Llegaron a casa y estaban colocando la compra cuando tocaron el timbre. Lucía abrió y...

-¡Estefiiii!

-Hola, Luci. Me voy al centro, ¿te vienes?

-No, Estefi, no puedo. Tengo que ayudar a mi madre.

-¡Noooo!

-Ya estoy harta de que tu hermano y tú sacrifiquéis vuestras vidas por mí.

-Mamá...

-Mi vida, tienes quince años. Eres una niña, mi niña. Toma dinero y vete al centro con Estefi.

-Pero, mamá, este dinero nos hará falta.

-Cariño, nunca sales. Quiero que te vayas al centro y disfrutes con Estefi.

-Pero, mamá...

-Pero nada. ¿No querrás que me enfade?

-No. Vale. Adiós, mami.

-Pásatelo muy bien, cariño.

Mientras caminaban hacia el centro, Estefi preguntó:

-¿Tan mal estáis de dinero, amiga?

-Bueno, desde que mi hermano trabaja estamos mejor. Eso sí, entre el trabajo y la banda casi no le veo, y le echo de menos. Aunque hoy nos ha llevado a hacer la compra, me ha invitado a desayunar y me ha comprado unas zapatillas nuevas.

-Si es que tu hermano es un amor.

-Anda, deja de babear y vamos -dijo Lucía entre risas.

-¡Oh, oh! No puede ser...

-¿Qué pasa, Estefi?

-La tonta de Ana con su novio.

-Adri, cariño, voy al servicio.

-Vale, Ana.

-Hola, chicas.

Lucía, sin contestar, siguió caminando.

-¿Qué le pasa a tu amiga?

-Que tu novia el otro día le pegó por acercarse a ti.

-¿Que Ana hizo qué?

-Lo que escuchas, guaperas.

-¿Adri? ¿Qué haces con esta? Lárgate de aquí.

-Basta, Ana. Sabes que no me gusta que seas así. ¿Es verdad que pegaste a Lucía?

-No, claro que no. Paso de esa gentuza y lo sabes. Solo le dije que no pintaba nada en nuestro instituto.

Cuando se alejaron, Estefi resopló.

-Luci, qué ganas de pegarle un puñetazo a la Durán.

-¡Estefiiii! -respondió Lucía riéndose.

-¿¡Qué!?

-Ana Durán es insoportable, amiga, y lo sabes.

-Vamos a pasar de ella, porfi.

-Vale, Luci. Pero lo hago por ti, porque yo de buena gana la cogía de las greñas.

-Oye, Luci, ¿qué te parece si vamos a tu casa y me enseñas el regalo que te ha hecho tu hermano?

-Vale, vamos. Pero a mí no me engañas. Tú no quieres ver el regalo, tú quieres ver a mi hermano.

-Amiga, qué malo es conocerse.

Las dos empezaron a reír.

-Ay, como te quiero, mi Estefi.

-Lucía, ¿te imaginas tú y yo siendo cuñadas?

-Seríamos las mejores cuñis del mundo, Estefi.

-No hay nada que me gustase más en este mundo, pero bájate de esa nube, amiga. No vaya a ser que te caigas y te hagas daño.

-Jejeje. Anda, vámonos, venga.

El Primer AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora