Capítulo 14

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Nunca antes había experimentado el amor. Pero si así se sentía, quería experimentarlo todos los días de mi vida. Llegaste a darle un sentido a mi mundo, me enseñaste lo que es el amor.

Natalie Snow

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-Estas contento- dijo mi madre en cuanto subió al carro. –Creo no es necesario preguntar cómo te fue ¿o sí?- se burla.

-Fue increíble- respondo mientras doy marcha al carro y nos alejamos del hospital.

Nunca me han gustado los hospitales, es un lugar triste. Si no fuera por el trabajo de mi madre no pisaría uno. Es la única que me obliga a ir a aquel sitio.

-¿Me vas a contar?-

-La bese- una sonrisa se forma en mi rostro.

-Esto está mal- susurra mi madre, pero logro escucharla.

-¿Por qué lo estarías?-

-He estado investigando un poco...-

-¡¿Qué has hecho que?!- la interrumpo.

-He investigado sobre esa chica. Y recuerda que soy tu madre así que baja ese tono de voz-

-Te dije que no lo hicieras-

-Hay muchas cosas que no me gusta, hay algo que no cuadra en todo esto y sé que el doctor Davis sabe algo, pero no quiere decir.-

-Deja de investigarla por favor- suplico. Es la primera chica con la cual voy en serio y mi madre piensa que es el mejor momento de actuar como madre celosa. –No quiero hablar más del tema-

-Está bien. Hablemos de otra cosa. Tu padre me hablo, quiere que vayas a visitarlo un fin de semana.-

Estaciono el carro en la cochera. Mis brazos se tensan a escuchar a mi padre en la conversación. No tenía la mejor relación con él. Había engañado a mi madre, la había hecho llorar, y eso, era algo que no le podía perdonar. Había lastimado a la mujer que más amo. En todo este año que llevo en el pueblo no se había dignado en hablarme y ahora esperaba que lo visitara, se había acordado de que tenía un hijo.

-Yo no tengo padre- salgo del carro y cierro con un portazo.

Escucho que mi madre grita mi nombre para que me detenga, pero no lo hare. Entro a la casa y subo rápidamente a mi habitación y la cierro con seguro. Escucho a mi madre subir las escaleras y toca la puerta llamándome. Después de unos minutos la escucho alejarse. Sé que ella no tiene la culpa, pero mi padre es una persona que quedó enterrada para mí.

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Entro cerrando la puerta detrás de mí. Observo el lugar y no veo ningún rastro de mi padre. Suspiro y subo las escaleras hacia mi habitación. Esta situación se estaba tornando muy extraña. Mi padre no había aparecido. Estoy segura que ya sabe que he llegado, sin embargo, no se ha molestado en venir a reclamarle a su hija. Algo dentro de mí se siente incómodo, una sensación de temor me invade. Las palabras que me dijo mi padre antes de salir vuelven a mi mente, junto al beso y las palabras de Nick. Mi cabeza comienza a formarse en un completo lio. Una lágrima recorre mi mejilla y la aparto inmediatamente.

Me doy una ducha para olvidarme de todo. Me seco mi cabello al terminar y me dirijo a acostarme. Ha sido un día con muchos sucesos. Me recuesto en mi cama cuando escucho mi teléfono sonar, avisándome de un mensaje nuevo.

"Buenas noches pequeña, que duermas bien."

"Buenas noches. Gracias por este gran día" respondo.

Los colores de la vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora