Capítulo 14

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-Despierta Dul...-le beso el cuello, el hombro, la cara -Despierta dormilona- le mordió el lóbulo de la oreja, ella despertó.

-Buenos días- sonrió obviando el terrible dolor de cabeza que ahora sentía, un beso fue suficiente para que lo olvidara por completo...

-Te hice el desayuno- hizo una mueca divertida

-A ver, ¿waffle house?- miro el plato sobre su regazo

-Creí que no te darías cuenta- le sonrió- Salí a trotar y recordé lo mucho que te gustaban los waffles- el rostro de Dulce se desfiguro.

-Chris ¿Cómo sabes que me gustan? Nunca te lo he dicho- el rostro de él palideció.

-¿A quien no le gustan los waffles Dulce?- intento arreglar el problema

-A muchas personas, Christopher, ¿Cómo sabes que me gustan los waffles?- las piernas de él se debilitaron, no sabia como responder a su pregunta y mucho menos con la mirada interrogante y al mismo tiempo a causante de ella.

Dulce comenzó a alejar el plato, no olvidaría el tema, él debía responderlo, porque sabia cosas sobre ella, las cuales nunca le había contado.

-¿Christopher que me debes?- le pregunto, él se alarmo

-¿De que hablas? ¿Cómo que, que te debo?- sus manos sudaban

-La vez que me ayudaste a salir de la ducha, habías susurrado, te lo debo Dulce, te he escuchado, ¿Que me debes?- él no respondió, estaba tieso.

-¡Maldita sea Uckermann! responde, ¿como sabes que me gustan los waffles, y que carajos me debes?- las lagrimas de frustración comenzaban a asomarse por los ojos de Dulce y él aún seguía sin moverse...

-Cálmate, ¿si?- intento tomarla de las manos pero ella las escondió debajo del cubre cama

-No me voy a calmar responde, Uckermann- su apellido había salido en un susurro...

-Vale, lo de los waffles, lo se porque- hizo una pausa- porque- no dejaba de mover sus manos- porque me lo dijeron en el instituto, tienen archivos y datos de los internados, ¿feliz?- suspiro aliviado, no sabia porque le costaba tanto mentirle, nunca había sido un problema para él

-¿Qué me debes?- obvio lo ultimo, Christopher le rogo con la mirada, ella no cedió- Dímelo

-No puedo- su voz se quebró- No puedo decirlo- agacho la mirada evitando el contacto visual con ella, la sintió salir de la habitación y dar un portazo fuerte.

Christopher decidió quedarse allí, no la buscaría quizás quería estar sola, se acostó en la cama aspirando el olor que DUlce había dejado sobre sus sabanas, cerrando los ojos, recordando como casi, la hacia suya.

Dulce por su parte, fue a darse una ducha, dejo que sus lagrimas de confusión se perdieran entre las gotas de agua fría, se vistió casual, no se saldría de la casa, estaba confundida más no molesta, si Christopher no querría decirle, estaba en su derecho, incluso cuando ella estaba involucrada.

Salió al patio, allí estaba Scott, el dálmata de Christopher, jugo con el un rato, lo acaricio y se entretuvo unas horas con el hermoso animal, no quería entrar, creyendo que se cruzaría con la mirada de Christopher, sin saber que él no estaba en la casa, había salido 20 minutos después de su discusión, en busca de un diseñador de interiores, para decorar la habitación de Dulce, y luego hablar con Alfonso para que se quedara ese tiempo en su casa, desgraciadamente también le debía mucho a su amigo.

Jugaba al lleva y trae con Scott, lanzo fuertemente la pelota azul, sin medir fuerza mientras que la pelota fue a dar más allá de la casa de Christopher, la buscaría y seguiría jugando con Scott un rato más, aún estaba fresco afuera y el calor era tolerante.

Abrió el portón y visualizo la pelota a más de 4 metros, la alcanzo al trote, pero, una mano se interpuso y la tomo antes que ella.

Levanto su rostro para encontrarse con unos ojos miel y una amplia sonrisa, el sostenía la pelota y Dulce era incapaz de moverse, maldijo en su interior, no podía evitar sentirse atraída hacia él y su sonrisa perfecta, se incorporo nuevamente y el la copio, se veía jodidamente sexy con esa camisa negra cuello en v, y sus pantalones ajustados.

Le entrego la pelota sin perder de vista sus ojos, Dulce la tomo provocando que sus torpes manos hicieran contacto con las de él, aún seguía sonriéndose, ¿Por qué le sonreía?, maldijo de nuevo, era perfecto de pies a cabeza, y la volvería loca si la seguía mirando de esa manera

-¿Me invitas a entrar?- le pregunto amablemente, ella negó, queriendo decir que si

-Christopher no esta- el sonrió ampliamente

-No vine a ver a Christopher- le informo, camino hasta el portón del patio trasero, Dulce lo siguió.

Scott le salto enzima juguetón y él lo acaricio, Dulce lo observo, su camisa se apretaba perfectamente, marcando sus trabajados músculo, Alfonso se devolvió, acercándose peligrosamente a ella- ¿Quisieras salir a divertirte Dulce?- señalo su auto, ella lo pensó, antes de responder.

-Alfonso deberías irte- musito Dulce nerviosa

-¿Qué pasa Dulce? ¿Me tienes miedo?- hizo una pausa para analizar su respuesta, ella negó con la cabeza algo inestable- ¿O temes de Uckermann? -trago saliva...

-Tu le deberías temer a Christopher si haces algo indebido- lo enfrento, los ojos color verde de Alfonso se oscurecieron en segundo

-No hare nada que no quieras- le aseguro- estoy seguro de que Uckermann te tiene encerrada, se ha hecho el aburrido desde que llegaste- ella lo miro confusa- ¿Qué?- la miro divertido- ¿Crees que Christopher es un chico bueno que sigue las reglas? -esta vez rio fuertemente- ay, Dulce, mi pequeña e ingenua Dulce- la miro irónico- tu y yo juntos, no somos ni la mitad de lo que Uckermann es- le susurro cerca del oído haciendo que ella se estremeciera de más a causa del contacto

Miro con curiosidad a Alfonso, sus palabras comenzaba a ser importantes para ella, Christopher no era un santo, lo sabia, había escuchado a Christian hablar sobre el de una forma morbosa y ella había conocido parte del lado salvaje de Christopher la noche anterior, cuando le enseño otro modo de beber el tequila y luego cuando estuvieron a punto de hacerlo.

Su mirada se perdió en Scott, quien corría de un lado al otro sosteniendo la pelota azul entre sus dientes, ¿Quién era realmente Christopher y que le debía?

-Entonces Dulce- Alfonso la saco de sus pensamiento, mientras meneaba las llaves de la moto con su dedo índice

Dulce no le respondió, el giro y ella comenzó a seguirlo, se sentó detrás rodeándolo por la cintura con ambos brazos, Alfonso se coloco sus lentes de sol oscuro y le sonrió traviesa-mente ladeando la cabeza en dirección a ella, ella apoyo su mejilla en la espalda del chico y apretó fuertemente de este cuando la moto comenzó a andar en una dirección que ella desconocía.

Su corazón comenzó a latir fuertemente a causa de la adrenalina que sentí por incontables razones, no podría imaginarse lo que sucedería estando con Alfonso y mucho menos lo que sucederá luego de que volviese con Christopher.


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