Para detenerme no bastan tus lágrimas,
seguiré manteniendo mis heridas abiertas
sentado sobre el trono de la eterna espera,
en donde yo debo de cumplir mi condena:
Derramando a mares el resto de mi demencia.
Quizás no te hayas dado cuenta; pero,
es la única herencia, que yo os dejo:
En mi sangre fluye la locura pura
de febrero y el arte con devoción
a la naturaleza sádica del corazón.
La razón ya hace aquí, dentro de mi cabeza
resuena el eco mental de un agónico silencio,
y viaja por el espacio que hay entre mis versos;
infecta todos y cada uno de tus pensamientos.
Pero no tengas miedo, mi voz se convertirá en la hoz,
que corte todo lo que sientes por mí en este momento:
no miento, tengo el ego de un lobo que ha sobrevivido
al más frío de los inviernos, y créeme; alguien como yo:
Para nada te conviene...
Mira: durante el día espero a que la luna salga,
para que de mí se haga esa noche tan esperada
donde el fiel recuerdo siempre me acompaña
hasta dejarme frente a la puerta de los sueños.
Es ahí, donde trato de encontrar lo que no tengo,
o todo lo que en el pasado ya me ha sido rebatado;
como lo fue aquella historia, la que nunca termino,
por la canción que le escribí, y ella jamás escucho:
Lo sé, hubo algo que me falto, pero no me arrepiento;
hoy soy lo que soy: gracias a mis errores, y defectos,
y en efecto; no sé vivir, sin herir a quienes me aman.
Es por eso que me quedo siempre en la nada,
y sin nada más que este libro de las sombras
donde guardo mi gusto por el arte prohibido,
el que siempre cargo en uno de mis bolsillos.
Los malditos como yo: no dependen de amigos,
lamentablemente nos tenemos a nosotros mismos,
y nos queremos tanto; que amar a otros nos queda
para ratos como estos, y después no volver a vernos.
Pues...
Para un moderno aprendiz de todo como yo,
la mala vida que aún me queda por terminar,
no creo en la suerte; pero si en la oscuridad,
porque al final mis conflictos interiores son:
Solamente una excusa, para volver a empezar.
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Mimetismo nocturno.
PoetryHe pedido misericordia; si, pero no del día, sino de la larga noche: ¿y porque?; pues, es en la oscuridad, donde las sombras abrasan la luz purpurea que emana de mi alma; misma que el resplandor del alba sofoca, y después simplemente rechaza... To...
