Tenía muchas cosas dentro de mi, tantos sentimientos que desahogar y en verdad no había una maldita persona a la cual decírselo.
Mi novia... Si asi se puede llamar a la chica que solo te ve una vez al día y a mucho te da un beso de despedida antes de ir a su trabajo. Ella solo tiene cosas más importantes que hacer, ya no es como antes, mo compartimos en las noches, ni reímos de los malos chistes, solo cosas puntuales y obligatorias.
El resto del grupo, al carajo...
Todos ocupados en sus vidas perfectas, todos viviendo un romance perfecto, Sebastián e Isis, Dan y Francis, hasta el Christian, debe estar buscando relación con Adriana, en fin, todos en sus vidas haciendo labores de importancia y yo frustrado en un maldito campo de cosecha, sin hablar con nadie, solo pensando en las personas que han muerto y morirán.
Me levanté antes que Ashley y Christian, ellos seguían en plena siesta.
Sin mucho que hacer puse mis botas marrones y mi sombrero de trabajador tomé mi franela y al abrir la puerta para salir. Algo me detuvo.
- ¿Por que sales sin despedirte? ¬ Ashley me pregunta, pareciera que estuvo despierta todo este tiempo, no tenía voz de recién despierta
- ¿Para que despedirme? ¬ Le pregunté sin voltear a verla - Esta noche te volveré a ver, o tal vez mañana...
- (.........................)
- De todas formas ¿Para que quieres? Te da igual, como el resto de nuestra relación ¬ culmino y cierro la puerta con la incógnita de lo que pudo haher pasado
Neeeeeck...
No me hizo sentir diferente por lo que le dije, más bien, peor... Christian pudo haber escuchado y la cosa se pudo haber complicado.
Seguí mi rumbo en la soledad, todo estaba vacío, no habían muchas personas transitamdo a esa hora de la mañana.
Me senté en la palza a esperar que la hora llegase para empezar a trabajar.
Algunas personas caminaban por el liso suelo de Arcadia, se escuchaban los zapatos relucientes pisar y los tacones resonar.
Saludé a Gabriel que iba de paso, estaba en su labor de guía el era un sujeto muy ocupado.
En el momento pasó una amiga, Adriana, ella se acercó rápidamente a mi, y más al darde cuenta de mi triste depresión.
- ¿Marcos? ¿Qué haces aqui tan temprano? ¬ Adriana
- Pues... Esperando a que abran las puertas de la zona de campo ¬ expliqué sin mucho detalle
- ¿Estas bien? ¬ Adriana
- Mejor... No puedo estar ¬ resalté la piadosa mentira, no quería decirle lo que mal me tenía
- Te ves triste, muchos estamos tristes, pero me preocupa que no me digas lo que sientes, desde hace días te veo asi ¬ Adriana
- Pues... Necesito espacio Ana, no quiero hablar de eso ¬ Le interrumpo, se que ella tenía buenas intenciones, pero mi furia era tan grande que no quería descargarme con ella
- En... Entiendo... ¬ Adriana se retira
En ese momento me sentí valiente y solo a la vez, tener que dejar mucho a un lado por mi actitud desafiante y melancólica.
Era brusco, pero era lo mejor.Al hacerse la hora ingresé a mi trabajo, en la zonas de cultivo de tomate.
Tenía que sembrar algunas semillas y recoger la siembra del mes anterior, con toda esta carga por delante comencé para que rindiera el tiempo.
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Arcadia
AdventureArcadia... ¿la salvación de la humanidad? No lo se... pero lo averiguaremos, tengo una oportunidad, tal vez sea la última... Después de haber pasado por tantas cosas, haber vivido tantas crisis, sufrir del dolor, que ya no siento miedo a morir, solo...