xiii - diferente tiempo

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    Me siento inquieto, luego del almuerzo no he visto a Rin y cuando me escapo de mi clase para ir al baño Miku me dice que ha ido en la enfermería. Pero ella no está, no hay nadie de hecho, y eso sólo logra ponerme más ansioso. Cuando la jornada termina y todos salen recién la veo, se está quitando de la nariz un poco de gasa ensangrentada lo que me preocupa.

—Hey, ¿todo bien?—Ella asiente sin mirarme siquiera mientras caminamos a la salida—. ¿Qué tal tu día?—Inquiero controlando las ganas de abrazarla y posar mi brazo alrededor de su cintura.

—Bien, ¿y el tuyo?—Responde de manera cortante mientras parece pensar en otra cosa, suspiro hondamente, tratando de no perder la calma.

—Lo normal, ya sabes, besé a Kaito y luego me saqué un cinco en Física—Rin asiente y yo resoplo algo harto de esta situación—. ¡Rin!—Ella pega un sobresalto y me mira con el ceño fruncido, sus ojos algo apagados me intrigan.

—¿Qué quieres?—Ruge enfadada y sonrío, me gusta cuando se enoja.

—Darte un beso, pero hay muchos estudiantes aún—le susurro y ella se sonroja.

—Tonto... —yo río y cuando miro a la multitud unos despiadados ojos verdes me observan con atención. Gumi nunca me caerá bien, pienso algo irritado.


    Cuando llegamos a casa nos encontramos algo empapados, una repentina llovizna logró alcanzarnos. Cuando Rin estornuda me preocupo, ella siempre es tan débil. Debo ser cuidadoso con éste clima o ella se resfriará y enfermará continuamente. Me acerco y le quito mi saco, el cual le di para que no se mojara tanto. Sus ojos están brillosos cuando chocan con los míos y sus mejillas tienen una pizca de carmín. Acerco mi mano a su frente para chequear su temperatura corporal pero todo se ve en orden.

—Estoy sonrojada por tu culpa, no tengo fiebre—ella susurra y sonrío mientras ahuecando su rostro observo a sus mejillas tomar un color aún más rojizo, y con lentitud me acerco y rozo nuestros labios. Me gustan los labios de Rin, suaves y dulces, me dan ganas de morderlos.

    Tal vez por eso la beso de forma algo intensa, introduciendo mi lengua y sacándole un jadeo. Sus manos agarran con ferocidad mi camisa algo mojada y yo lentamente la hago retroceder, hasta que está contra la pared. Mis manos bajan a sus costados y tratan de explorar algo de ella, por eso con lentitud y sin querer asustarla subo su camisa de su falda, acercando mis manos a los costado de su abdomen. Cuando tiembla siento algo revolverse en la parte baja de mi estómago. Me gusta la forma en que Rin reacciona cuando le toco, y más porque sé que soy el primero. Cuando me separo ella se encuentra respirando agitadamente, con ojos cristalizados y labios enrojecidos por las lamidas y mordidas otorgadas por mí. Creo que hacer todo esto fue contraproducente para mí, pienso encantado mientras la contemplo.

—¿Sucedió algo esta mañana?—Cuestiono apagando cualquier llamarada de pasión, los ojos de Rin sueltan lágrimas finas y asiente.

—Sí, pero no quiero hablar de ello—murmura y yo frunzo el ceño. 


    Por la noche, cuando  nos acostamos a dormir, Rin se remueve al lado mío. Dejo de mirar el techo de mi habitación para concentrarla en ella, quien parece tener una pesadilla. Me apoyo por mi codo y la remuevo lentamente.

—Hey, Rin... oye—susurro mientras observo su rostro retraído, como si hubiera probado algo amargado y desagradable—. ¡Rin!—Ella abre sus ojos ampliamente y puedo observar que están lagrimosos mientras me observan en la penumbra—. ¿Estás bien?

—Y-Yo... sí—susurra antes de reincorporarse y sentarse en la cama, mirando hacia las sábanas con aire ausente. Está temblando.

—Si quieres puedes contármelo—murmuro mientras me reincorporo a su lado, Rin me mira levemente, con asustadizos ojos zafiros brillosos.

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⏰ Última actualización: Oct 30, 2019 ⏰

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