Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Capítulo cinco: Todo demasiado... ¿Casual?

178 15 12
                                        

Al volver del hospital, mamá decidió que debíamos tomar reposo, las dos. Ella porque... estaba embarazada, y yo por todo lo sucedido anteriormente. Agregando el hecho de que cuando estaba por huir de allí la doctora nos informó que yo no estaba tan bien como pensaba, tras estar toda la mañana en el laboratorio, la mujer había descubierto la deficiencia de hierro en mi organismo.

 En fin, anémica y exhausta, al llegar me dormí casi de inmediato, ignorando los reproches de Clarissa.

Mamá se negó rotundamente a que saliera de mi cuarto, ni para ir a la secundaria. Era día Míercoles y no podía faltar. Aún seguía siendo "la nueva" y no podía atrasar mis estudios en esta etapa. Tampoco quería ser olvidada por las pocas personas que se comunicaron conmigo, puede que sea exagerada pero no quiero estar sola allí. Esa secundaria puede ser escalofríante.

Luego de una charla madre e hija, Clarissa me entregó en manos un Menú. Resulta que mi madre quiere dictar lo que yo coma.

 Casi todos los platos incluían carne roja y ella sabía perfectamente que estaba tratando de ser vegetariana. Aún así, mi madre no dió brazo a torcer y supe que volvería a saborear cada día carne otra vez.

  Eran las 12:50 pm y Clarissa estaba poniendo la mesa. Yo, obviamente, me encontraba en el sofá del salón mirando una serie popular. Papá había viajado a una reunión importante que tenía en New York por lo tanto, eramos sólo mamá, mi hermano y yo.

Suspiré, en Octubre la temperatura de aquí era baja. Llevaba unos pantalones de chándal y para la parte superior una sudadera a juego, aun así sentía mi cuerpo frío. Me levanté del sofá y caminé hacia mi habitación en busca de una colcha. Cuando estuve de vuelta en el salón, mamá llamó mi atención para que fuera a comer. Zack estaba a su lado y  trató de saborear un poco de salsa con sus dedos pero mamá fue más veloz y la mano derecha aterrizó en el brazo de mi hermano. Riendo, me senté en una de las sillas. Mamá seguía regañandolo mientras colocaba la gran bandeja con espagueti y salsa. Se veía delicioso. Luego se dió la vuelta y del refrigerio sacó jugo de naranja recién exprimido.

Zack se sentó a mi lado y comenzó a servirse, bufé.

Muerto de hambre.

Mamá también se acomodó en frente a nosotros y empezamos a comer, creo que Zack devoraba su plato.

  Después de almorzar bajo la intensa mirada de Clarissa, decidí salir a la ciudad. Prometiendo a mamá que me cuidaría y llamaría ante cualquier percance.

Madres.

 Llevaba unos jeans ajustados y una chaqueta de cuero cubriéndome del frío aire que provenía del exterior. Comencé a caminar, quería llegar al centro de la ciudad y encontrar algún shopping o tienda en donde comprar nuevas camisas y remeras. Necesitaba distraerme y cambiar un poco mi estilo.

Por fin encontré un Shopping bastante pequeño, pero lo era; en donde me compré un par de remeras estampadas muy bonitas. Él chico de un puesto me observó por un largo momento y luego yo me acerqué a su despensa.

Sonriente lo saludé y pregunté por los collares tan geniales que vendía. Él me observaba, diría yo que, demasiado tiempo y luego volvía a prestar atención. Era lindo, no lo podía negar. Llevaba uniforme pero eso no le quitaba lo apuesto que era. De sus labios colgaba una gran sonrisa y en su mejilla se le formaba un tierno hoyuelo. Además de que sus ojos eran muy profundos y de bonito color, él hacía expresiones muy divertidas al hablar. Su cabello era castaño claro y despeinado, y supuse que tendría 18 años.

Él chico seguía hablando de los collares y volví a prestarle atención.

—Y... ¿ese de allí?—. Señalé un sencillo collar con una moñita colgando de él.

El muchacho sonrió y lo descolgó. Lo observó un instante en su mano y luego dio la vuelta para salir del puesto.

 Se quedó detrás de mi, y vi sus grandes manos colocándome el collar sobre mi cuello. El aliento del muchacho daba en mi cabello y fue una sensación muy extraña. Luego de colocar el collar y que colgara sobre mi pecho, el chico suspiró y descanzó sus manos en mis hombros. No me sobresalté, pero si me tencé. No sabía ni su nombre y no era de las chicas que confían en alguien fácilmente.

 Garraspeé y me aparté de él. Quedando frente a frente, le sonreí. Era un chico muy tierno, al menos de apariencia.

—¿Cuánto es?

—Gratis, bonita—. Sonreí nuevamente ante su cumplido.

Esperen. ¿Estaba coqueteando? ¿yo?.

Esto es imposible.

Algo tímida por su alago, murmuré un "gracias" y seguido le deposité sobre su escritorio el cambio de las otras compras, espero le sea suficiente, pensé.

Me despedí de él y prometió que volvería a verme.

¿Es eso una cita?

Llegué a mi casa sobre las 20:50.

Diez minutos después y Clarissa habría salido a buscarme.

Fui a mi habitación y de allí al baño. Ensendí la bañera y ahí estuve unos largos minutos. Cuando me sentí relajada y limpia, salí. Me envolví con la toalla y salí a mi recamara. Había anticipado que no saldría de vuelta entonces me vestí con el pijamas. Sequé mi cabello y lo até en una coleta firme. 

 Bajé al salón y comencé a charlar con mi hermano. Me contó que su escuela no estaba tan mal, había hecho amigos que compartían los mismos gustos en vídeo juegos.

Raritos.

Yo le conté que había conocido a dos chicas que eran amigables conmigo. Que las clases de matemáticas eran como un idioma antiguo que nadie entendía y por supuesto evadí la parte en la que el Gangster me molestaba. Después de que me aburriera de tanto escuchar los tiroteos de mi hermano en su consola, me metí en la cocina donde mamá no dejaba de cocinar, estaba muy enérgica estos días. Me asustaba.

—¿Clarissa te ayudo en algo?

 Mamá negó con su cabeza y señaló una silla para que me sentara en ella.

Lo hice y suspiré. Mientras mamá se desplazaba de aquí para allá y revolvía un contenido desconocido en su cacerola; yo escuchaba música en mi celular. No es que tuviera muchas opciones.

Cenamos en silencio y luego de felicitar a mamá por lo mucho que estaba aprendiendo en sus exquisitas comidas, subí a mi habitación y me dormí pensando en el chico del puesto. ¿Como se llamaría?

A la mañana siguiente, ¡uff mamma mia!

________________________________________________________________________

¿Quieren saber que pasará? :o, ah. FOTO DEL CHICO, en el próximo capítulo de "Thi is..." okno. Gracias por el apoyo.

"This is my world, babe"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora