Coronación

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Desde mi cumpleaños el tiempo se hizo mas rápido, las clases con Cloe habían mejorado y la verdad me estaba acostumbrando, era mala, pero no tan mala como la pintaban. Enseñaba bien, y literalmente me convirtió en una persona diferente. Coronamos a mi papá el sábado en la noche y a mi, me pusieron una Tiara que mi padre encendió, sentí miedo de que me quemara el cabello pero no lo demostré, a fin de cuentas esto me era natural.

Llegó el Domingo y bajé a eso de las 9, me sentía en una fiesta de 16. Ayer mi abuela me había comentado algo de Lucas; y Sam se había quedado hablando conmigo tras mi desición, claro a ella le afectaba directamente y no solo porque fuera su hijo, a ella le aterrorizaba de que su hijo me pusiera en riesgo, eso me había dejado impactada. Bajé las escaleras con confianza, me miraba demasiada gente, algunos conocidos y otros rostros totalmente nuevos para mí.

Era perfecto, de eso no había duda, la decoración, la gente emperifollada, todos aparentando estar bien y estar emocionados. Las palabras de Sam me daban vueltas en la mente, como su madre podría estar segura que tenía madera de rey, pero que no era lo suficientemente afortunado para estar a mi lado, verán mi decisión con respecto a Lucas tenía doble repercusión, una sobre sus estudios y otra sobre su posibilidad para optar por la corona, para ser elegible, y francamente los últimos en mi lista eran Austin y Lucas, no esta demás decir que Andrew no era elegible y que Andrés automáticamente pasaba a formar parte de la guardia del rey por lo que tampoco era elegible, me impresionaba como Samantha era leal a mi aunque yo no era precisamente el tipo de princesa que mi gente esperaba, una princesa a la que le sobran poderes.

Lucas me miraba penetrante, no le gustaba en lo absoluto la confianza que se tenía así mismo Andrew, quien lo diría, Andrés ahora tenía competencia y nuevo compañero de cuarto.

- estaré bien, puedes ir con tu perro guardián.

- no le digas así - regañe.

- disculpeme su alteza, espero no haberla ofendido.

- ¿te burlas de mi?

- Gema relájate - sonrió Andrew dejándome en las manos de alguien más.

Baile con demasiadas personas, la sonrisa se me estaba desgastando, afortunadamente la noche estaba llegando a su fin, mis profesores también se encontraban en aquel gran salón, incluso Campbell.

- srita Aldrich felicidades, déjeme presentarle a la señora Evans.

Sus palabras me hicieron estremecer, pero por mi entrenamiento nadie lo notó, o al menos eso creí, aunque sentía la piel erizada como si hubiera visto un puto fantasma, la mujer que me sonreía era igual a mi madre, solo que mucho mas vieja; era igual a mi, con el cabello mas claro y un cuerpo de señora.

- es un placer - sus ojos centellaron.

- el gusto es mío - respondí por algo más que pura cortesía.

No sabía que decir, no se me ocurría nada. Definitivamente Cloe me lavó el cerebro.

Antes de que la situación se volviera mas incomoda...

- su alteza no pensará terminar su velada sin bailar conmigo.

Yo volteé a ver quien me hablaba.

- me disculpan - se excusó.

Él pasó sobre los adultos decidido y tomó mi mano, um... si, esto no le iba a gustar a Lucas, yo siendo rescatada de una desastroza posible conversación con Campbell y la sra Evans, mi abuela materna, que decidió no conocerme hasta hoy, ¡ah! Evans posiblemente no sepa que soy su nieta.

- Charlie debo admitir que te ves muy bien.

- no tanto como la bella princesa que tengo al frente.

Me sonroje un poco, Charlie era caballeroso, lindo, francés y elite. Una extraña combinación, y mas extraña en comparación con el físico que se gastaba. Me llevo a la pista y bailó conmigo.

Lucas estaba furioso, podía sentirlo, y lo se, por como su mirada traspasa fuego, generalmente el chico es cuidadoso, pero supongo que piensa que tiene que protegerme de Leblanc el rompecorazones, Leblanc el promiscuo, Leblanc el sexy desgraciado que me esta sonriendo en este momento mientras pienso en él.

Bailar con Leblanc fue un respiro pero no tanto como me habría alegrado encontrar a Austin, fastidiar a Andres o bailar con Mateo.

Charlie me hacía reir, otro élite me pidió que lo acompañara y Charlie se despidió de mi con una sonrisa.

Tantos chicos; y una selección tan difícil, el príncipe David vino a bailar y yo estaba apenada, era tal y como me habian dicho, era divertido, apuesto y bueno un bailarin particular, no sabía que hacer. Rosalie y Britany se reían a carcajadas, tanto como una princesa puede, es decir,  no puede, pero la mirada de diversión y burla es algo que quizá ninguna princesa pueda controlar, ellas me habían advertido cuando las encontre, pues ahora tengo que ser diplomática con ellas, son las únicas chicas en la academia a mi altura y según Cloe si puedo llegar a caerles bien sería fantástico.

La gente sigue abordándome, y yo me controlo para no perder los estribos. Austin aparece al rescate, él es un chico de sociedad y esta acostumbrado a manejar a la gente, a los diplomáticos, a los miembros del consejo, a los elites e independientes, ese término no lo conocía hasta hace poco, la mayoría de los independientes son familias adineradas que no mandan a sus hijos a las escuelas, pagan profesores particulares y se rigen por las normas del consejo en sus actividades financieras.

Algunas personas automáticamente no me caen bien, otras son muy descaradas, se que Tomas viene pero Owen me salva de él. Finalmente me deja porque tengo que hablar con alguien y encuentro a Selena que me presenta a su padr, Elliot Bennet, y a su madre, Catalina. Ella se disculpa por no haber venido y culpa a su padre por no haberla dejado venir.

- me estas mintiendo.

- es que no podía - se excusa.

- no me molestaré si me dices que no querías venir a la mansión fuego.

- no es eso, mi Madrina está en casa, y bueno solo me dejaron salir dos días, uno lo use para ver a Eithan y otro, bueno aquí me tienes.

No pude disimular la impresión que me causo cuando menciono a Eithan Campbell, ella se sonrojo un poco, pero finalmente logramos pasar el tema. Ad se nos unió y tuve que ausentarme un poco para hablar con Peter Duson y Anabela Franciscoti, otros príncipes. Liam el mas pequeño de los príncipes también requirió mi atención, él estaba empezando éste año en la academia, tenía la misma edad que Britany, solo que ella cumplía en febrero y él en octubre, por eso él estaba en primero y ella en segundo año.

Ni idea porque no se me ocurrió pedir que ni Elena ni Tomas pudieran venir hoy, pero era una idea que consideraría en próximas oportunidades. Los padres de la chica eran impresionantes, el padre un negociador y la madre una mujer de esas que no se ensucian las uñas, una nivel 4 y una planificadora, una pareja asombrosa, ambos trabajaban en el consejo, yo no iba a decirles que su hija no tendría mi voto, y estaba justificado, a lo que sonreí a lo que sea que me estuvieran diciendo, mi fallo para Elena estaba justificado, la realeza no podía hacer la vista gorda ante un fallo al código, cualquiera que quisiera un cargo en el consejo tenía que respetar el código, eso me recordó que tengo que advertir a Selena, y bueno a Adriana y a Austin no estaría mal recordárselo.

Pensé que Mateo no iba a venir, pero ahí estaba con Nathalia, me saco una pieza y luego los acerque al príncipe David, con algo de ayuda de Grace. Nathalia se emocionó de poder hablar con el príncipe, pero Mateo no tanto, le preguntaría sobre eso luego.

Ya cansada pensé en retirarme, pero ahí entro Lucas.

La guardianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora