A veces el pasado es doloroso.
Quizás simplemente te sientes solo.
O solamente necesitas un hombro en el que llorar sin miedo alguno.
Alguien que te haga reír, que te haga llorar, que te haga despertar sentimientos que nunca antes sabías que existía...
Me separé un poco de él. No podía negar que ese abrazo me hizo sentir al menos un poco mejor, pero también fatal ya que venía de él. Estaba confuso. Cogí sus manos.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
(Imaginaros que está lloviendo por favor :'v)
No sabía qué hacer o decir. Sólo lo miré a los ojos y al instante bajó la mirada. Lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Al parecer esto le dolía tanto como a mí. Quizás incluso más. La diferencia es que él no necesitaba cambiar para ocultarlo, como hice yo.
—¿Por qué cambiaste? —Susurró como si me hubiera leído la mente. Tanto en su tono de voz como en sus ojos había dolor y decepción.
No respondí. No podía. Ya había dejado mi orgullo a un lado, no podía hacer igual con la poca dignidad que me quedaba.
—Y-Yo no me fui por decisión propia —Murmuró, aún con la mirada gacha —Si hubiera podido quedarme lo hubiera hecho —Aflojó un poco el agarre de nuestras manos.
—¿Por qué no me lo dijiste? —Decidí preguntar.
—Ya te dije, no me atrevía ni a despertarte —Empezó a temblar. Hacía mucho frío.
—... —Aproveché que él no estaba mirando para quitarme la camisa y ponérsela por encima.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.