En ocasiones, las cosas no planeadas son las mejores. No teníamos planeado nuestro futuro, pero sin duda fue el mejor que tuvimos.
Natalie Snow
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"Nick, respira todo saldrá bien. Solamente conocerás al señor Snow, no hay ningún problema." Me repetía una y otra vez parado frente al espejo. ¿A quién engañaba? Estaba más que nervioso. Conocería al Señor Snow, no solo era prácticamente el dueño del pueblo, era el padre de la chica que me gustaba y eso era lo que más miedo me daba. Con solo pensarlo, sentía una piedra en el estómago. ¿Y si arruinaba todo? Quería una oportunidad con Natalie y no quería desperdiciarla. Pero en el pueblo se habla tanto del señor Snow que no sabía cómo reaccionar ante su presencia.
7:55 p.m. y ya me encontraba frente a la puerta de entrada de la casa Snow. Mire la hora de mi celular una vez más y lo metí en mi bolsillo trasero. Inspeccione nuevamente el ramo de rosas que sostenía para Natalie y toque el timbre de una vez por todas ocasionando que los nerviosos volvieran a mí. Estaba seguro que no me dejarían toda la noche.
La puerta se abrió dejando ver a Lena frente a mí.
-Hola.- Salude con una sonrisa.
-Hola. Pasa por favor, el señor Peter y su hija están esperando en la sala. Sígueme.
Seguí a Lena a la sala, aunque sabía bien como llegar, había estado en ese lugar en una ocasión. Al entrar a la sala puedo ver al señor Snow sentado en un sillón. Natalie se levanta al verme y corre hacia mí colgándose de mi cuello y mis brazos cubren su pequeña cintura. En ese momento me olvido completamente de la presencia del señor Snow. Al separarnos le muestro el ramo de rosas a lo cual ella sonríe al momento que absorbe su olor.
-Gracias, están hermosas.- sus ojos se llenan de un brillo mientras observa las rosas una vez más. –Ahora te presentare a mi padre. Todo saldrá bien, confía en mi.- susurra solo para mí a lo cual asiento.
Natalie entrelaza su mano con la mía mientras me lleva hacia el señor Snow. El a ver que nos acercábamos se levanta con su mirada en mí, una mirada que si pudiera matar estoy seguro que ya me hubiera asesinado.
-Papi, te presento a Nick. Nick mi padre, Peter.
-Nick Turner. Mucho gusto señor.- extiendo mi mano hacia el en forma de saludo cosa que el corresponde de una manera no muy amable.
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Nos encontrábamos en el comedor. Lilia había cocinado en esta ocasión mi platillo favorito, pechuga de pollo rellena con puré de patata. El encuentro en el salón había sido muy incómodo. Mi padre no había pronunciado ni una sola palabra. Tuvimos suerte que en ese preciso momento entro Lena anunciando que la cena se encontraba servida.
Cuando le dije a Nick que mi padre quería conocerlo pensé en un principio que se negaría. Había quedado en shock por unos segundos, tanto que no había contestado por más que pronunciaba su nombre. Creo debo aprender a no decir las cosas tan de golpe.
Diana había dicho que esperaba asistir al funeral de Nick. Mientras soltaba una carcajada. No sé qué era lo gracioso del asunto, a veces por mas que conociera a Diana de toda mi vida, no terminaba por entenderla completamente.
Si me hubieran dicho hace dos meses que un chico lindo estaría sentado en el comedor de mi casa con mi padre intentando que nos dé la oportunidad de conocernos, se los juro, hubiera comenzado a carcajearme lo más que pudiera, era algo que ni yo misma podía creer. Incluso, en estos mismos momentos sentía que estaba en un sueño, la mesa se había llenado con una tensión que alguien tenía que cortarla y ninguno de los tres teníamos la intención de hacerlo.
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Los colores de la vida
Romance"Cada persona tiene su propio color, el mío era negro, el suyo blanco" Natalie, es la chica misteriosa del pueblo que nadie conoce, hija del más rico del lugar, una chica que quiere saber de la vida. Ella, quiere ser libre. Nick, es el chico más po...
