Lucía abrió los ojos y...
—Yo también te quiero, José —murmuró, y se volvió a dormir sin darse cuenta del regalo.
Al día siguiente, cuando se levantó, vio el paquete y una nota que decía: «Te quiero, Canija».
Lo abrió nerviosa y pegó un grito.
—¡Mira, mamá, ya lo he abierto!
—Mi niña se conforma con tan poco siempre. Se merece el regalo.
—¡Joséeeee, te quierooooo! —dijo tirándose sobre él.
—¡Cuidado, Canija, que nos matamos! —respondió entre risas.
—Cómo me gusta veros así.
Lucía cogió a su madre del brazo.
—Ven, mamá, mira.
—¿Un cassette con discman? Es precioso.
—Te lo mereces, cariño. Venga, vístete.
Mari se fue a su cuarto y se puso a llorar.
José fue tras ella.
—Mamá, ¿qué tienes?
—Nada, hijo, tranquilo.
—¿Acaso no llega con ese dinero?
—Sí, hijo. Lloro por eso, porque es tu dinero.
—Mamá, mi deber es ayudar en casa y protegeros a Lucía y a ti. Límpiate esas lágrimas y vámonos de compras, que el frigorífico está vacío.
—Hijo, cuando te tuve yo sola, siempre supe que serías mi mejor elección y que me sentiría tan orgullosa de ti como me siento ahora. Tú y Lucía sois mi vida.
—Y tú la nuestra, mamá. Anda, vamos.
—Lucía, hija, ¿no desayunas?
—No, mamá, no tengo hambre.
—¿Estás segura, Canija?
—Sí, José. No hay nada y no quiero preocupar a mamá. Y sí, tengo hambre, pero odio verla triste.
—Ven aquí, cariño. Ahora vamos a hacer la compra. Vente con nosotros y así comes algo.
—Vale. Te quiero mucho, feo.
—Y yo a ti, Canija. Nunca más volveréis a pasar hambre. Anda, vamos a comprar. Venga, las dos al coche.
Se montaron y se fueron a comprar.
—Mamá, mientras tú compras, yo voy a invitar a mi hermanita a un gran desayuno.
—Vale, cariño.
—¿Puedo esto?
—Sí, Canija.
—Ummmm, qué rico, José. Te quiero mucho.
—Y yo a ti. Anda, vamos, glotona —dijo riéndose.
—¿Me cobra, por favor?
—Sí, claro. Toma, chica, invita la casa a este pastel.
—¿Es para mí?
—Sí, vemos que te gusta.
—Está riquísimo. Muchísimas gracias.
—De nada, preciosa.
—José, ayer soñé que presentaba mis maquetas y les gustaban a todos, y compraba una casa para los tres.
—Anda, qué bien. Me encanta la idea.
—Mira, pruébate estas zapatillas.
—Son preciosas y cómodas, José.
—Son para ti.
—¿Qué? No, José, no puedo aceptarlas.
—Hermana, las que llevas puestas tienen un agujero. Aunque te pongas un calcetín negro, se nota.
—Ay, José, me encantan. Tengo el mejor hermano del mundo.
—Anda, zalamera.
—Mamá, ¿ya has comprado?
—Sí, hijo, ya nos podemos ir.
—Mira, mamá.
—Hija, son preciosas.
—No voy a consentir que mi Canija vaya con esas zapatillas.
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El Primer Amor
ActionLucia es una niña de 14 años, que vive feliz junto a su hermano, y su Madre,en la barriada vieja a las afueras de Madrid,junto a ella esta siempre su fiel amiga Estefi, Lucia se presenta a un concurso musical en su instituto,junto a su eterna rival...
