Narra Sennen
El primer encuentro fue una tormenta. No un suave susurro, sino un huracán de sentidos que me dejó temblando, desorientado, completamente perdido en la vorágine de sensaciones. Sus labios, suaves como pétalos de rosa, se encontraron con los míos en un beso que no era un beso, sino una explosión. Una descarga eléctrica que recorrió mi cuerpo, dejando un rastro de fuego en su paso. Nuestras lenguas se enredaron en un juego de dominio y sumisión, una danza primitiva que obedecía a un instinto milenario, ineludible.
Era una competencia, sí, una lucha por la supremacía, pero también una entrega total, una aceptación sin reservas de la fuerza irresistible que nos unía. Él, mi Omega, era una criatura de una belleza etérea, una fragilidad que ocultaba una fuerza interior que me fascinaba. Su aroma, una mezcla embriagadora de canela y manzana, me embriagaba, me dominaba, me hacía perder el control.
Lo tumbé sobre la suave superficie de la cama, la urgencia me consumía, pero la necesidad de protegerlo, de evitarle cualquier dolor, me frenaba. Sus piernas se enredaron en mi cintura, su cuerpo ofreciéndose con una docilidad que me enloquecía. Su entrada, húmeda y receptiva, me llamaba con una fuerza irresistible. No era yo, era algo más antiguo, más primitivo, una bestia hambrienta de posesión, de unión.
La penetración fue profunda, salvaje, un acto de entrega total que trascendía el simple placer físico. Era una fusión de almas, una conexión que iba más allá del tiempo y el espacio. Sus paredes se tensaron a mi alrededor, envolviéndome en un abrazo sensual y apretado. El ritmo fue frenético, una respuesta a la urgencia de mi cuerpo, a la necesidad imperiosa de poseerlo por completo.
Sus gemidos, suaves y entrecortados, eran una música celestial que alimentaba mi deseo, avivando la llama de la pasión que ardía en mi interior. Cada estocada era una afirmación de mi dominio, pero también una muestra de mi respeto, de mi adoración. Sus piernas se aferraban a mi cintura, impidiendo que me separara, atándome a él con una fuerza irresistible.
Me senté sobre él, manteniendo la penetración, sintiendo su piel contra la mía, acariciando su vientre plano, explorando la tersura de su piel hasta llegar a sus botones rosados, erectos y sensibles bajo mi toque. El placer era tan intenso, tan abrumador, que me dejaba sin aliento.
Por un instante, la falta de oxígeno nos obligó a separarnos, a recuperar el aliento. Pero el beso continuó, un beso lento y profundo que nos dejó sin aire, robándonos el aliento, mientras nuestros cuerpos continuaban su danza interminable.
Besé, lamí y mordí su cuello, una zona erógena que me volvía loco. Dejé una marca roja, un sello de mi posesión, un símbolo de la unión eterna que se había sellado entre nosotros. Hundí mi nariz en el espacio entre su cuello y hombro, inhalando profundamente su aroma, embriagándome con su esencia única. Era él, mi Omega, y yo, su Alfa. Y nuestro destino recién comenzaba.
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Narradora
La revelación de que el alfa de Yugi era Sennen Atem la dejó helada. La información la golpeó con la fuerza de un balde de agua helada, congelando sus pensamientos y dejándola sin aliento. Un silencio sepulcral llenó la habitación, interrumpido solo por el latir frenético de su corazón. "¿Qué?", susurró, la incredulidad y el terror reflejados en sus ojos. La noticia era tan inesperada, tan abrumadora, que por un momento no pudo procesar su significado. El nombre de Sennen Atem resonaba en sus oídos, un eco de una realidad que apenas comenzaba a comprender.
"Imposible," susurró Marian, la incredulidad pintando su rostro. La palabra escapó de sus labios como un suspiro, un débil intento de negar la realidad que se le presentaba. Sus manos se apretaron, sus uñas cavando en sus palmas, mientras luchaba por asimilar la impactante verdad. La idea de Sennen Atem, un hombre tan poderoso y distante, vinculado a su hijo, le parecía irreal, una pesadilla de la que pronto despertaría. Pero la certeza en las voces de los ancianos, la gravedad de sus palabras, la opresión en su pecho, le decían que esta vez, la realidad era mucho más cruel que cualquier sueño.
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SOLAMENTE MÍO
FanfictionEn esta historia conoceremos el lado posesivo y salvaje de Atem o mejor conocido por sus seres cercanos como Yami; para con Yugi. El anime Yu -Gi -Oh no me petenecen si no a Kazuki Takahashi.
