Difícil mantener el fulgor de mi estrella,
cuando la oscuridad que todo lo rodea
con sus sublimes gestos me coquetea,
y de etérea naturaleza; sabe ser sincera.
Pues será ramera, escotándose de seda,
negra y astral al encaje de su silueta;
tan letal en las curvas de su cadera:
derrama ambrosia entre sus piernas.
¿Qué, que hay de malo en apagarse
y volver a formar parte de ese arte?
Regresar al seno de la madre,
dejar de ser, y ya no ser nada.
Dime, ¿qué hay de malo en ello?
Hoy soy llanto, y lo único que siento
es un dolor inmenso que puse adentro
de pequeños orbes que están escondidos
en lo más profundo de mis sentimientos.
Y no, no miento a la tristeza de saladas lágrimas
para amasarlas en el pan que me nutre cada día,
bien le diría adiós al amor, llamando a los dioses
que se alimentan sin lamentarse de tal sufrimiento.
Pero solo... si yo dejo de brillar a voluntad,
así la oscuridad abrazaría todo mi cuerpo,
para que después me acune sobre su pecho;
hecho de las sombras que nombran a la noche:
Derrochando tentaciones.
Es necesario que la única cura para este mal
sea una muerte mental de silencio constante,
antes de que más recuerdos ajenos hagan eco,
cortando con la cuerda de su voz mi pensamiento.
No lo acepto...
Mejor rompo a pedazos con manos de trovador
mi propio corazón, como si fuera una canción
que simplemente habla del amor que se perdió
y duele tanto, como para tener que recordarlo.
¿Entonces para qué, para qué ser la estrella
que más brilla allá en el infinito firmamento?
Si no lo vale, pues es tanto lo que se debe perder
para poder alumbrar el sendero de los derrotados.
Nosotros tenemos que corresponder el odio ajeno,
y no solamente yo, les he reprochado de ello; voltea,
mira al cielo, los que creen, los que siguen luchando
por mantener la luz en ustedes; ya cada vez son menos:
Os lo demuestro...
Que, cayendo es como mueren las estrellas,
ahogándose en el mar de su propio llanto;
así es como se acaba todo para nosotros.
¿Qué pasaría si esa poca esperanza se acaba?
Si la oscuridad consume también el alba,
ya ni siquiera existiría ese día de mañana,
en el que tú te despertarías de este sueño;
para simplemente olvidar mis palabras...
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Mimetismo nocturno.
PoetryHe pedido misericordia; si, pero no del día, sino de la larga noche: ¿y porque?; pues, es en la oscuridad, donde las sombras abrasan la luz purpurea que emana de mi alma; misma que el resplandor del alba sofoca, y después simplemente rechaza... To...
