace falta que vayáis vosotros! ¡Puedo hacerlo yo misma!"
Podía hacerlo yo misma, pero seguramente no me dejarían. Mi cara seguramente estaría roja como un tomate.
"Está bien." Yoongi dijo.
"¿En serio?" Pregunté sin creerme que me fueran a dejar salir.
"Sí, puedes ir luego a comprar tus cosas."
Sonreí complacida. Seguramente me adosarían a alguien para que me vigilara todo el rato pero al menos no me iba a entrar una depresión por no poder ver la luz del día.
Unas horas más tarde, me planté frente a Jefazo para decirle que me dejara salir a comprar mis cosas. Me había lavado la cara y peinado mi corto pelo con los dedos para parecer un poco más decente. Lo bueno de tener el pelo tan corto era que no se enredaba demasiado.
"Vale, acompáñame." Me dijo. Le seguí hasta una puerta grande de metal. Cuando la abrió pude ver el cielo. Estaba atardeciendo. Wow, sí que había dormido aquella noche.
"Toma," me puso treinta pavos y pensé que aquellos tíos deberían de tener dinero. "Por esa calle, sigue recto y toma la primera salida a la derecha. Al fondo de la calle verás un pequeño supermercado."
Asentí, memorizando sus indicaciones con esfuerzo. No era precisamente lo que se llama un GPS andante, mi sentido de la orientación era un poco desastroso, pero por suerte no era muy complicado.
"No te pierdas, y vuelve lo antes posible." Estuvo a punto de irse y eso me puso nerviosa.
"Espera, ¿puedo ir sola?" Estuve a punto de reírme en su cara. Menudos secuestradores de pacotilla, tendría que darles clase o algo.
Yoongi se encogió de hombros "Sí, ¿es que pretendes escapar?" Frunció el ceño.
"No no no." Mentí, negando varias veces con la cabeza. Me dedicó una última sonrisa y cerró la puerta.
Será tonto.
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Dear diary (BTS)
FanfictionMi nombre es Woo Boa y soy la hermana menor del líder de una de las bandas ''criminales'' que mandan en Corea del Sur, Block B. Si alguien lee esto, tiene que saber que he sido secuestrada (o algo así) accidentalmente (sí, accidentalmente) por unos...
