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SEBASTIAN STAN
Mañana era el primer día de clases de mi pequeño, estaba nerviosa, pero no tanto como Sebastian. Habíamos salido desde temprano esta mañana para poder comprar todos los útiles y demás para el peque.
Sabía identificar las emociones de Sebastian, pero ahora estaba fuera de control, decía que no llevaría al pequeñito de ojos azules porque no estaba listo para dejarlo ir, que así comenzaba todo, que ya no iba a querer jugar con su papá porque tendría amigos y que lo abandonaría. Luego se contradecía diciendo que era bueno separarse un poco y que tuviera amigos, así se la pasaba estos últimos días. Yo sólo le sonreía divertida y lo besaba.
-Sebastian cualquiera de los dos cuadernos de encantará a James.- dije por tercera vez.
-No estoy seguro.- contestó regresando su vista a los cuadernos y observándolos detenidamente ahora por cuarta vez.
...
-Stan vuelve a la cama, es muy temprano. - abrí un ojo para ver el reloj y apenas eran las 6:00 am.
-¡No! Tengo que arreglar su uniforme, preparar el desayuno, su mochila y esas cosas.- dijo mientras se terminaba de poner una camisa.
-Acomodaste su mochila ayer y también preparaste su uniforme. Además su hora de entrada es a las 8:00 am. Duerme una hora más.- dije mientras palmeaba la cama para luego abrir mis brazos.- Anda, ven Sebastian.
-Bien, una hora y ya.- contestó para lanzarse a mis brazos.
...
-Cariño, ya es hora, tienes que llevar a James.- le susurré a Sebastian en el oído.
Un quejido fue su respuesta.
-Sebastiaaaaan.- dije alargando la "a".
-Ya voy, ya voy.- abrió los ojos asustado.
...
-Muy bien campeón, llegamos.- le dije a James mientras llegábamos a la entrada de su nueva escuela.
-Gracias por traerme papá.- dijo apretando mi mano.
Estaba nervioso, quería tomar a mi pequeño y llevarlo de nuevo a casa para ver sus caricaturas mientras comemos cereal.
Bajé la mirada hacía él y lo vi tan emocionado viendo a los otros niños e involuntariamente se me dibujo una sonrisa.
Respire hondo.
Todo va a estar bien, apenas esta en preescolar, la universidad esta muy lejos ahora.
-Pasare por ti en un par de horas, ¿está bien?.- pregunté llamando su atención.- Haz caso a tu maestra, te quiero mucho campeón.- me agaché a su altura y lo abracé.
-También te quiero papá, pero tienes que regresar a casa, mamá esta solita.
Sonreí.
-Bien, portate bien.
Y solté su pequeña mano. Para dejarlo entrar a la escuela.