Los días transcurren con normalidad, la rutina se hace presente nuevamente y todo se nota en su lugar. Exceptuando Kaito; cuando le hablo o estoy cerca suyo se siente como si quisiera decirme algo, pero no lo hace. Eso realmente me inquieta e intriga, si tiene algo para decirme, ¿qué es? No puedo con la expectativa, últimamente estoy muy impaciente. Por eso lo invito a mi casa, él acepta rápidamente, lo que me extraña aún más. Si no tiene problemas viniendo a mi piso, ¿por qué no me dice aquello que parece querer gritar? No lo entiendo.
—Es complicado—expresa de forma inquieta, no deja de morderse la uña de su dedo pulgar y luce nervioso.
—Entonces suéltalo de una vez, eso facilita todo—me arrepiento al instante de mis palabras, es lo que hice con Miku la otra vez y todo terminó en discordia. Cuando me estoy por corregir él me lo impide.
—Para mí salir con alguien se refiere a una persona que es atraída por mí, que tolera mi egoísmo e incluso mi desconsideración (por lo menos durante un tiempo). Y cuando me termina consigo a otro en dónde el ciclo se repite—confundida le animo a seguir, él suspira hondamente antes de hacerlo—. Sin embargo, la amistad es diferente. Una relación en igualdad de términos, y tengo miedo de que cuando se dé cuenta de que no valgo nada me abandone—bien, ahora sí estoy completamente perdida.
—Kaito, sinceramente das muchas vueltas. No te sigo para nada—él hace un adorable puchero y se cruza de brazos.
—Me gusta un chico, que resulta mi amigo y tu hermano—lo suelta rápido y de forma fluida, dejándome desarmada, es demasiado, no puedo con esto—. ¿Rin? ¿Qué pasa? Te has quedado en blanco—él informa de manera nerviosa, ¿por qué esta nervioso? Creo que a la que está a punto de darle un paro cardíaco es a mí.
—Vaya, eso si que fue algo inesperado. Déjame recomponerme por un minuto—pido recibiendo como respuesta un asentimiento de cabeza, salgo a correr fuera de mi cuarto y voy a la cocina, en dónde me sirvo un vaso con agua.
¿Qué hago? Quisiera apoyarlo sinceramente, pero siento que no podré... Pero se trata de Kaito, el amable, algunas veces divertido y galán chico del instituto que resulta ser mi amigo. No puedo darle la espalda, ¿será una señal del cosmos para qué acabe con este aberrante amor unilateral? Rayos, en verdad no sé que hacer.
—Rin, ¿te sientes bien?—Ante la sorpresa doy un saltito y me giro a contemplar a mi hermano con algo de terror.
—L-Len, no te esperaba. Pensé que saliste con Yuma y Luki—él asiente, poniendo su mochila en el sofá de la sala.
—Sí, fuimos a un karaoke pero me aburrí y regresé sin avisar. ¿Hay alguien más aquí? Vi otros zapatos en la entrada—me pongo nerviosa al instante, ¿estará bien decirle que Kaito esta aquí?
—Tal vez viste mal—Len frunce el ceño, demonios, ¿qué se me pasa por la cabeza al mentirle a él?—.B-Bien, vino Kaito, es que me pidió ayuda en los deberes—Len se cruza de brazos, una acción que me dice que estoy empeorándolo todo—.Ugh, quería hablarme de algo—él se me queda viendo, pensativo.
—¿Sobre qué?—Mi mano aprieta la isla de la cocina con fuerza, ¿por qué es tan meticuloso y quisquilloso?
—Len, no puedo decírtelo todo—finalmente respondo mientras camino con rapidez a mi cuarto.
—Oye, espe...
No escucho más ya que cierro mi puerta, Kaito se encuentra histérico en mi cuarto. Con ojos desorbitados y respiración agitada, algo aturdido.
—Esta aquí, ¿verdad? Rayos, no sé que pensé al venir—divaga mientras comienza a juntar sus cosas, yo me desespero, no puede irse luego de lanzar tal bomba.
—E-Espera, no te vayas—trato de retenerlo pero es fuerte y parezco una hormiga intentando mover una piedra.
—Rin...—refunfuñando dice y suspiro rendida.
—¿Por qué me lo contaste? ¿Por qué a mí?—Cuestiono, necesito saberlo, si no, no podré dormir. Él me observa, a centímetros de la puerta de mi habitación, algo indeciso.
—Se-Sentía como si te estuviera traicionando, necesitaba decírtelo, además, eres buena persona. Sabía que no me juzgarías, y hablamos de tu hermano. No quería que te enterases por otra parte—soltando su brazo asiento, comprendiendo sus acciones—, por cierto, eres a la primera que se lo cuento. Guárdame el secreto, ¿sí?—Pide besando mi frente, me ruborizo ante ello y lo veo marcharse.
Esa noche siento el equilibrio perdido, mi rutina aburrida y normal averiada por Kaito y sus palabras con gusto a tormento. Siento que las cosas están desordenadas, fuera de lugar y orbita. Me siento desconsiderada, porque no estoy teniendo en cuenta sus sentimientos. Creo que es momento de pensar en otra persona que no sea yo, pero, ¿cómo reaccionará Len? Eso si que es una incógnita, en circunstancias como estas siento que no le conozco. Creo que no estoy actuando con racionalidad, últimamente me estoy dejando llevar demasiado por mis impulsos, y eso es algo que debo parar. Sino, pronto lo estropearé todo.
—Rin, ¿de qué hablaste con Kaito?—Si supiera que ambos giramos entorno a él, que es como nuestro universo.
—De la persona que le gusta—Len frunce el ceño, totalmente perdido.
—¿Le gusta alguien? No, eso no es lo sorprendente, ¿por qué te lo contó a tí?—Se ve enfadado y yo me remuevo incómoda en el sofá, no era mi intención empezar una guerra.
—B-Bueno, es que es algo muy confidencial—no entiendo porque dije aquello, eso solo parece incrementar más su curiosidad.
—Ah, ¿sí? ¿Quién es la afortunada?—Ni bien pregunta aquello comprendo que él ve a Kaito como un hetero al cien por ciento, ¿sería en vano que se confesará? Creo que Kaito no tendría oportunidad.
—¿Por qué piensas que es mujer?—Len me observa fijamente para luego reír.
—Por favor, hablamos de Kaito Shion. Sé que nunca ha tenido novia, pero sospecho de que tiene amantes—me sonrojo ante la última palabra y miro a otra parte. Con certeza creo que Kaito no debería hacer ningún movimiento.
—Entiendo, así que... así es como están las cosas—su sonrisa es triste y deprimida, sus ojos se ven apagados.
—Lo siento—me disculpo, sin siquiera saber el porque, aunque siento la necesidad de hacerlo. Él niega, tratando de mejorar su apariencia en vano.
—Nah, no es tu culpa—sus palabras por alguna razón me hacen querer llorar, y lo abrazo.
—Creo que no deberías rendirte—él corresponde mi abrazo.
—¿Tú crees? Es muy arriesgado, no quisiera perderle para siempre, ¿no está bien como estamos ahora?—Niego lentamente, mientras me separo.
—De eso se trata el amor, ¿verdad? De arriesgarse y dar lo mejor de ti en el camino—Kaito suspira, sonriendo algo esperanzado.
—Creo que tienes razón, gracias, Rinny—el timbre suena y lo veo marchar. Su espalda antes recta, ancha e intimidante, se ve tan pequeña ahora.
No sé porque lo he echo, realmente, no sé porque le doy esperanzas. Pero me veo reflejada en él, quiero que tenga lo que yo no puedo, quiero poder volcar mis expectativas perdidas en él y que triunfe. Pero si falla, no podré perdonármelo.
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Amarillo.
FanfictionUn fic que trata de simples personas normales y comunes que no tienen nada de especial, exceptuando la cercana relación fraternal que existe entre los hermanos Kagamine.