Caprichos de los Dioses - Sangre
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De nuevo estaba en lo alto de su atalaya, bajo los conocidos astros titilantes de su hogar, junto al mar rugiente y embrabecido y la tierra dura y baldía de sus llanuras, árida, desertica... de escaprdadas y afiladas rocas negras. Una tierra regada por la sangre de miles de batallas entre Dioses y gigantes, demonios y tantos otros seres....
Un lugar hostil que bordeaba el límite entre el infierno, el mundo humano y divino, un plano entre sueños y realidades, una tierra maldita a la que nadie en su sano juicio se atrevía a cruzar, sus dominios... sus aposentos.
El lugar que gobernaba... pero era sólo una ilusión... pues no sentía la brisa de su mar, ni el fluído ardiente bajo sus pies, no. Estaba en los dominios de su madre, lo sabía demasiado bien. Su olor familíar, los recuerdos, el color y el vertigo que se agitaba en su estomago antes del salto se lo decían. Ello lo había trasportado a sus aposentos.
Y ahí estaba la Diosa, la madre suprema, su progenitora en toda su gloriosa magnificencia. El pelo oscuro largo y ongulado en las puntas, su hermoso rostro y sus rojos labios llenos. Su rostro y su cuepro seguían siendo lozanos como los de una afilada y hermosa rosa.
__Madre...
__Demadiado tiempo sin verte cariño, ya eres todo un hombre.
Warx hizo una mueca despectiva ante ese comentario pero permaneció con una rodilla en tierra, era mejor no provocar la ira de su madre y le intrigaba el motivo de que ella, la Gran Diosa lo huviese llevado a él, a aquel lugar sagrado donde ningún Dios o ser que preciase su pellejo se atrevería a poner un sólo pie sin ser invitado. Mucho menos siendo varón.
__Me temo que de eso hace ya hace bastante tiempo, pero no fuí yo el que rompí el contacto.
__Warx, Warx__suspiró levántandose y frotándose las sienes al tiempo que soltaba la enorme y suave pluma con la que se aireaba__Siempre tan susceptible y rencoroso... esta claro que eres un digno hijo de tu padre. Fue él, el que te reclutó en sus filas.
__¿He de recordarte que fuíste tú misma la que me maldijo, madre? No recuerdo que tus manos tratasen de retenerme cuando se me llevaron en mitad de la noche siendo un crío__pronuncio esa última palabra destilando venenno, pese a lo que realmente escondía era un profundo dolor, quería herirla.
Ella volvió a sonreír paciente pese a la punzada que atraveso su pecho y se levantó apróximandose a su hijo. Si él supiera cuanto lo había hechado de menos, el dolor que partía su corazón lleno de cicatrices... si él supiese la verdad... si sabiese de las lagrimas y varvaridades que había causado por su perdida...
Warx ya se había levantado, se había convertido en un joven atractivo, incluso demasiado y ni siquiera lo recordaba tan alto como era, ya que tuvo que alzar la cabeza para ver el rostro de su hijo... un rostro severo, duro. El curtido rostro de un guerrero de mirada acerada y llenana de odio. De perfectas facciones y cuerpo forjado en las más exigentes artes. Su aura salvaje y dominante se sentía por toda la sala de su templo. Él era la guerra, la ira indomable...
Mantenía los puños apretados pero aún así, la Diosa no pudo contener el impulso de pasar sus dedos por aquel pelo de cabellos rubios y oscuros, un cabello revelde que tantas veces había tratado de peinar, la mano le tembló y los ojos se le llenaron de recuerdos que amenazaron con hacerla derramar unas lagrimas que llevaba demasiado tiempo tragando. Eran recuerdos hermosos de días corriendo por el jardín con su pequeño curioso y alegre, días en los que acunaba y amamantaba a su bebé y le enseñana cosas sobre el mundo, lo acariciaba y abrazaba, lo ocnsolaba...pero todo eso se acabó. Lo arrancaron de su seno y ya jamás pudo recuperar a su hijo sino que lo había alejado y perdido todabía más. Warx la odiaba y ella no podía reprocharselo.
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Caprichos de los Dioses
Narrativa StoricaPrimer Capítulo de esta historia de aventura, fantasía, Dioses, maldiciones, sexo, pasiones y todo lo que podáis imaginar.
