Erik rodeaba a su esposo entre sus brazos mientras observaban la ciudad desde la gondola que viajaba pacíficamente por los canales de Venecia.
Bastó el placentero repiqueteo del agua contra el nogal para que la pareja se envolviera en un romántico momento lleno de caricias y delicados besos. Caricias y besos que parecían haber tardado siglos en llegar. Por ahora, los tenían y los disfrutaban, incluso minutos después cuando su viaje había terminado y Erik salvó a Charles de recibir un chapuzón en las aguas de Venecia cuando el castaño perdió el equilibrio al salir de la góndola. Por supuesto Charles le agradecería con un lento beso.
-Uno más.- Repitió Charles acercándose con una sonrisa al rostro de su esposo. Erik sabía a vino.
El cobrizo solo río después de acabar el torpe beso, haciendo sonreír aún más a Charles. Erik solo acerca el sándwich de su mano a los labios de su esposo.
La tarde es cálida y cubiertos por la sombra siguen disfrutando del almuerzo improvisado compuesto de sándwiches y vino. Este día parece prometer muchas sorpresas piensa la pareja.
- La Plaza de San Marcos fue construida en el siglo IX dominada por la Basilica, el Palacio Ducal y el Campanario. Fue la ubicación de muchos festivales...- Leía en voz alta Charles admirando cada detalle del lugar y emocionado al estar observándolo con sus propios ojos. - Es simplemente maravilloso.- Su rostro resplandecía con la historia del lugar.
Por otro lado Erik también aprendía sobre la peculiaridad histórica de la plaza: las palomas. Las aves revolotean a su alrededor y Erik no puede hacer más que moverse de un lado a otro sin obtener buenos resultados.
-¿No es asombroso cariño?- voltea Charles entusiasta, encontrando a Erik con decenas de palomas a su alrededor. El castaño solo ríe y se acerca a tomar su mano guiándolo lejos del centro de la plaza sin parar de reír.
-¿Puedes imaginar a Ernest Hemingway en el Café de Flore tomando un escocés pensando en su nueva obra maestra?- menciona el castaño con emoción balanceando su mano, entrelazada con la de Erik.
-Esas aves tienen un problema.-
Y es cuando Charles cae en cuenta de lo callado y distraído que ha estado Erik las últimas horas.
-¿No te gusta mucho el arte cierto?-
-La aprecio pero... no estudié nada de eso.-
-No tienes que estudiarla para apreciarla Erik.-
Pero el mayor parece haber perdido el interés de la conversación.
-¿Erik, que sucede?-
-¿No lo escuchas?-
-¿Las campanas?- Charles frunce ligeramente el celo confundido mientras sigue a Erik quien parece guiarse por su oído para llegar a algún lugar en específico.
Y es cuando el letrero que relata "Café América" aparece que Charles puede entender.
-¡Lo encontré!- exclama Erik en victoria mientras se acerca un poco y puede notar que la televisión sintoniza un partido de fútbol en vivo.
-Cariño, todavía nos falta visitar los museos.-
Erik parece arrepentido pero no puedo culpar su falta de emoción.- Charles, de verdad que me gusta pero...¿podemos tomar un descanso?-
-Erik, ¿que tan seguido podemos venir a Europa y visitar toda esta maravillosa historia?-
-¿Por favor?- pide Erik con una ligera sonrisa.
Charles suspira rindiéndose.- Bien cariño, yo iré a ver el resto.- Sonríe para alejarse.
El cobrizo lo ve alejarse y se acerca de nuevo tomando su mano.- Charles, ¿no me harás pagar por esto cierto?- Erik parece un tanto preocupado.
-Veremos.- Dice de forma divertida el castaño.
-Te lo compensaré. Lo prometo. Esta noche tu eliges todo, ¿bien?- asegura Erik despidiéndose con un beso en su mejilla.
-Te veré en el hotel. Te amo.- Menciona Erik alejándose.
El castaño caminaba distraído por un puente lleno de artistas que exponían sus pinturas en vivas y llamativas formas. De repente dirigió su mirada hacía un lado creyendo ver un rostro conocido.
Aceleró el paso sin apartar la vista sin percatarse que había una gran cantidad de cuadros frente a él, haciéndolo caer. De inmediato los Venecianos y turistas se ofrecieron a ayudarlo. Agradeció la ayuda con un "Grazie" para alejarse con rapidez y entrar a su hotel, que era exactamente el lugar al que entró ese sujeto.
Por supuesto las sospechas de Charles se aclararon. Era William Stryker en persona.
Enfadado, el castaño se acercó y golpeó en su hombro.
-Oh, Charles. Es maravilloso verte, ¿qué haces aquí?-
Sonrío William acercándose para besar su mejilla.
Charles enarcó una ceja mirándolo con cierto enfado.
-¿Que hago aquí en Venecia?- pregunta molesto. Todos sabían que era el lugar que habían escogido para su luna de miel y Raven por supuesto le habría contado los detalles a William.
-Si, es una gran coincidencia ¿por qué no la celebramos con una cena? Yo invito.-
-William, estoy en mi luna de miel. - Aclara Charles, señalando su anillo en su mano. -¿Lo entiendes? Estoy en mi luna de miel.-
-Solo quería ser... un buen perdedor Charles.- Suspira alejándose.
El castaño decide que quizá fue muy injusto tratarlo de esa manera y se acerca.
-William, espera. Yo... no quería ser grosero.-
-No te preocupes, no puedes serlo aunque quisieras.-
Charles sonríe ligeramente.
-¿Cómo va su luna de miel?-
-Bien, muy bien.-
-¿Y dónde está Erik?-
El castaño pelea en su mente por encontrar una buena excusa.
-Erik está... está en la iglesia. Ya sabes, a él le fascina la historia de Venecia.-
-Por supuesto, ustedes dos si que congenian. Me alegro.- William parece haber adivinado el verdadero paradero de Erik pero no menciona nada más y solo finge creer la mentira de Charles.
-Bien, adiós.- El castaño se despide un poco incómodo para dirigirse a las escaleras.
-Adiós Charles.-
William suspira mientras se detiene a observar como Charles se aleja.
-Freddo, hazme un favor.- Pide al recepcionista del hotel.
-Dígame Sr. Stryker.-
-Necesito saber dónde está él todo el tiempo.-
-Por supuesto Sr. Stryker.-
Lamento mucho la gran ausencia D:
Espero que el cap un poquitín más largo lo recompense un poco ^^
Aprovecho para desearles un ¡Feliz año!
Gracias por leer <3
ESTÁS LEYENDO
Just Married ||Cherik
Short StoryCharles Xavier es un escritor de elegantes modales, pertenece a una adinerada familia de Londres. Erik Lehnsherr es un locutor y amante de los deportes. Aunque pertenezcan a mundos diferentes Charles y Erik se aman. El destino los ha juntado, y ah...
