Sus manos eran tan suaves, tan perfectas.
—Voy a extrañarte cada día.
—Tal vez pueda escribirte todos los días.
—Tal vez así dejé de sentirme tan solo.
Hasta ese punto había logrado resignarme a estar a su lado de nuevo, debía irme con o sin ella a mi lado y al parecer tenía más posibilidades de acostumbrarme a la soledad a volver a compartir mi cama con ella. Estaba a nada de acostumbrarme al frío de despertar solo en una cama tan grande.
— ¿Cuándo debes irte? —entrelazó sus dedos con los míos mirando mis ojos fijamente, ella jamás sabría cuanto adoraba tener sus ojos sobre los míos.
—Pronto.
— ¿No hay una fecha?
—No puedo decirlo, entre menos personas sepan es mejor y al parecer con mis hijos y mi madre es suficiente.
Nuestro tiempo se había terminado, estábamos a horas de salir de entre nuestro sueño alejados de todo el mundo para volver a la cruel realidad de no estar juntos, decir adiós como ya lo habíamos hecho tantas veces.
—Es mejor si no lo sabes —le acaricié la mejilla apenas rozando su piel.
—Me gustaría poder quedarme aquí sin pensar en nada, pasar el resto de la vida mirándote como si nada hubiera pasado —se quedó callada por un par de segundos—, como cuando nos conocimos por primera vez.
—Yo lo deseo aun más.
—Soy muy egoísta, ¿cierto?
— ¿Por desear estar conmigo? Entonces también soy egoísta.
—Es diferente. Cuando te conocí yo deseaba estar ahí todo el tiempo, cuando te miraba sonriendo pensaba en cuanto me gustaba cuando tu sonrisa era para o por mí, no te quería cerca de nadie, eso fue egoísta. Y ahora únicamente quiero pensar en mí, en mi felicidad sin pensar en mis hijos, en Harper y Finley.
—A veces es bueno ser un poco egoísta.
—No, no es bueno ser egoísta —retiro uno de los rizos sobre mi cara poniéndolo a un lado.
—Antes de pedir ser inducido al coma pensé en ti. Cuando me quedé dormido tenía algo en mente, ¿Cómo habría sido la vida sin ti? No me creí capaz de poder enamorarme de alguien más, no veía un mundo en donde únicamente podía escuchar tu nombre, no podría haber vivido sin ti, nunca, cometí muchos errores, y los arreglaría para poder pasar una larga vida de casado con la mujer de mi vida.
Me abrazó de nuevo, el abrazo más corto de mi vida a comparación con la eternidad esperando por mí, deseaba ser egoísta, quería tenerla conmigo a pesar de todo.
—Es hora de irnos —me dió un beso en la mejilla antes de levantarse dejando mi cuerpo suspendido en la nada.
Me puse de pie minutos después de verla atravesar la puerta, caminé por última entre los pasillos de esa cabaña despidiendo del último lugar cercano a mi verdadero hogar, era hora de abandonar Neverland de una vez por todas, tiempo de quedarme sin un pedazo de mi alma porque ese era mi hogar, sin importar toda la humillación, el dolor y las lágrimas entre sus paredes mágicas ahí estaba todo cuanto había deseado construir, mi corazón, mi alma, mis deseos o las ruinas de estos.
Había estado vagando por el mundo en buscar de un lugar para poder quedarme, un lugar tan lleno de magia como para recordarme las esperanzas por las cuales aún continuaba vivo, pero ese lugar ya tenía una ubicación, ese lugar ya había sido profanado por las mentiras, la maldad había logrado entrar a mi lugar secreto destruyendo todo a su paso, luego del doloroso juicio de 2005 no tenía fuerzas para seguir creyendo a Neverland mi hogar, la casa a la que había amado tanto, el lugar más seguro para educar a mis hijos pronto se convirtió en una pesadilla... me habían quitado mi hogar, habían destrozado mi vida y sin importar cuántas veces me habían declarado inocente nadie había estado ahí para poder escuchar, ni siquiera yo podía mantenerme en pie, no podía disfrutar de un verdad ya conocida por mí desde el principio.
Hasta ese momento continuaba sin comprender su problema conmigo, su necesidad por inculparme de algo tan vil como hacerle daño a un niño cuando yo deseaba con todo mi corazón hacer el mundo un mejor lugar para ellos, cuando era yo quien buscaba darles una mejor vida, más alegría, más felicidad, más color a ese cielo gris teñido por los adultos sin tiempo para dedicar una mirada a esos ángeles. Tal vez todo realmente había sido mi culpa, por confiar demasiado, por dar todo de mí a un mundo lleno de tanto odio, de tanta basura, de tantas mentiras y traiciones como para creer en un mañana mejor.
Cerré los ojos recordando por última vez como era recorrer esos enormes jardines llenos de vida, escuchar el canto de las aves por las mañanas y trepar los árboles hasta encontrarte un paso más cerca del cielo, tomar el desayuno en el comedor con todas esas risas entre mis hijos y yo, pasar una tarde mirando películas en el cine, subiendo a las atracciones, escuchar al carrusel moverse al compás de Smile o Childhood, estar en la rueda de la fortuna justo a tiempo para poder mirar como el sol se ocultaba en el horizonte o verlo nacer de entre las nubes, disfrutar de una cabalgata lenta por los alrededores mirando el verde de los árboles frondosos a nuestro alrededor, las carreras en los go-cars, nadar a pleno rayo del sol en la alberca, disfrutar de alimentar a los gansos del lago, visitar a los animales del zoológico o dar un paseo en el tren.
Puse una mano en la ventana dedicándole una última sonrisa a la tierra de Nunca jamás, un par de lágrimas se me escaparon de entre las pestañas recorriendo mi rostro mientras daba un par de pasos en retroceso diciendo adiós con el pensamiento, si despedirme de ese lugar tan mágico por primera vez me había causado un dolor impresionante nada se comparaba con el estarme alejando para no volver nunca.
— ¿No te gustaría dar un recorrido otra vez?
—Podemos perder el vuelo.
—Ya tengo eso controlado.
Pasé ambas palmas de mis manos sobre mi rostro para quitar todo rastro de las gotas saladas emanando de mis ojos.
—No hay nada de malo con decir adiós a tu hogar, otra vez.
ESTÁS LEYENDO
Quédate
FanfictionVen, toma mi mano, recuerda nuestra vida juntos. Ya no habrá secretos, es una promesa. Te amaré por el resto de mi vida, como lo prometí por primera vez, me quedaré contigo cada puesta de sol y seré él primero que esperé a ver tus ojos cada amanecer...
