Capítulo Siete

4.7K 344 34
                                        

Ningún sonido se oye por la casa, mi única compañia es la soledad aunque realmente no es nada novedoso toda mi vida me la he pasado viviendo en su compañía, a veces me gustaría tener una familia numerosa de esas que a pesar de carecer de lujos y excentricidades viven con lo necesario, pero unidos y con amor.

Mis padres prefieren pasarla fuera de la ciudad ocupados de lleno en sus negocios "dando lo mejor para mi", pero yo lo único que deseo es que ellos estuvieran aquí conmigo disfrutando del calor de hogar que se supone hay en una familia. He aprendido a cuidarme y valerme por mí mismo, aunque siempre haya alguien dispuesto a hacerme todo para que yo no mueva ni un solo dedo en esforzarme por hacerlo.

Todo cambio en cuanto los mismos señores Muto decidieron que su hijo necesitaba más que lujos, dinero y una educación de calidad, pues claro el hijo de personalidades importantes debe recibir lo mejor de lo mejor. Ahora entiendo porque hay personas que piensan que el mundo les pertenece solo por el simple hecho de poseer grandes riquezas, empresas y un apellido que cause temor y respeto hacia sus personas.

Mi nana esa hermosa mujer que junto a su esposo me habían "adoptado" como a un hijo, me cuidaron y criaron desde que era un mocoso de 5 años. De no haber sido por ellos juro que seria igual a toda esa basura de la alta sociedad.

Mi cama, como odiaba lo espaciosa que era me recordaba que mi calor no era suficiente, no ahora que cierto loco había aparecido en mi vida y logrado hacerme sentir sensaciones que nunca experimente en mi corta vida, recalcando siempre que yo era suyo, su omega, extrañamente me encantaba esa posesividad de su parte hacia mi me hacía sentir amado, no digo que no lo sea, pero desde otro aspecto. Como lo extrañaba, extrañaba a ese hombre, sus fornidos brazos envolviendome completamente brindándome protección y calor me sentía seguro en más de un sentido con el.

Una lágrima solitaria descendió por mi mejillas hasta perderse en la colcha que envolvía mi cuerpo hecho bolita con las cobijas tratando inútilmente de proporcionar un poco de ese calor a mi frío cuerpo. La marca en mi cuello ardía y picaba horrible lo único que yo anhelaba era a ese lunático que aseguraba ser un lobo a mi lado.

No me di cuenta en qué momento esa lágrima se convirtió en un torrente de agua salada que escurría por mis ojos sin yo poder detenerlas, el dolor era más fuerte que yo y solo Sennen podría alivianarlo. Había perdido la cuenta de exactamente cuántas lágrimas hay derramado desde que llegué a mi casa.

Mi Alfa te necesito

Otra vez esa estúpida voz resuena en mi cabeza. Empiezo a creer que no estoy solo en mi propio cuerpo y que no soy del todo normal al menos no completamente humano, pero extrañamente no me sorprende después de todo empiezo a creer que en este mundo nada es anormal.

¡Toc, toc!

- ¿Mi niño estás en casa?- una tierna voz de aspecto maternal llega a mis oídos a través de la puerta.

-¿Nana? - mi voz no salió como yo hubiera querido, sino lastimera,rota símbolo de mi estado actual.

-¿Puedo pasar bebe? - ahora su voz denotaba su preocupación.

-S...si- el dolor estaba haciendo estragos en mi, ahora ya no solo mi marca dolía sino también mi pecho sentía como mi corazón apretaba.

¿Porque duele tanto?

¡Demonios!

La puerta se abrió de golpe dejando a la vista a mi nana y a su esposo junto a ella ambos se miraban preocupados, bastante diria yo. En un abrir y cerrar de ojos se encontraban a mi lado revisando mi cuerpo entero esperando encontrar alguna anomalía, el frío me pego de golpe al ser despojado de mi única fuente de calor, estaba débil. Mi cuerpo comenzaba a pesar y el cansancio estaba haciendo mella en mi, pronto caería en la inconsciencia. Pronto pude ver el horror reflejado en ambos rostros familiares mi nana veía exactamente mi cuello, sentí sus dedos tocar la zona con extremo cuidado, un gemido lastimero logró salir de mi garganta. Su toque el solo roce de las yemas de sus dedos era como millones de agujas clavándose en ese lugar, después de eso no supe nada mas de mi, todo se volvió negro.

SOLAMENTE MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora