Capítulo 12

12.7K 796 637
                                        

Son 5000 palabras de capítulo, tú mismo con tu mecanismo.




- Odio las cajas de embalaje – medio chillé, peleándome con la cinta americana para sellar la caja de materiales que había estado montando y llenando por media hora.

Solté un gritito de frustración cuando el pegamento de la cinta se negó a separarse de mis dedos y Shijin alzó los ojos de lo que estaba haciendo para mirarme con pereza. Cuando vio que no corría el peligro de romper nada volvió a bajar los ojos a su trabajo, dejándome a solas con la cinta americana. Sacudí la mano, gruñendo.

O me soltaba ya o me cortaría los dedos.

Eunbi, la gemela que había venido a Japón, apareció de la nada, con los hombros hundidos y las comisuras de la boca hacia abajo, se puso a mi lado, dando un tirón de la cinta pegada en mis dedos, separándome de ella y pegándola distraídamente en la caja. Suspiró y yo me froté la mano en el pantalón porque se me había quedado pegamento en los dedos.

- ¿Qué te pasa? – pregunté. Ella volvió a suspirar y Shijin volvió a girarse para escuchar también.

- Mañana nos vamos y yo no he visto nada de Japón. Nada. Si al menos nos hubieran dejado ese día libre que nos prometieron...

- Aún no supero que en lugar de llevarnos a la Torre de Tokio nos hicieran limpiar los escenarios. – Me quejé, apoyando mis manos en las caderas. – Fue un golpe bajo.

- ¡Y encima es que ese no es parte de nuestro trabajo! Espero que nos den el suplemento que nos prometieron. – murmuró, frunciendo los labios. Shijin se acercó dos pasos a nosotras mientras yo hacía un movimiento de cabeza, diciendo sin palabras que yo no esperaría demasiado ese dinero extra.

- ¿Pero a vosotras se os ha olvidado que habéis venido aquí a trabajar no de turismo? – bufó, y miramos a Shijin con una mueca mientras ella se cruzaba de brazos. – Tenéis que hacer lo que os manden y punto. Y si no tenéis descanso pues os aguantáis.

- Eso lo dices porque tú no estuviste en el grupo de limpieza. – me quejé, frunciendo el ceño y señalándola con el dedo. Eunbi me bajó la mano enseguida, manteniéndome después agarrada de la muñeca.

- Pero nos prometieron al menos un día libre. Unnie iba a aprovecharlo para pedirle salir al mánager Lee Hyoshin.

- ¿Qué dices? – Fruncí el ceño, mirando alrededor para asegurarme de que no la había escuchado nadie, dándole un empujón suave, soltándome de su agarre. Ella se río, alzando y bajando las cejas. – Cállate. Al final vais a hacer que me la cargue con las políticas de empresa.

- Ya, como si a ti te importara mucho la restricción de salir con empleados. – Fulminé a Shijin con la mirada y ella se rió, Eunbi también lo hizo, pero sin tener ni idea del porqué se reía en realidad.

- Me importa, unnie – bufé, mirando hacia otro lado. Eunbi entreabrió los labios para decir algo más cuando Shijin dio una palmada al aire, interrumpiéndola.

- Bueno, nadie ha tenido la culpa de que la empresa de limpieza haya tenido problemas. Si os ha tocado limpiar os ha tocado. – Se encogió de hombros. – Estáis aquí para trabajar al fin y al cabo.

- ¿Y a ti qué mosca te ha picado? ¿Desde cuándo no defiendes los derechos de la clase obrera? – pregunté, riéndome un poco y Shijin alzó en mi dirección la misma mano con la que sujetaba una grapadora gigante. Me encogí detrás de Eunbi, que se reía con más fuerza. No debería sentirme orgullosa por esconderme detrás de quien era mi dongsaeng pero no quería ninguna grapa en mi cabeza.

- Volved a trabajar, que luego el supervisor me regaña a mí. – Después de eso hubo unos momentos de silencio absoluto, hasta que Shijin se giró hacia su caja, dándonos la espalda. – Cuando volvamos de Japón quiero pedir un ascenso – se justificó, y Eunbi y yo nos miramos sonriendo.

Wager - Kim TaehyungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora