Cap. 9: Uno de muchos amaneceres juntos.

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Capítulo 9: Uno de muchos amaneceres juntos.

-Te amo más de lo que he llegado a amar a alguien en esta vida. Nunca lo dudes por favor. -Dijo besándome en la cabeza.

-Yo también te amo Dareck. Aunque nos peleemos, aunque pasen mil cosas que hagan pensar lo contrario, te amo con todas mis fuerzas. -Dije levantando la cabeza para mirarlo.

-Creo que vamos a tener que pelearnos más, porque has estado mejor que de costumbre. -Dijo con una sonrisa pícara.

-No seas idiota. -Dije sonrojándome.

-Me encanta hacerte sonrojar. -Dijo soltando una carcajada.

-No te pases señorito. -Dije frunciendo el ceño.

-Uy que miedo... Por cierto, tenemos que hablar de tu trabajo. -Dijo poniéndose serio.

-Cierto, ¿cómo ha ido todo? -Pregunté preocupada.

-Genial, mi amigo me ha dicho que te pases mañana por la mañana con tu currículum y te hace la entrevista. -Dijo muy animado.

-¡Que bien! Muchas gracias Dareck. -Dije dándole un casto beso en los labios.

-De nada nena. Por cierto, voy a darme una ducha. -Dijo besándome la frente.

-Está bien, ¿te quedas a dormir? -Dije con cara de súplica.

-¿Quieres que me quede? -Dijo con una sonrisa.

-Por favor.

-Sus deseos son órdenes para mí señorita Villalba. -Dijo con una sonrisa y dirigiéndose a la ducha.

Cuando salió de la ducha, decidimos pedir la cena y que nos la trajeran a la habitación. Estuvimos viendo un poco la televisión y nos fuimos a dormir temprano, había sido un día duro y agotador.

A las 6 de la mañana me desperté para ir al baño y luego no pude volver a conciliar el sueño. Me acosté de lado en la cama junto a él y me puse a admirarlo. Es tan perfecto... Ni en un millón de vidas me cansaría de él, de su compañía, de su amor. No sé que he hecho tan bueno como para merecerme a una persona tan maravillosa como él. Acaricié su rostro suavemente, parece un niño cuando duerme...

-Hola. -Dijo abriendo los ojos.

-Siento haberte despertado. -Dije muy apenada.

-No importa nena. -Dijo sonriéndome y dándome un beso. -¿Qué hora es?

-Las 6:30 am. -Dije mirando el despertador.

-Será mejor que me levante ya. -Dijo incorporándose en la cama.

-¿¡Qué!? -Dije muy sorprendida.

-Tengo que entrar a trabajar dentro de una hora y media. Y antes tengo que pasar por mi casa para cambiarme de ropa. -Dijo riéndose al ver mi reacción.

-Cierto, no lo había pensado. -Dije sonrojándome.

Volvió a reírse, me dio un beso en la mejilla y se levantó de la cama. Yo también me levanté y me puse algo de ropa para acompañarlo a la puerta.

-Buena suerte con la entrevista, aunque no la necesitarás. Luego te llamo nena, te amo. -Dijo dándome un beso en los labios.

-Muchas gracias Dareck, yo también te amo. -Dije sonriéndole.

Me quedé en la puerta viendo como se marchaba y, una vez que desapareció de mi vista, cerré la puerta.

-Amo tanto a este hombre. -Dije cerrando los ojos y suspirando.

Eran casi las 7 y no tenía nada que hacer todavía, así que me di un baño. Cuando salí eran las 7:15 y caí en la cuenta de que no sabía llegar al bufete del amigo de Dareck, así que lo llame por teléfono.

-Hola pequeña. ¿Pasa algo? -Dijo extrañado.

-Sí, pasa que no sé dónde queda el bufete de tu amigo. -Dije un poco avergonzada.

-¡Es cierto! Perdóname nena, se me olvidó. Si quieres paso a por ti y te llevo.

-No quiero molestarte... -Dije.

-No digas tonterías, tú nunca me molestas. Paso por ti en un cuarto de hora ¿si? -Dijo dulcemente.

-Está bien, gracias mi vida. Eres el mejor. -Dije dándole un beso telefónico.

-Tú me haces ser el mejor. Hasta dentro de un rato cielo.

Cuando terminamos de hablar, me vestí y me maquillé rápidamente debido a que no tenía mucho tiempo. Justo cuando terminé, llamaron a la puerta. "Tan puntual como siempre" pensé y sonreí por ello. Abrí la puerta y ahí estaba él, tan fresco y sonriente como siempre.

-Hola de nuevo mi vida. -Dijo dándome un beso.

-Hola de nuevo mi rey. -Dije agarrándome a su cuello.

-Que lástima que tengamos que irnos. -Dijo agarrándome por la cintura y acercando su rostro a centímetros del mío.

-Luego mi vida. -Dije con una sonrisa pícara.

-Me gusta esa idea. -Dijo dándome un beso pasional en los labios.

A los pocos segundos nos separamos, cerré la puerta de la habitación y nos dirigimos a su coche.

-Oye Dareck, ¿dónde puedo imprimir el currículum? -Dije enseñándole el pen drive.

-En frente del bufete hay una papelería. Hay puedes imprimirlo. -Dijo sin perder de vista la carretera.

No volvimos a hablar en todo el camino; no porque estuviéramos peleados, sino porque hacían falta palabras entre nosotros. Nos decíamos todo con la mirada.

-Bueno, ya hemos llegado. -Dijo Dareck mirándome sonriente.

-¿Ya? Pero si han pasado sólo 10 minutos. -Dije sorprendida.

-Estaba cerca. -Dijo quitándose el cinturón y saliendo del coche.

-Señorita. -Dijo abriéndome la puerta del coche y tendiéndome una mano para que saliera.

-Gracias, muy amable caballero. -Dije sonriéndole.

-Contigo especialmente. -Dijo cogiéndome por la cintura.

-Eso espero. -Dije dándole un beso en los labios.

-Así será siempre. Bueno nena, tengo que irme. Mucha suerte, luego te llamo. -Dijo besándome la frente y soltándome.

-Muchas gracias, te amo. -Dije viendo como daba la vuelta a su coche.

-Y yo a ti. -Dijo sonriéndome.

Amor sin límitesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora