Capítulo Cinco

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Terror

Era la palabra correcta para describir lo que los enormes y bellos ojos de Yugi expresaban, su delicioso aroma era ahora opacado por el del miedo.
Atem trataba de acercarse a Yugi en un intento fallido por abrazarlo, pero era inútil, él le rechazaba.
Dolía como el infierno, pero no le culpaba había actuado de manera irracional consumido por la ira al pensar que Yugi quería alejarse de él y ahora realmente lo había logrado él le alejó.

--¡Eres un complejo imbécil Atem! Cómo se te ocurre hacerle daño a nuestra pareja.-- Gruño furioso la  contraparte lobuna de Sennen

A su mente llegaban recuerdos de su pasado, oscuro pasado, etapa de su vida que quisiera olvidar, entonces recobró la consciencia, los pensamientos posesivos y toda aquella mierda que conllevaba el simple hecho de haber encontrado a su "soulmate" redujeron sus niveles de dopamina, permitiendo que volviera a la cordura que perdió desde que conocío a Yugi.

Por otro lado, Yugi no negaba que algo dentro de él le pedía a gritos salir de ahí corriendo como alma que lleva el diablo, sin embargo se sentía agobiado, con una profunda tristeza al ver cómo aquel estúpido troglodita se había comportado con él, ¡¿Pero que carajo?! Estaba más que enojado, por culpa de este estúpido, idiota su mundo cambio todo en su vida estaba patas arriba. En solo cuestión de horas, ese perfecto desconocido hizo cosas con él que nadie había hecho.
¿Qué haría? ¿Qué pasaría de ahora en adelante?

Sennen-san

Las sensaciones se multiplican a una fabulosa rapidez y también en número, difíciles de controlar al igual que los sentimientos que despiertan tan intensamente, abruman mis sentidos hasta adormecer el instinto de supervivencia para dejarme totalmente desprotegido e indefenso expuesto ante mi más preciada posesión; Yugi. Le necesito como al aire para respirar pues se ha vuelto tan vital para mi existir que no llegó siquiera a imaginar una vida sin él. Es como una droga, a la cual me he vuelto adicto de por vida; heroína pura.

Todas estas sensaciones son nuevas para mi y la bestia que reside en mi interior; Yugi provoca todas y cada una de ellas, pero siempre me advirtieron lo que conllevaba encontrar a mi alma gemela. aunque también tiene su parte negativa y es la parte posesiva y lo que esta significa.

Los celos, son parte del paquete de emociones que ahora experimento y no es fácil lidiar, así como también con el instinto protector latente.

(...)

Narra Muto-kun

Realmente no sabía hasta qué grado era posible que cayera hipnotizado por causa y obra suya. Por mucho que quiera negarlo mi cuerpo me traiciona y mi corazón también pues en tan poco tiempo ha logrado meterse en el.

No quería volver a caer en las redes de su seducción pues no sabía que es lo que estaba haciendo al menos no del todo consciente, era como si una parte de mi estuviera dispuesta a todo por complacer a este loco, maniático que afirmaba ser una especie de híbrido humano/ lobo y afirmaba ser mi "pareja" cuando solo lo había topado una vez en mi vida. Sentía un acumuló de sensaciones tanto negativas como positivas, la herida de mi cuello sangraba juro que podía escuchar claramente las gotas de sangre escurrir creando un rastro hasta caer a las pulcras sábanas manchando las del tono carmesí.

Sus ojos me miraba aterrorizado, todavía me tenía sujeto contra la cama, pero era diferente ya no había ese calor febril de en un principio era como si cayera en cuenta después de un tiempo de la situación. Yo solo quería volver a casa y encerrarme en mi habitación a meditar que carajo estaba pasando o mejor dicho pensando entre este hombre y yo.

El agarre de sus manos era débil por lo que intente safarme logrando salir de debajo suyo, él no hizo ningún esfuerzo por mantenerme preso. Ahora estába sentado con su rostro ensombrecido por su peculiar cabello cubriendo sus hermosos ojos, aprovechando la situación comencé a vestirme presuroso pues no sabía cuánto duraría así de quieto como lo estaba.

-Lo siento.- dijo de repente. Se oía arrepentido.

Lo mire expectante, esperando algún movimiento de su parte, pero nada paso sólo seguía inmmovil sin siquiera verme.

-Mi chófer te llevará a casa-

Entonces se levantó de la cama  e ignorando me se movió por fin de su sitio, totalmente desnudo se dirigió al cuarto de baño y de un azotón cerro la puerta.

Aturdido, desconcertado, totalmente vestido salí con mi ropa y mi mochila en los hombros.

Mirando por última vez la puerta esperando a que saliera por ella y me pidiera que no me fuera, algo que no pasó,con el corazón oprimido salí de aquella habitación, recorrí los grandes pasillos lugubres atenuados por una pálida luz, cuadros de pinturas y retratos colgaban en las paredes con un valor ostentoso, hasta divisar el inicio de las escaleras principales baje por ellas escaleras hasta el lovi de la lujosa mansión encontrando me con la grata sorpresa que se encontraba esperando por mi el hombre que nos había descubierto en el baño.

-Joven yo lo llevaré sano y salvo hasta su hogar, si es tan amable de seguirme por favor.- dijo señalando hacía la puerta principal.

No respondí simplemente asentí, salimos de la casa, a cada paso que daba sentía la opresión en mi pecho más y más, con un nudo en la garganta.

Afuera esperando estába una camioneta con los vidrios polarizados esperando, el motor encendido, él amable hombre me abrió la puerta trasera de la misma invitando me a entrar en ella, pero algo llamo mi atención algo me pedia que volteara hacía la mansión, gire mi cabeza y al instante logré divisar en el balcón del segundo piso la silueta de aquel hombre quien me miraba, pero su mirada aquellos rubíes expresaban un profundo sufrimiento. Quería regresar adentro, pero no podía no era correcto.

Subí al coche sin mirar atrás. El chófer tomo su lugar en el asiento del conductor y así salimos de ahí...

(...)




Mis brazos, mi cuerpo entero aun tenia impregnado su aroma, su delicioso aroma que no hacía más que sacarme de mis casillas, volverme loco y solo perder la poca cordura que se negaba a dejar mi mente por temor que hiciera algo de lo que después me pudiese arrepentir. Tanto era mi anhelo por tener a mi pareja conmigo sin ningún impedimento que a veces se me olvidaba por completo que mi niño era un humano con olor a Omega fértil.

Si no me controlaba yo mismo terminaría acabando de una sola con su vida, y no, no soportaría perderlo, vivir una vida en la que él no estuviera no podía llamarse vida. La depresión me consume por completo antes de seguir a mi Yugi a la otra vida.

Dolía como el infierno pero era lo mejor, nunca me perdonaría lo que había hecho, lo lastime y ahora mi castigo era estar en mi calor sin él.

SOLAMENTE MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora