Conseguí amaestrar a mi pasado tras 500 noches apagando velas.
Me arranqué los tallos de las costillas y eran de margaritas.
Vomité mil mariposas mientras gritaba "vuelve".
Lloré mi huida mirándome al espejo para jamás olvidar como se veía nada de aquello.
Canté canciones que hablaban de ir a buscarte y me enfundé en sonrisas de escaparate para hacer creer al mundo que no me acordaba de ti, o de mí, contigo.
Un día dejé de ahogarme.
Un día me miré al espejo y acepté que el futuro era el sendero que me haría llegar a mi destino.
Dejé en la mesa de la entrada las llaves de tu recuerdo.
Y empecé a memorizar los lunares de mi cuerpo.
A trazar mapas para no volver a perderme.
Dejé de buscarte y me sequé el agua salada de mis alas.
Porque te lo advertí, no puedes convertir en sirena a alguien que el da miedo el mar.
Porque de nada vale intentar hacerte el dueño del sueño de alguien que prefiere no dormir.
Porque de nada vale construir nidos para quien no quiere dejar de volar.
Como dice la frase, "con la puerta abierta, nadie se va"
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La vida hecha tinta.
PoetrySólo unos cuantos poemas. De ellos, de ti, de mí. Viejos, desgastados. Poemas azules.