Small pieces... (Second part)

22 4 3
                                        

Todo pasa instantaneamente cuando Mark aparece y, apresuradamente llega hasta mí, logrando sacar al chico, que dijo se llamaba Bryan, de mi vista.

—¿Qué tratabas de hacer? —le pregunta Mark a Bryan y yo aún me quedo atontada por la situación.

—Algo que es normal y en lo que tú no deberías meterte —responde Bryan con furia a Mark, y él me mira, preocupado.

—Ailiz ¿estás bien? —sus ojos me revisan de pies a cabeza y yo trato de reaccionar. Asiento y miro sus ojos profundamente — ¿Te ha hecho algo? ¿Ha tratado de hacer algo contigo? —sus ojos desbordan preocupación.

Yo niego, y mientras que Mark me mira aliviado, Bryan nos mira confundido.

—¿Qué es esto, Ailiz? —me ruge y yo por el susto me sobresalto llevándome una mano al pecho.

—¡No me grites, joder! ¡Que no te recuerdo he dicho! —salto a mi defensiva y Mark me sonríe orgulloso. ¿Qué esperaba? ¿Que me deje gritar por alguien a quien no logro recordar?

Y sin esperarlo, Mark toma mi mano y me saca de la habitación rápidamente. Llegamos afuera muy rápido y me mira un poco apenado, pero con media sonrisa en su rostro.

—Lo siento, he tenido que hacerlo —le sonrío y niego.

—No te preocupes. Tus intenciones son buenas —le respondo.

Mark asiente, y nos alejamos un poco más. Carraspea y me mira.

—¿Tú lo conoces?

—¿Eh?

Mark ríe y me parece muy lindo. Y antes de que me contagie de su risa, me contesta...

—Ese chico. ¿Le conoces? —entro en razón y asiento, no, niego— ¿Total? —me mira divertido.

—Ehm... es que lo que pasa es que él dice que me conoce, y mucho. Bueno, él se me hace muy familiar —digo tratando de pensar más en ello—. Pero, me pregunto... si me conoce, y yo a él ¿entonces por qué no lo recuerdo?

Mark me mira, tratando de pensar en lo que le acabo de declarar.

—Tienes razón. Es verdad. Pero... —me mira con su semblante serio y firme— hay personas que olvidan a otras personas, que pueden ser muy importantes para ellos en su vida, tanto como no, pero que no recuerdan ya que tienen emociones y sentimientos muy fuertes por aquellos, y puede que hayan tenido una experiencia que quieran borrar con todas sus fuerzas, y eso hace que en pocos casos se logre olvidar a aquellas personas.

Tiene razón. Puede que haya sido eso.

—En todo caso, quieres decir que para recordarlo tengo que desbloquear esos momentos de mi vida. Desbloquearlos de mi mente ¿No es así? —lo miro y él asiente.

—Sí, sin duda es eso... pero si por ahora no puedes recordar, no fuerces tu mente a hacerlo. Te puedes hacer daño —me mira y sonríe, y me da tranquilidad—. Dejemos que por sí solos fluyan los recuerdos ¿va?

—Vale.

Y tan bien que estábamos, y llega Bryan, como si hubiese sido llamado.

—No debiste llevártela así del hospital —me mira y me señala— ¡Está aún delicada!

—La saqué porque tú no me inspiras confianza —«Oh no, aquí va a haber un enfrentamiento.»— ¡Además, tú intentabas besarla, cuando ella esta aún delicada, tú mismo lo acabas de decir! —su mano aprieta la mía, y por lo que hace, sé que está haciendo un puño con la otra— ¡Es que no entiendes que no te puede recordar!

Agradezco a Mark que me defienda, pero no quiero armar ningún lío entre estos dos.

Pero claro, como si alguien me hiciera caso. Y Mark se suelta de mi mano y enfrenta cara a cara a Bryan, quien tampoco se deja intimidar.

—Deja de meterte en asuntos que no te pertenecen —le dice Bryan a Mark en tono amenazador.

—¿O si no qué? —«¡Ay, Dios mío Mark! Aprecio que seas muy valiente y que me defiendas pero ya no le eches mas leña al fuego, ¡joder!»

Obvio que tengo que intervenir, o sino, volveré al hospital ¡pero por estos dos!

—¡O sino os dejo sin descendencia! —se miran y se señalan a sí mismos— ¡A ambos! —me logro ubicar entre ambos y me prestan atención— ¡Dejad de portaroos como niños pequeños y malcriados! —Mark me mira avergonzado, y por lo que logro leer sus labios, me ofrece disculpas. Mas el otro no dice nada.

Me giro hacia Bryan y le clavo un dedo en el pecho.

—¡Tú deja de insistir! —a cada palabra que digo le clavo mi dedo en su pecho— ¡He dicho: N-o t-e r-e-c-u-e-r-d-o! ¡Ya te lo voy dejando claro! ¡A ver si te enteras!

Él parece entender ya que retrocede y mira al suelo arrepentido, y no sé porqué, pero me da pena.

—Pero si quieres que te recuerde, déjame de insistir, que sólo logras que no pueda recordar más —le digo sinceramente, y no se lo esperaba, pero alza su mirada, y se ve esperanzado—. Sólo dame tiempo para recordar todo —digo suspirando y arrepintiéndome de lo que acabo de decir.

Mark también se ve sorprendido, pero no dice nada y no me reclama nada, ya que a las finales, tengo que recordar lo que pasó, quiera o no quiera.

Bryan lo entiende, y asiente.

—Cuídate Ailiz —me dice Bryan, mirándonos a Mark y a mí—. Ya nos veremos —dice y se va.

Mark le sigue con la mirada mientras que yo trato de pensar, recordar y comprender esta situación en la que me he metido.


Distant memoriesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora