Todo es un lìo. Un tremendo lìo en el que me he metido, y no sè còmo demonios reaccionar o actuar ante esto.
Si él, Bryan, es alguien a quien no debería olvidar, según él me dice, entonces no debería haberlo olvidado. Pero sin embargo ha pasado, y esa es la cuestión. ¿Por qué? Y en mi pasado ¿él quién habrá sido para mí? ¿Mi mejor amigo? No. No. No. ¡Si casi me besa! Entonces... ¿debe haber sido mi novio? ¿Qué habrá pasado entre nosotros? Me dijeron que sólo podría no recordar el accidente; pero no pensaron en que no podría recordar momentos muy importantes para mí. Momentos que no debería haber olvidado. Pero si él era mi novio, y se supone que deberíamos haber tenido una buena relación, entonces ¿qué ha de haber ocurrido para que quisiese olvidar todo lo que pasamos? Supongo que ha de haber pasado algo que no he de haber podido soportar...
—¿Ailiz? ¿Me oyes? —logro escuchar a Mark, y me desconecto de mis pensamientos.
—¿Eh? No, lo siento... —lo miro apenada— estaba pensando en esta situación —él asiente estando de acuerdo—. Es muy raro todo esto ¿sabes? —eleva un ceja y abre la boca para hablar, pero la cierra.
Mark se rasca la nuca. Creo que está luchando por decirme algo, y no decírmelo.
—Ailiz...
—¿Si?
Carraspea, y pasa saliva. «Está nervioso.» Algo pasa en él.
—Ailiz... —me mira un poco preocupado, pero finge estar lo menos nervioso que se puede estar— no quiero que hayan malentendidos aquí ¿va? —mi curiosidad aumenta al escucharlo decir eso. Se aclara la garganta—. No vayas a sacar conclusiones apresuradas por todo esto... lo que quiero decir es que, he actuado así porque no me gusta que los hombres actúen así con las mujeres. Claro, que haga esto no diga que no soy un capullo —estoy extrañada, confundida y no logro entenderle—. Lo que quiero decir es que te ayudé, no porque me gustes, y con esto no quiero decir que no seas bonita... porque eres muy bonita —se sonroja, y yo también lo hago, pero a pesar de que siente vergüenza, sigue—. Bueno, lo que trato de decirte es que recién te conozco, y me pareces una chica divertida, buena y bueno, linda... pero que no hayan malentendidos de esto. No quisiera que te ilusiones conmigo —creo que termina porque suelta un enorme suspiro. «Ah. Con que era esto.»
Trato de no reírme lo más que puedo. Sí, me ha parecido bonito, lindo, tierno, atractivo, guapo y todo eso. Pero no lo veo más que como una buena persona que me ha ayudado. Es verdad que me divierto y la paso realmente bien con él, pero eso no quiere decir que me atraiga como él piensa, o mejor dicho que haya sido capaz de ilusionarme con él... No. No. No. Para nada.
—¿Qué te crees? —digo para suavizar el ambiente ya que sé que aún está algo nervioso— Bueno, es cierto que soy bonita, gracias —me río, él ríe y asiente—. Pero no te preocupes, yo sólo te veo como un amigo. Una persona que me ha ayudado —le sonrío y él se relaja, ya que me corresponde la sonrisa.
—Bueno, aclarando esto... —me mira más tranquilo y yo le sonrío— ningún malentendido. Sólo amigos —me extiende la mano y su sonrisa se amplía más.
—Amigos —digo repitiendo y uniendo nuestras manos en un saludo.
Dimos una vuelta por ahí. Bien se sabe que yo no soy buena eligiendo lugares para pasear. Jaja, qué vergüenza.
Así pasamos la tarde, y bueno, ya es hora de irme a casa, a lo que Mark se ofrece a llevarme.
—Vale. Está bien —le sonrío en plan: «Sólo porque no tengo ganas de discutir hoy contigo».
Él ríe. Claro, sabe lo que he pensado y le ha parecido gracioso, y como siempre, yo termino riéndome también.
—Bueno, ya. Si seguimos riéndonos no vamos a llegar a ninguna parte —dice tratando de calmarse. Respira profundo, pero en su intento ríe.
—Lo dice quien no para de reír —logro decir.
Reímos un rato más, sacando todo el humor, y luego seguimos.
A lo que alcanzo a ver mi casa, me volteo hacia él.
—Bueno... —le sonrío, él a mí, y le señalo mi casa— ya llegamos —me mira y asiente—. Gracias por traerme, Marki —le digo, y él ríe negando.
—Ha sido un placer... —me mira con diversión— Ailizi —al decirlo los dos nos largamos a carcajear.
—¡Créeme que eres malísimo para los nombres! —digo entre risas mientras que caminamos el corto tramo de camino hasta la puerta.
Alza su vista, admirando la estructura externa de la casa, y silba.
—Wao, tu casa es muy hermosa.
—Nah, sólo es una sencillísima casa de tres pisos, con una cochera al aire libre, un jardincito, una terraza en el primer y último piso, y toda ésta pintada de blanco con retoques de negro —le miro divertida y él pone los ojos en blanco. «Una expresión digna de admirar». Jaja—. Nada fuera de lo común —agrego para más diversión mía.
Me mira con una expresión que no logro descifrar, pero de pura diversión.
—Si tú le llamas sencillo a esto, no me imagino cómo ha de ser una casa "hermosa" para ti —dice saliendo un poco de su trance y esbozando una sonrisa.
—Es broma —le digo—. Esta casa sí me parece más... —trato de buscar la palabra correcta mientras él mantiene su mirada fija en mí— que una casa sencilla —me rindo con la palabra, pero le sonrío—. Gracias por traerme —agrego.
—Es la segunda vez que me lo dices —responde.
¿Tan despistada soy hasta con las palabras?
—Lo siento, mi memoria es de "muuuuuy corto plazo" —digo y de sus labios tira una risita.
—Ya me iré acostumbrando a tu memoria de "muuuuuy corto plazo" —dice y sonrío para mis adentros.
¿O sea...? Espera, maquinita que tienes como cabeza. O sea, significa que pasará más tiempo conmigo. «¡Omg, Ailiz, tienes a una persona con la cual hacer locuras!» «¡No! Me va a creer más loca de lo que soy». «En todo caso, tú te lo pierdes».
Y cómo no, las luchas con mi mente.
Y, ¡Bum! Recuerdo a Rodrigo. Me siento tan mal por no recordarlo todo este tiempo.
¿Cómo lo recordé? Ah, sí. Lo recordé porque es mi cómplice. Mi compinche. Y, más simple y sencillo, mi alma gemela.
Y así recordándolo, suelto un suspiro sin querer.
—Bueno, creo que estoy aburriéndote...
—¡Oh, no, no! —le corto— ¡Claro que no! Sólo que recordé a alguien —aclaro y me mira.
—¿Alguien de tu pasado? —me mira con su ceño fruncido.
—Es alguien de mi pasado, mi presente y mi futuro —digo y lo miro—. No me preguntes porque no diré más —me mira haciendo un puchero y parpadea varias veces—. ¡No pongas esa cara! —digo, cubriéndome el rostro con ambas manos, riendo. Saco mis manos, y, bueno, hay que tener compasión ¿no? — Ya lo conocerás.
—¿De veras? —da brinquitos emocionado. Parece un niñito.
—¡Sí! —no aguanto más y río.
¡Es que verlo así me da mucha risa!
—Vale, vale. Creo que mejor me voy o sino nunca pararás de reír —dice, a lo que yo carraspeo, y me pongo más seria—. Ya tengo que irme y tú —me da toquecitos en la frente con su dedo— tienes que entrar.
Le sonrío y asiento. Nos despedimos con un beso en la mejilla, y yo entro a mi casa.
«Hasta pronto, Mark».
——————————————————∞
Y esto es todo por hoy.
Tratarè de actualizar lo màs pronto posible que pueda hacerlo (?). Si eso es posible...
;-;
¡Cambio y fuera! :v
ESTÁS LEYENDO
Distant memories
Rastgele¿Era un sueño? No. No lo era, y lo sabía. ¿Que quién lo sabía? Ella. Ella lo sabía perfectamente. ¿Cuándo comenzó? Comenzó cuando todo terminó. ¿Muchas incógnitas? Ah, eso. Se resolverán en cuanto la conozcas. Es como tú y como yo, pero a la vez no...
