Ocurre, a veces, que el tiempo se para.
A veces ocurre que las manecillas no avanzan.
A veces respiras por supervivencia, el corazón late por inercia y no hay motivo ni fuerza que te empuje a dar un paso más.
A veces quieres parar, dejarte derrumbar, desproteger tus baluartes u hacerte añicos ante el enemigo que, al fin y al cabo, no dejas de ser tú mismo.
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La vida hecha tinta.
PoesíaSólo unos cuantos poemas. De ellos, de ti, de mí. Viejos, desgastados. Poemas azules.
