Pequeño accidente

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Charles deposita un beso en la mejilla de su esposo.
-¿Ves? Llegamos a pesar de todo.-
Erik solo rueda los ojos y toma a Charles de la cintura para entrar juntos al hotel. El cobrizo no podía negar que estaba fascinado por el inmenso lugar. Habían conservado la estructura casi intacta en piedra por fuera pero  por dentro había sido remodelado con pisos y paredes cubiertos en una fina madera.
Llegaron a recepción en donde un sonriente hombre los esperaba.
- Bienvenidos, ¿puedo ayudarlos? -Saluda a la pareja.
- Si, tenemos una reservación a nombre de Erik Lehnsherr.- Responde Charles con su característico tono amable.
El recepcionista revisa en su computador y asiente.- Es una habitación matrimonial por dos noches.- Charles asiente sonriendo tomando la llave que le ofrece.- Y tienen un obsequio.- El hombre saca una botella de champán con un lazo rojo.- De parte del señor William Stryker. Y dejo un recado: Que disfruten la luna de miel.-
Erik gruñe
-Ese imbécil.-
Charles suspira y trata de calmarlo tomando su mano.
-Gracias. Se lo obsequiamos, disfrútela.- Charles intenta mantener una sonrisa mientras devuelve la botella.
Un poco lejos de recepción Charles voltea y toma la mejilla de Erik al notar su notable enfado.
- Erik. Erik.- Insiste el castaño pero Erik no quiere voltear su mirada y sigue gruñendo.
- Erik, escúchame.-
El cobrizo maldice.-Lo mataré cuando regresemos.- Charles puede mirar como sus manos se convierten en puños.
El castaño lo toma de la mejilla obligándolo a mirarlo.- Escúchame.- Pide.- Yo te amo a ti Erik. Estamos en nuestra luna de miel ¿Si? No dejemos que nos la arruinen.- Sonríe para después bajar su mano lentamente por su cuello hasta su pecho.- Hay otras cosas de las que preocuparse.- Charles muerde su labio de forma sugerente sin apartar la mirada de su esposo.
Aquello logra hacer sonreír a Erik, y no tarda en buscar su mano para apresurarse a llegar  a la habitación.

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-Erik.- Le reprocha Charles riendo.- En algún momento debes abrirle.-
Erik hace caso omiso y sigue besando el cuello de Charles mientras pasa sus manos por sus caderas.
-Erik.- Vuelve a advertirle Charles.
El cobrizo gruñe y se separa a regañadientes para abrir la puerta.
El hombre detrás de la puerta tiene el ceño un poco fruncido.
- Aquí está su equipaje señor.- Finge una sonrisa.
Erik se hace a un lado para que pueda entrar con el equipaje.
Justo cuando despide al hombre con una propina escucha a Charles.
- Llamaré a Raven y Logan.-
Erik suspira y se lanza a la cama frustrado. Solo pedía un poco de tiempo a solas con su esposo ¿Acaso no era su jodida luna de miel? Deberían haberlo hecho ya más de 10 veces. Y hasta ahora solo contaba... Nada.
Volvió a suspirar.
- Si cariño, estamos bien. El lugar es hermoso... Si Logan, a Erik le encantó conducirlo.- Charles mira a Erik con diversión mientras comenta lo último.
El cobrizo deja caer de nuevo su cabeza en el colchón.
-Si, nos vemos. Los quiero.-
Al no escuchar palabra Erik levanta su cabeza y mira a Charles. Él se acerca con una pícara sonrisa.
- Raven acaba de informarme de que también nos ha dejado un regalo.- Se levanta y va al baño. Cuando regresa trae una canasta con botellas de vino y una pequeña caja rosa en la mitad.
- ¿Y eso?- Pregunta Erik incorporándose en la cama.
Charles lo toma y niega riendo para después acerca la caja a Erik. El cobrizo se une a su risa al ver de lo que se trata.
Se levanta y coloca sus manos en las caderas de su esposo.
- Quizá debamos probarlo.- Sonríe ladino Erik tomando la caja entre sus manos y sacando el objeto para conectarlo.
El mayor mira el extraño toma corriente.
- Erik espera, no puedes.-
Erik niega y sigue forzando.- Si puedo hacerlo, solo tengo que...- Empiezan a salir chispas del enchufe y de inmediato la pared de roble empiezan a consumirse en fuego.
- ¡Erik!-
Las alarmas empiezan a sonar en todo el edificio. Erik toma a Charles de la mano y salen corriendo del lugar.

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Todos los residentes del hotel esperaban en el enorme patio por noticias sobre el incendio.
No pasó mucho tiempo cuando los bomberos bajaban riendo por las escaleras.
Erik y Charles sabían la razón detrás de aquellas risas. Los bomberos tenían en sus manos el regalo de Raven.
El recepcionista apareció frente a ellos con su mirada ceñuda.- Ustedes dos, síganme.-
La pareja se miró para luego seguir al hombre hasta su habitación.
- Miren lo que provocó su pequeño aparatito.- Señaló el toma corriente destrozado y la pared carbonizada.
- Deben pagar los daños, acaban de averiar todo el sistema eléctrico del hotel.- Dice enfadado.
- Oiga, yo no sabía que no podía conectarse.- Contesta Erik.
El recepcionista apunta al letrero cerca de la salida. - Ahí está un cartel advirtiéndole señor, así que debe pagar por todo.-
Erik se acerca al cartel con el ceño fruncido.- ¿Esto? Esto está en italiano, ¿como supone que voy a entenderlo?-
-Estamos en Italia.-
- ¡Pero es un jodido hotel! ¡Reciben personas de todo el mundo!-
- ¡Pero estamos en Italia!-
La disputa empieza a tornarse infantil piensa Charles al solo escuchar  "Es Italia" "Pero es un hotel" cada cinco segundos.
Charles intenta calmar las cosas asegurando al hombre que pagarán por los daños.
- De ninguna forma, no pagaremos nada.- Contradice el cobrizo.
- Si no paga, se marchan ahora mismo.-
- Eso ya lo había decidido. No pienso quedarme.-
Charles puede jurar que Erik estuvo a punto de sacarle la lengua al recepcionista.
El hombre sale furioso de la habitación al ver que Erik empieza a tomar las maletas.
- Nos vamos Charles.-
El castaño suspira.- ¿Y a que lugar planeas ir? Es tarde Erik.-
- A cualquier lugar pero no nos quedáremos.-
-Erik, estamos en las montañas. No hay lugares cerca.-
- Solo tengo que conducir un poco. Vamos.-
Charles vuelve a suspirar y toma a regañadientes las maletas que faltan para seguir a Erik fuera del hotel.

Just Married  ||CherikHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora