La pantalla de mi móvil se iluminó por segunda vez aquella mañana y volví a apagarla, pulsando el botón que detenía la alarma antes incluso de que comenzara a sonar. Eran las 7:05 de la mañana, el despertador había sonado antes a las 6:55, y volvería a sonar en diez minutos, y esa sería la última alarma y tendría que levantarme para ir a trabajar.
Tragué saliva, con la mejilla contra la almohada, tumbada de lado, y los ojos clavados en la pared que había a uno de los lados de mi cama, la que estaba pintada de azul. Llevaba despierta incluso antes de que sonara la primera alarma, quizás porque estaba demasiado nerviosa como para poder dormir a pierna suelta.
Cosa que no le sucedía a él.
Taehyung murmuró algo, hablando en sueños, removiéndose solo para empujarse a sí mismo más contra mí, con su brazo derecho envuelto en toda la parte superior de mi cuerpo, manteniéndome enjaulada a él, con sus piernas enredadas en las mías y su pecho apoyado contra mi espalda. Suspiró, y su respiración me acarició la nuca, haciéndome cosquillas.
Quizás debería ir despertándolo.
Cerré los ojos, simplemente sintiendo, tenía las agujetas de mi vida y sabía que, cuando intentara levantarme, mis movimientos serían más parecidos a los de un robot que a los de un humano. Adiós a mi caminar de gato, silencioso, grácil y elegante, por al menos un día.
- El camino es largo... – balbuceó Taehyung, sin sentido alguno, completamente dormido, con sus labios justo rozando la parte trasera de mi oreja, haciendo que me estremeciera. También me reí un poco, por lo absurdo de la situación.
Su cuerpo, casi sobre mí, rodeándome, me mantenía calentita, y era cómodo que me tuviera envuelta en él, piel contra piel, porque tenía la piel muy suave y tersa, y también porque... era alguien cómodo de abrazar y punto. Su cuerpo se adaptaba a la perfección para mantenerse unido y protector.
Y cubriéndome casi más de lo que lo hacían las sábanas.
Taehyung había dormido, únicamente, con mi bata de algodón rosa, y en mi posición, solo podía sentirla en sus brazos, envueltos por las mangas, como si el resto ni siquiera le rozara el cuerpo. Yo había dormido en una camiseta de tirantes que se había subido y enrollado hasta la mitad de mi estómago y en unos pantalones cortos. Una de las piernas desnudas de Taehyung estaba firmemente encajada entre las mías, la otra estaba echada por encima.
Estiré los dedos, pulsando la pantalla, que se iluminó marcando la hora. Faltaban solo cinco minutos para que la alarma volviera a sonar, faltaban solo cinco minutos para que yo saltara de la cama y tuviera que empezar a correr hacia todos lados para no llegar tarde.
Él no tendría que estar en Big Hit hasta las nueve, yo tenía que estar a las ocho. ¿Qué iba a hacer él mientras tanto? Supongo que o podía quedarse aquí o irse a su casa. Bueno, no me importaba que se quedara aquí. La casa era pequeña y no había más de lo que ya había visto.
Me giré sobre mí misma, con bastante dificultad porque Taehyung me tenía más firmemente sujeta de que lo creía, me giré, quedándome cara a cara con él. Con su expresión tranquila, sus ojos cerrados y sus pestañas pequeñitas apuntando a mi dirección. Con sus mejillas suaves y blanditas perfectas para aprisionar. Con su bonita nariz adornada por aquel minúsculo lunar. Con sus labios, carnosos, suaves y rosados. Tenía una boca preciosa.
Subí una de las manos, acariciándole la nuca, subiendo con la yema de los dedos hacia el final de su pelo.
- Taehyung – susurré, como si en realidad no quisiera despertarlo. – Tae. Despierta. – Subí la mano hacia su rostro, pellizcando con suavidad una de sus mejillas. – Tae...
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Wager - Kim Taehyung
أدب الهواة- Vale, te haré un striptease, pero no podrás tocarme. - ¿Qué? Claro que podré tocarte. - bufó. - ¿Cuál es el punto de un striptease sino? - No sé ¿verme desnuda? - Voy a tocarte. Hermosa y maravillosa portada creada por: @bemycorean Historia co...
