Caprichos de los Dioses - Capítulo 8 - Donde todo empezó: El pozo de la vida

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Warx  se asustó, sintió un encogimientó en el corazón, sacudió con cuidado el cuepro inconsciente de Adalia y trató de traerla de vuelta, no se dio cuenta de lo apurado que estaba hasta que vio como le acariciaba el rostro rogando porque regresase con él.

Adalía volvía a estar en aquella tierra lejana, verde... en la misma alcoba donde esos dos cuerpos se habían amado de aquel modo intenso y abochornante, decadente y delicioso...

__¡No, no te llevaras a mi hija!__gritaba fuera de si Morgana, dando vueltas por la habitación como una pantera a punto de atacar.

__Eso ya lo dejamos muy claro Morgana, debe ser así y tú lo sabías, aceptaste los terminos.

__¡Pero es mi hija!__me llevó las manos al vientre su frente estaba perlada de sudor.

__Siempre lo será mi amor__le puso la palma sobre la mejilla.

El rostro de Morgana se crispó en una mueca de dolor y su latido se endureció al igual que su pulso se aceleró

__Reina mía, tranquilizate... __la preocupación de él la abrumo.

Pero ella volvió a contraerse por el dolor y sintió como algo se precipitaba en un estallido de entre sus piernas, un liquido acuoso, de nuevo otra contracción...

__He..he... roto aguas__jadeó, apenas se sostenía en pie que él la envolvió entre sus brazos depositándola sobre la cama.

Gritó cuando otro espamo de dolor la sacudió e instintivamente separó las piernas apoyando con fuerza las plantas de los pies, el dolor era atroz, empujo pese a todo tal y como su cuerpo le pedía.

__Ha llegado el momento...

__¡No!__grito ella con el rostro surcado de lagrimas__No por favor....no la veré crecer, quiero verla, por favor.... cumple tu palabra, vela por ella, dejame verla almenos en tu mente__sollozó.

Lo último que vio Adalia era la mano de su madre alargándose hacía ella y el llanto de un bebé al timepo que todo se duluía y oía como ella lo maldecía y llloraba amargamente por la vida que había llevado tanto tiempo en sus entrañas y que ahora estaban vacia, intacta como si nada huviese sucedido... su bebé, su niña... el vientre que tanto había acariciado, al que había susurrado y cantado... ya no estaba, ni siquiera él para consolarla o abrazarla. Un frió helador congeló el lugar y Adalia sólo logro abrir los ojos al sentir el calor de una caricia en la parte baja de su espalda, insinuante... estímulante...

__Mmm__fue lo único que pudo pronunciar.

Warx la miró con dureza y tras estrecharla volvió capturar esos ojos ambarinos ¿y si era eso? Cada vez que el la poseía penetrando en su cuerpo ella implosionava y su poder se agitaba rabioso expandiéndose por ella con violenta voracidad, queriendo derribar las paredes de todo su ser para salir a la superficie en toda su gloria ¿era por eso que despertaba, porqué la poseía?

Una peligrosa sonrisa ladina cruzó su rostro y Adalia se asusto, su pulso se lanzo a la carrera pero al sentir sus caricias en el centro de su necesidad se dejo ir, su cuerpo se tensaba y abandonaba a sus caricias, no podía evitarlo, era tan bueno lo que sentía... ese fuego que crecía en su vientre mandaba latigazos de placer al resto de su cuepro mientras Warx torturaba cada punto sensible de su cuepro con maestría, conectándolo a la repsuesta de su centro. 

__Ponte de rodillas__ordenó.

Adalia obedeció sin saber muy bien por que poniéndose de espaldas a él y alzó su trasero arqueándo así su espalda. Warx la contempló complacido con una sonrisa perversa en el rostro. Paso sus palmas por esas nalgas perfectas y deslizando sus dedos por la humeda cavidad fue extendiendo el preciado elixir por el camino que había entre sus nalgas que abrió. Mando una buena descarga de deseo y placer al cuerpo de Adalia que gimió mordiéndose el labio, temblando... y estremeciéndose e introdujo despacio sin resistencia uno de sus dedos por el hasta ahora fruncido y prohíbido agujero inexplorado de Adalia que abrió muhco los ojos jadeando de la impresión.

Caprichos de los DiosesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora