- ¿Hace calor aquí o solo eres tú? -saludo Aries tomando la cintura de Libra
-Definitivamente somos nosotros- y posiblemente tenía razón. Aries y Libra eran una de esas parejas que son terriblemente goals y que envidiabas y amabas a partes iguales.
Libra era pequeña, delgada, refinada, la viva imagen de una princesa de cuento de hadas. Aries era alto, guapo y musculoso, era un deportista nato: boxeo, lucha libre, rugby. Si incluía golpes, ahí estaba Aries, con su sexy porrista personal.
Esa noche, estaban en un callejón, saliendo de la última pelea de él. Llevaba un ojo morado y le dolía un costado, pero había ganado la pelea y cinco mil dólares de las apuestas. Ya que Libra era su manager, no había pérdidas jamás. Así que se dirigían calmadamente a su auto, para regresar a casa de Aries y buscar algo de ropa extra para Libra en su dormitorio.
Eso hasta que trataron de asaltarlos.
Es difícil describir el miedo en el hermoso rostro de muñeca de Libra o como su vestido negro la hacia parecer un suspiro. O la manera protectora en que Aries la puso detrás de él, con la espalda de ella contra la pared para que estuviera a salvo. O el bam del disparo, el olor a pólvora y el grito de Aries cuando impacto contra su cuerpo.
Pero no se derrumbo, no podía darse el lujo de ser débil. Libra contaba con él. Así que tomó todo el dolor y lo uso para lanzar a su atancante hacia el suelo. El crujido fue horrible. Y entonces todo se puso oscuro.
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- ¿Han sabido algo de él? - Sagitario abrazaba a Libra con fuerza, tratando de sacar a la chica de su estupor.
Tenía la mirada vacía y lloraba en silencio, con los brazos estáticos y el maquillaje corrido.
- Él me salvó, Sag... yo no pude salvarlo... - Sagitario volvió a abrazarla, llorando por su hermano mayor. El muchacho sentó a su cuñada y juntos esperaron en silencio.
- Familia de... Aries Mars.
- Aquí -Sagitario se levantó, jalando a Libra junto él-. Soy su hermano, Sagitario y ella es su esposa Libra -la aludida lo miró sin salir del shock, su cerebro tratando de registrar la mentirilla. Esposa. Libra Mars.
Otro sollozo salió de su labios.
- Salió de la cirugía hace un momento, logramos recuperar la bala, al parecer no toco ninguna arteria importante, pero no sabemos como va a reaccionar cuando pase la anestesia. Pero esta estable y en un par de horas podrán verlo.
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- Me quedaré con él, Sag, vuelve mañana.
Su cuñado le dio un beso en la mejilla antes de irse.
- Bueno, cariño, estamos solos. Debiste despertar ayer, pero no lo hiciste. El doctor dijo que es normal, que quizás tu cuerpo no ha procesado los eventos. Quizás solo lo dijo porque yo estaba tratando de golpearlo -Libra trató de reírse, pero eso murió rápidamente-. Se supone que despertarás hoy así que no he dormido ni comido, porque quiero estar aquí y ser lo primero que veas cuando despiertes...
Se durmió a los diez minutos.
-Oye... -sintió que le tocaban el cabello-. Disculpe, señorita.
- Uhmm.
Dos brillantes y soñolientos ojos la miraban con duda.
- ¿Quién eres? - preguntó Aries.
Libra se quedo sin color en el rostro y sintió que se iba a echar a llorar. Entonces Aries se empezó a reír.
- Era broma hermosa. Desperté hace un par de horas, la enfermera vino y todo. Pero no te pude despertar, te veías como un ángel. Y yo jamás podría olvidarte, amor de mi vida.
-Aries Mars, la bala no te mató pero yo lo haré.
En realidad, ella solo lo besó.
