Capítulo 7

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-Despierta dormilona -una voz femenina susurro interrumpiendo su agradable sueño.

Abrió los ojos y estos se fueron acostumbrando poco a poco a la claridad que había en la habitación de huéspedes, se sobresalto a ver un rostro femenino muy cerca del suyo, la señora que estaba a su lado soltó una risita e intento calmarla acercando la palma de su mano al cabello de ella, ella retrocedió unos centímetros evitando el contacto con la mujer que la había despertado.

-Tranquila -rió Dulce arrugo su rostro- Soy Flor -dijo con una sonrisa materna, luego Dulce recordó, Christopher había hablado de ella.

-Oh- mascullo ella- soy Dulce- curvo sus labios en una media sonrisa

-Lose, dulzura- flor estaba comenzando a agradarse- has dormido toda la tarde de ayer, y supuse que tenias hambre, por eso te traje el desayuno- coloco una bandeja de vidrio templado sobre las piernas de Dulce, el plato estaba cargado de huevos, tocino y frutas frescas, su estomago rugió, y la flor la miro divertida- supuse bien, ahora come, que Christopher te levara de compras dentro de una hora- anuncio y salió de la habitación de huéspedes, cerrando la puerta tras ella.

Dulce paradero perpleja, en el momento que se había enterado que iba a ser apodada, se había imaginado todo lo contrario, ella no era muy expresiva, ni era de esas chicas que daba las gracias o sonreía a cualquier monería que hacían las demás personas, pero, Christopher lo merecía de alguna manera, al igual que flor, se sentía tan plácidamente allí y apenas llevaba una noche.

Al terminar de comer, lucho contra su flojera para ir a tomar una ducha, se despojo de su ropa frente al espejo del baño, bufo al ver las marcas rojas y de color marrón oscuro en escasas partes de su cuerpo, las de los brazos no eran tan notables, algo con el tiempo desaparecerían, pensó ella, la de los tobillos y piernas eran un caso perdido.

Se dio la vuelta, quedando de espalda frente al espejo, con su dedo indice toco la marca que había dejado la candela del cerillo justo en su cadera, detrás de las costillas un tatuaje, la única travesura de la cual no se arrepentía, "Don't forget, who you are" estaba escrito a lo largo de su espalda, aunque no tenia caso, porque, ya lo había olvidado.

Había olvidado a la pequeña Dulce, la pequeña castaña de rulos perfectos y sonrisa con hoyuelos, sus ojos no tenían el mismo brillo que antes, sus recuerdos estaban manchados y le dolían aun más pensar que intento borrarlos de manera inadecuada.

Su cuerpo de mujer a los 17 años, chillo, una lagrima recorrió su mejilla, ¿como cambio tan rápido?, sus caderas estaban un poco más anchas, algo que solo ella veía, sus pechos habían crecido notablemente y su trasero era más redondo y grande, cualquier hombre que la viera desearía su cuerpo, pero, ella estaba al tanto que no deseaba el cuerpo de ningún hombre.

Las gotas de agua, ahogaba sus gritos de dolor apretando fuertemente los labios, se dejo caer de espalda a la bañera, un dolor fuerte se apodero de su cuerpo, ella se había buscado todo ese dolor, ella era la culpable de toda su mala suerte y solo ella debía pagar con mal karma.

Christopher toco la puerta de la habitación de huéspedes, pero, no hubo ninguna respuesta

-Flor, ¿donde esta Dulce?- grito desde el pasillo

-En su habitación -respondió ella de igual modo

Volvió a tocar y a gritar su nombre, pero, no hubo respuestas por parte de la chia, quizás se estaba bañando, penso.

"Dulce", grito mientras su puño golpeaba fuertemente la puerta de madera, decidió entrar, la puerta del baño estaba abierta y desde el punto en donde Christopher estaba parado se escuchaba el agua de la regadera chocar contra la bañera, "Dulce" susurro lo suficiente alto, para que ella escuchara, un sollozo fue su respuesta, se armó de valor para entrar al baño, no podría quedarse allí si hacer algo para ayudarla.

-Dulce -apenas logro decir

Sus manos temblorosas fueron a para sobre sus labios, estaba helado frente a ella, se veía tan vulnerable desnuda dentro de aquella bañera, tomo una toalla y la ayudo a salir de allí, su mirada se perdió vagamente en los perfectos pechos de ella, luego observo sus marcas y se sintió culpable por lo que hace pocos segundo había pasado por su mente, la abrazó sosteniendo la toalla alrededor de su indefenso cuerpo y la cargo hasta su habitación, mientras ella sollozaba en su hombro.

La tumbo en la cama y se acomodó a su lado suavemente como si esta fuera a romperse, y así creía, la sentí de cristal a su lado, indefensa y hermosa como una bebe, la tomo de la barbilla y la obligo a que lo mirase, pero, ella bajo la cara hundiéndola entre sus manos.

-Mírame- le ordeno y ella lo hizo- ahora estas conmigo, y sea lo que sea por lo que estas llorando, eso esta ya en el pasado ¿vale? -ella asintió

-Dulce- continuo el, ella lo miro atentamente con los ojos llorosos que en el momento hicieron que el corazón de el se encogiera- te vestirás y saldremos, nos divertiremos juntos, te olvidaras de todo por un momento, ¿vale?- ella apretó sus labio y asintiendo dejo escapar una lagrima que la detuvo con su dedo al instante, quería besarle, pero, el sabia que no debía.

-Christopher -el la miro intensamente- abrázame- le pidió inconscientemente

El no lo pnesaria de nuevo, la envolvio en sus fuertes brazos y así se quedo unos minutos, ella descansaba su cabeza en su pecho, mojado completamente la camisa que Christopher usaba, pero, a el solo le importaba que ella estuviera bien en esos momentos

-¿Por qué eres tan bueno? -pregunto ella en susurros, el no supo responder.

-Eres especial Dulce, todos los somos y nadie merece sufrir- se excuso de cierto modo

Dulce se levanto de la cama, aprentando la toalla sobre su mojado cuerpo, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar, su cabello mojado y desordenado y su cara pálida y sin vida, el la observo desde la cama, se veía hermosa, aún con miles de imperfecciones para él era hermosa, siempre lo había sido.

-Deberías salir, me vestiré -su tono de voz fue frió, un escalofrió recorrió el cuerpo de Christopher haciendo que su rostro y sus músculos se tensaran

-Vale, cuando estés lista, me llamas para salir -salió dando un portazo

Dulce lamento haberlo echo enojar, él la había visto vulnerable y frágil, y no permitiría que Christopher conociera sus debilidades, ya había cometido el error de ser ella misma con alguien que creyó que era el indicado, y termino lastimada, desnuda y sin ganas de volver amar.

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