Sacudida por la dura jornada, al llegar a casa lo primero que se me ocurre es darme una ducha.
Tratando de no pensar en lo cargado y agitado que puede ser un día de clases allí. Bufo interiormente, y yo que pensé en lo aburrido que sería. Luego de una primera hojeada, lo único que rescato son aquellas dos chicas que fueron amigables conmigo. Hannah y Lexis, son simpáticas y no se fijaron en mi apariencia para acercarse a mi.
Dejo que las gotas de agua se lleven todo mi estrés y me rodeo con la toalla blanca. Salgo a mi habitación, lanzo una rápida mirada para asegurarme de que la puerta está cerrada y comienzo a vestirme.
Llevando sólo una remera demasiado grande para mi cuerpo diminuto y los pies descalzos, camino hasta la cocina.
Saludo a mamá y me comenta que está viendo recetas para tortas.
-¿Tortas?
Pregunté, ¿para qué quiere cocinar tortas?. Me sonrió irónica y se volteó de espaldas a mi para, a mi parecer, encender el horno.
Con un suspiro me respondió simple:
-¿Qué?, ¿no puedo cocinar tortas ahora?
Ya se había vuelto hacia mí, sus cejas elevadas y sus labios apretados mostraban la advertencia de que su día no había sido bueno.
-Lo siento Clarissa. Sólo te iba a comentar que hicieras de chocolate.
Respondí con una tímida sonrisa, algo en los ojos de mamá llegó a mi. ¿Qué le sucede?, cuando estaba por formular la pregunta ella me sonrió con cariño.
-Claro hija, ahora ve a ordenar tu cuarto. Ya te llamo yo cuando esté pronta.
¿Ordenar mi cuarto? Siempre está ordenado; esta mujer si que es bipolar.
De vuelta en mi habitación no se que puedo hacer, así que cuando un adolescente se aburre, Facebook y Twitter tienen la solución.
Luego de ver que me llegaron varias solicitudes de compañeros por lo visto de la secundaria, entre ellos la de Hannah y Lexis, me dirijo a el gran ventanal... ¿Comenté que tengo mi propio balcón?
Salgo hacia el exterior y me apoyo sobre la rejilla blanca, contemplando los edificios y el movimiento de las personas sobre la avenida.
La brisa es fresca y me relaja.
Pienso en cosas irrelevantes cuando una persona atrapa mi atención. Se encuentra en la esquina, está sobre una moto negra, al parecer no está utilizando casco y está esperando a que un auto le habilite el paso. Entonces veo su nariz respingada y su cabello suave, y el condenado de Bieber notó la mirada intensa que le daba.
Sobre sus labios cayó una sonrisa y levantó su mano posicionada en el volante para formar un signo de amor y paz con dos de sus dedos, ante el saludo elevé mis cejas delineadas y sonreí torcidamente, mientras le respondía el gesto de mano.
Se quedó allí, observándome, entonces emitió las siguientes palabras gritando por arriba de las bocinas que provenían de los automóviles detrás de él.
-¡Me saludas a la suegra!
Al principio lo miré confusa, había entendido u escuchado: me duele la muela. Lo sé, muy errado, cuando comprendí el mensaje sacudí mi cabeza de un lado a otro mostrando lo divertido de la situación.
Él al parecer se rió y volvió a mostrar su sonrisa de publicidad, guiñando su ojo, tocó bocina y cuando suspiré, él ya estaba corriendo por las calles de Portland.
De vuelta en mi recamara veo que he dejado Facebook abierto y que hay una ventana de chat abierta:
Hannah Mitchell: Hola nueva! Te acuerdas de mi verdad?
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"This is my world, babe"
Teen Fiction"—Bueno, si de verdad te quedas aquí durante un tiempo—. Se lame los labios; alterando mi sistema nervioso. —Este es mi mundo, nena."
