Cap. 3: Noche especial

46 4 3
                                    

Capítulo 3: Noche especial.

Sobre las 7 de la tarde nos fuimos del parque. Quería que fuéramos a cenar a su casa y así de paso enseñármela. Cuando nos subimos en el coche yo me quedé dormida casi de inmediato debido a todo el sueño que tenía acumulado. Pero el sueño me duró poco ya que a la media hora llegamos a su casa.

-Despierta dormilona. -Me dijo con una voz muy dulce y tocándome en el brazo.

Abro los ojos y miro en todas las direcciones. -¿Ya hemos llegado? -Asiente con la cabeza y sale del coche.

Cuando salí del coche me cogió de la mano y entramos en un edificio altísimo. Por el holl que tenía se podía ver que era un edificio muy lujoso donde vivía gente de mucho dinero. Dareck saludó al portero y yo le dediqué una tímida sonrisa al ver que se me quedó mirando con curiosidad. Dareck vivía en la vigésimo novena planta, entonces tuvimos que coger el ascensor.

-¿Nunca has tenido ganas de hacerlo en un ascensor? -Me dijo con un tono muy seductor y acercándose poco a poco a mí.

Oh Dareck, no me hagas esto, aquí no. -Para serte franca sí, siempre he querido hacerlo en uno.

-¿Ah sí? Entonces, ¿te gusta el riesgo? -Me dijo con un tono de voz divertido.

-Bueno, se puede decir que sí. -El deseo ya se ha apoderado de mí. Lo quiero aquí, ahora. Nunca pensé que yo podría llegar a ser así.

-Créeme que quisiera que pasara ahora mismo, pero creo que ahora no es el momento adecuado. Pero tranquila, yo te ayudaré a que cumplas ese deseo. -Me dijo con una sonrisa pícara, me besó en los labios y me abrazó hasta que llegamos a la planta 29. Salimos del ascensor y llegamos hasta su puerta. Cuando entramos me quedé alucinada. Era un apartamento muy lujoso y muy luminoso. Pero lo que más me gustaba era la perfecta combinación de elementos decorativos clásicos con modernos. Hicimos un recorrido por toda la casa enseñándome todas las habitaciones y luego fuimos a la cocina.

-Jasmine, ¿aceptaría usted una invitación a cenar?

-Claro que sí Dareck. -Le respondí con una enorme sonrisa.

-Perfecto. ¿Qué te gustaría cenar? Hay casi de todo. -Me dijo con la mayor de las sonrisas.

-Pues no sé... Lo que tú decidas está bien. Pero he de recordarte que yo no sé cocinar... -Le dije mirando al suelo muy apenada.

-Eh pequeña, no te preocupes. Eres mi invitada así que yo seré el cocine. -Me dijo agarrándome la barbilla y levantándomela para que lo mirara a los ojos.

-Está bien, pero déjame ayudarte por lo menos. No quiero sentirme como una inútil.

Se me ocurrió que podíamos cenar algo típico de Ecuador y él decidió que haríamos fritada.

Después de una hora y media terminamos de hacer la cena, preparamos la mesa y nos pusimos a cenar.

-¿Un poco de vino? -Me dijo levantando la botella.

-Está bien. -Le dije ofreciéndole mi copa.

-¿Te habías imaginado que el día en que nos conociéramos en persona fuera así? -Me dice devolviéndome la copa llena.

-Pues la verdad no. Hemos hablado varias veces por internet sobre cómo sería este día y me lo había imaginado de mil formas diferentes. Pero ha sido más increíble de lo que me había imaginado. -Le dije sonriéndole dulcemente.

-Ay Jasmine, aún me cuesta creer que esto esté pasando... -Me dijo estirando el brazo para agarrar mi mano.

-Yo tampoco puedo creerlo Dareck, es un sueño hecho realidad para mí. -Le dije aparentado mi mano contra la suya.

Amor sin límitesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora