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Daniel.

Una vez más me encuentro sentado en la cafetería, pero no estoy solo, si no con ella. Nos hemos chocado al entrar en el local y ambos nos hemos mirado, haciendo que la tensión que hay crezca por segundos. En este caso, nadie dijo nada, simplemente caminamos los dos a un paso ligero hasta la mesa del fondo, para finalmente sentarnos en ella.

    - Creía que no te volvería a ver.- Espeta al momento haciendo que me quede boquiabierto. No me esperaba eso por su parte, más que nada por lo tímida que suele ser.

    - Yo no estaría tan seguro de eso.

    - Pues yo la verdad es que si.- Dice colocando la chaqueta en el respaldo de la silla.

    - ¿Hay alguna razón?- Ella asiente dejándome sin habla.- ¿Cómo cual?

    - Nos besamos, me besaste.

    - No veo que eso sea una razón para alejarme de ti.- Me acerco a ella.- Podría hacerlo otra vez y no pasaría nada malo.- Murmuro intentando parecer tranquilo.

Quiero hacerle ver que en verdad estoy tranquilo y seguro de mi mismo. Se podría decir que por parte quiero darle a ver algo que no soy, más que nada porque se me caería la cara de vergüenza si se entera de qué estoy nervioso. Me alejo de ella y me levanto, camino hacia la barra, para así pedir un café y un cortado.

    - Me sorprendes Oviedo.- Dice bebiendo del cortado mostrando media sonrisa.

    - ¿Te sorprendo?- Pregunto riendo.

    - Se podría decir que sí, ni se te ocurra preguntarle el por qué, porque no lo sé ni yo.

    - Hay demasiadas cosas que no sabes. - Murmuro bajo mientras doy un sorbo al café. 

No entiendo por qué tengo una extraña atracción hacia ella, para mí sigue siendo una desconocida y que por lo que vi, tiene novio. ¿Qué te está pasando Daniel? Me pregunto varias veces extrañado por mi comportamiento, pero no logo encontrar respuestas. Estoy confundido y creo que lo suficiente como para poder irme de aquí y dejarla plantada una vez más.

    - ¿Te encuentras bien?- Me pregunta preocupada.

    - Debo irme, lo siento.

Nada más decir esto me levanto con rapidez, agarro mi chaqueta y me voy. Apenas han pasado cinco minutos y ya me arrepiento del feo que le acabo de volver a hacer. Soy un completo idiota. No dejo de darle vueltas a lo que acaba de suceder, debe de pensar que soy un completo mal educado o algo semejante.

    - ¡Daniel espera! - Escucho gritar detrás mía.- No se por qué esa falta de respecto tu parte, pero ahora te quiero ser sincera.

   - Anne, te prometo que no soy así, pero no sé lo que me pasa. Perdóname .- Suplico caminando hacia ella.

No recibo ningún tipo de comentarios por su parte, sólo se acerca a mi con una pequeña sonrisa en su rostro, coloca sus brazos rodeando mi cuello, consiguiendo que yo proceda a colocar los míos al rededor de su fina cintura. Al principio la abrazo, ella esconde su cara en mi cuello. Puedo notar los latidos de su corazón y cómo su aliento choca levemente contra mi piel. Me encuentro con los ojos cerrados, pero igualmente aprovecho para aspirar su olor, ese olor tan femenino que tanto me encanta. Su respiración se ha vuelto agitada por lo nerviosa que me he puesto, creo que se ha dado cuenta, pero igualmente levanto un poco la cabeza para poder observarla. Está tan adorable. No dudo ni un segundo en lanzarme y besarla. He podido notar como se sobresaltaba y abría los ojos cuando he posado mis labios sobre los suyos, pero para mi sorpresa no se aparta, ni hace ninguna mueca absurda de desprecio. Cuando nuestras lenguas entran en contacto un cosquilleo se apodera de mi, no se por qué, pero esto me gusta. Ella se aparta y me mira, su mirada refleja tristeza.

    - Lo siento.- Dice de la nada- Tengo novio Daniel.


Eso eso lo único que consigo oir antes de que se fuera dejándome allí plantado en el centro de Madrid.

coffee - dom.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora