Capítulo 2:

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El sempiterno girar del reloj parecía que no podía pasar más rápido, Crisálida decidió descansar y le dijo a Daniel que ya no iba a recibir a nadie para que le avisara a sus hermanos y no estuviesen fuera esperando para verla. Solo Roció se puso renuente al respecto, hasta estaba a punto de entrar a la fuerza contra lo que había dictado Daniel, solo para asegurarse que su joven hermana se encontrara bien, pero Daniel no era tan novato como para dejarla pasar.

-¡Yo quiero entrar a verla chingado!- seguía Rocío con su perenne intención.

-Pero ella me pidió que les digiera que quiera estar sola, por favor no haga esto más complicado de lo que ya es-

Rocío tenía un carácter recio y fácilmente podía ponerse a la par con cualquiera que se opusiera a ella, ya fuese verbal o físicamente, pero por su parte Daniel debido a su profesión tenía que poner en practica su resiliencia con las personas de actitud difícil.

Rocío intento calmarse antes de responder para evitar dejarse llevar por sus volcánicas emociones, pues no podía evitarse sentir que su pequeña hermana estaba yendo por una avenida oscura sin un destello de luz y no miraba la forma de salir, estando consciente de ello buscaba la forma de quedarse en el Hospital general para ayudarla a distraerse en la noche y ver si podía ayudar para alumbrar un poco aquella avenida.

Opto por calmarse y tomar aire, Daniel se quedó parado frente a ella esperando cuál sería su siguiente movimiento pues estaba consiente que aun siendo de estatura chica sería un problema si se ponía renuente, pero para su sorpresa ella le dirigió una mirada de café matinal mientras sus pulmones se llenaban de paz y exhalaba tranquilidad.

-Entiendo que por su profesión busca lo mejor para mi hermana, y solo quiere complacer sus deseos así que creo que no lo sacare de ahí.-

Daniel solo le negó con la cabeza a lo que ella contesto moviéndose de un lado a otro, mientras lentamente podía ver como subía su tono, pues se frotaba el rostro con una ligera desesperación, continuaba moviendo sus manos y hasta que se detuvo en un lugar, para decir fulminantemente que saldría a fumarse un cigarrillo, pidiéndole a Daniel que la acompañara, el cual no se negó ante la petición.

Se fueron debajo de un árbol cruzando la calle, el sonido de los carros que iban de un lado a otro parecía inefable, acompañado con pequeños sonidos de los puestos de comida frente al Hospital.

Roció saco un cigarro de su cajetilla de Marlboro blancos, mientras devolvía la caja a su bolsillo con la otra mano sacaba su peculiar encendedor del bolsillo trasero para prenderlo, sorbió profundamente y después exhalo aquel mortífero humo.

Por su parte Daniel estaba acompañándola por un lado para que el humo no se impregnara en su acendrada bata, no porque a él le molestara el humo de hecho podía fumarse hasta dos cajetillas diarias siempre y cuando no estuviese en horas de labor, pero tenía que cuidar no incomodar a sus pacientes.

-Cris es mi hermana más chica, la verdad no sé qué haría si ella se fuera y al enterarme lo que le paso ahora o mejor dicho la reverenda pendeja que quiso cometer, no entiendo porque ella quería cometer eso sí de los ocho siempre ha sido las más optimista, para nosotros es como si fuese una estrella que llego a alegrarnos nuestras vidas a todos, una estrella que nuestro padre no supo valorar en vida.-

-Disculpe, pero porque me está contando esto.-

-Quiero que me haga el grandísimo favor de que cuide esta noche de ella, pero no como una persona más, quiero que vea lo importante que es ella no solo para mí, sino también para mis hermanos incluso para Roberto que es el más chico de todos.-

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⏰ Última actualización: Dec 18, 2016 ⏰

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