- Erik...- Susurró el pequeño castaño mientras miraba a su esposo dormir en la incómoda silla de conductor.
El aludido abre despacio sus ojos para encontrarse con un sonriente Charles, lo que le hace sonreír también.
- Buenos días. - Responde vagamente en una ligera sonrisa cerrando de nuevo sus ojos.
-La nieve no está. Somos libres.- Susurra Charles picoteando la mejilla de su esposo.
El cobrizo abre completamente los ojos y mira la ventanilla detrás del menor. No hay rastro de nieve.
-Solo necesitamos que un auto se detenga. - Menciona Erik acercándose a la carretera estirando su mano. Charles se envuelve entre sus brazos intentando mantener el calor. Suspira al notar que ningún auto aparece en los últimos veinte minutos. Estaba a punto de pedirle a Erik que se detenga cuando un auto se deja ver por la carretera entre las montañas. Es un auto pequeño y su conductor es una mujer con su cabello totalmente plateado.
A pesar de las señales y gritos de Erik por que se detenga, el auto sigue su camino.
- ¡Jodase! – Grita Erik consumido por la ira al notar que el auto ni siquiera piensa en detenerse.
Lo que sucede a continuación deja en shock a la pareja.
El auto regresa en reversa y golpea el pequeño Volkswagen haciendo que este caiga en el pequeño precipicio unos pasos más allá.
La anciana le hace una señal ofensiva a Erik y después regresa a la carretera.
Charles mira con horror al auto unos metros más abajo, que por suerte ha caído en una montaña de nieve.
Su esposo parece no reaccionar todavía.
La estética en la radio es lo único que puede escucharse a parte del fastidioso sonido que hace el conductor cuando toma de su café cada dos minutos.
Charles trae una manta encima sentado juntado a la ventanilla, lo más alejado que el espacio le permitía estar de Erik.
-¿Enserio dejarás de hablarme?-
El castaño no responde.
-No es mi culpa que esa vieja haya enloquecido.- Reclama.
-Tuve que sacar las maletas de la nieve. Ahora mismo me estoy congelando.- Refunfuña Charles.
-Yo fui por ayuda.- Reclama el cobrizo.
El castaño ignora lo último.- Erik, no tenemos lugar para quedarnos. Las reservaciones en la ciudad es pasado mañana, ¿cuál es tu plan ahora? -cuestiona el ojiazul mirándolo un poco enfadado.
Erik puede notar la acusación en su mirada y toda la ira explota en palabras.
-¿Mi plan? ¡Mi jodido plan para este viaje no era incendiar un maldito hotel que no puede colocar un estupido cartel de advertencia! ¡Mi jodido plan no era quedarme atrapado en la nieve! ¡Mi jodido plan era tener sexo todos los días! ¡Es nuestra luna de miel y no lo hemos hecho ni una sola jodida vez!- Grita Erik frustrado moviendo sus manos.
El conductor escucha comprensivo y divertido las palabras de Erik.
Charles solo rueda los ojos y evita mirarlo recostándose en la ventanilla.- Despiértame al llegar.- Su voz aún se escucha molesta lo que provoca que Erik suelte un gran suspiro.
- Vaya amigo, suerte con eso.- El conductor palmea su espalda en señal de apoyo.
Erik solo puede maldecir su suerte. "Brillante, discutir tus problemas maritales con el conductor del remolque".
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Just Married ||Cherik
Short StoryCharles Xavier es un escritor de elegantes modales, pertenece a una adinerada familia de Londres. Erik Lehnsherr es un locutor y amante de los deportes. Aunque pertenezcan a mundos diferentes Charles y Erik se aman. El destino los ha juntado, y ah...
