Capítulo 27

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-joder Carlos, hazlo por mí- le rogo a través del móvil.

Ucker caminaba de un lado a otro en la habitación, se removía su largo cabello y de vez en cuando echaba un vistazo por la ventana, para observar a Dul tomando el sol en la alberca, con un diminuto bikini rojo y un sombrero blanco tapando su rostro.
Suspiro pesadamente, si no tuviera planes habría salido corriendo hasta ella y la habría hecho suya en ese mismo lugar.

-tengo planes- gruño al otro lado de la línea- pero, podría hacer otra cosa- la idea de su amigo lo acomodo un poco, escucho atentamente y asintió como tonto consiente de que este no le veía.

Dulce, abril, abril, Dulce. Era todo lo que los dos morenos habían adelantado antes de salir del centro comercial hacia solo dios sabe donde.

La previa había sido mínima, Dulce no era buena haciendo nuevas amistades fácilmente, incluso cuando se trataba de la novia del mejor amigo de su, un momento, ¿que era Ucker de Dulce?

La castaña sonrió cálidamente, al mismo tiempo que una idea rondaba por su cabeza, Dulce la observo detenida, era linda y tenia un hermoso cabello, y hasta el momento no le había dado razones para odiarla.

Los ojos verdes de la chica parecieron analizarla al mismo tiempo que Dulce hacia lo mismo a su modo.

-venga Dulce- alargo su nombre, y a la morena le pareció divertido su entusiasmo- tenemos las tarjetas de crédito y un centro comercial repleto de cosas lindas, hagámosle pagar a nuestros chicos el precio alto de ocultarnos cosas y no medir las consecuencia- finalizo abril ampliando la sonrisa en su rostro.

Dulca se removió, imitando su gesto, la idea de comprar le había resultado agradable, pero la frase completa no había terminado allí.

Había dicho, nuestros chicos, quizás Carlos era de ella, de eso ella estaba segura, pero,
¿Ucker era de Dulce?, y lo mas importante, ¿Dulce era de Ucker?

El precio alto de ocultarnos cosas, aquello no saldría fácilmente de su mente, incluso la castaña lo había notado, Ucker seguía ocultándole cosas, y ella no se atrevía a navegar de nuevo entre sus dudas y confusiones, pero de lo que estaba segura era de que si seguía así, realmente le haría pagar un precio alto por ello.

Dul vacilo en marca aquellos 10 dígitos, ¿era efecto de su imaginación o su mano estaba temblando?, abril la miro confundida, aun no se movían del mismo lugar en donde comenzaron.

-venga, Dulce llámale- ella la miro de la misma manera- pues a quien sea que quieras hablarle- reacomodo la ojo verde con su gesto obvio

Tres tonos, cuatro tonos... se dispuso a dejarlo, quizás no quería hablarle en ese momento.

-¡Dulce! -pareció emocionada del otro lado de la línea

-Connie- sonrió Dulce, al mismo tiempo que asentía a su acompañante- podríamos vernos en el mall-hizo una pausa - ahora- la chica afirmo antes de terminar la corta llamada.

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