Capítulo 4

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¿Alguna vez has estado en Los Ángeles? -pregunto Christopher, rompiendo la tensión y el silencio incomodo entre ambos.

Ya habíamos vuelto a la carretera, de camino a donde sea que íbamos, no me moleste en preguntar, pero supuse que Christopher acababa de responde a mi pregunta...

-Mi papá me llevaba cuando era pequeña, él siempre viajaba a Los Ángeles por causa de negocios y aprovechaba para mostrarme la ciudad- dije sin dejar de mirar la carretera

-Tengo una casa allí a orilla del mar, te gustara, tendrás tu propio baño y a parte tiene una gran piscina- dijo el sin quitar su vista del camino

-No me gusta la playa -sentencie

-Eso es una pena, teniendo en cuenta de que la veras todos los días, porque me he encargado de que tuvieras la habitación con vista al mar- sonrió

Voltee a verlo, maldición, su sonrisa era perfecta, mostraba unos perfectos y blanco dientes, cada uno perfectamente pegado al otro, cubría sus ojos con unos aviador de lente redonda, color marrón.

-¿Qué?, ¿Tengo algo en la cara?- pregunto divertido

-En realidad buscaba alguna arruga, es incomodo que seas mi tutor, al menos deberías dejarte un bigote, parecerías mayor- dije divertida

-No lo creo, aunque dudo que me vea mal con bigote- sonrió

-¿Que edad tienes Christopher?-

-22- bufo

-Eres 5 años mayor, quizás si dices que soy tu prima lejana, no tendrás que hacerte pasar por mi tutor y no levantaremos sospechas- seguí con las bromas

-¿Que tal si digo que eres mi cómplice, y que entrenas desde los 3 años para ser la mejor estafadora del país?, ¿así tampoco levantarías sospechas cierto?- lo mire de mala gana y él se carcajeo de inmediato.

-Vale, creo que tendré que enseñarte un poco más a usar el sarcasmo, apestas-

-Cariño, yo soy el rey del sarcasmo- embozo una media sonrisa, una muy excitante media sonrisa

-Debíamos mandarte a hacer una corona, si, una que calce todo la gran cabezota y además tu ego- reí

-Seria el Rey más sensual del mundo- susurro pero yo escuche

-Si claro, ¿quien ha dicho que eres sensual? -hable y luego recordé

-Tu los has dicho, esta mañana, y para que sepas tu también lo eres- volvió su mirada al frente

Me enfoque de nuevo en el paisaje, haciendo caso omiso lo que dijo, a sus gestos, su sonrisa y la tensión de sus bien trabajados músculos mientras manejaba, deshice la cola que sostenía mi cabello, y me coloque mis lentes de sol, esperaba que ocultara mis mejillas rojas, cerré los ojos y en contra de mi voluntad me perdí en el exquisito y varonil aroma que Christopher desprendía.

Tutor LegalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora