Capítulo 10

297 36 3
                                        

Dulce, abrió los ojos pesadamente, acostumbrándose a la claridad que hacia en su habitación, no recordaba como había llegado hasta allí, solo estaba consiente que se había dormido en los brazos de Christopher.

...

Inconscientemente sus labios se curvaron en una sonrisa, él le había besado el cuelo pensando que estaba dormida, Dulce no pudo evitar temblar al sentir los labios de Christopher besar sobre su piel y él noto de inmediato, que ella era consiente de sus caricias.

Cerro los ojos recordar la sensación de la sonrisa de el sobre su cuello, luego de que ella temblara al sentir sus labios, el continuo besándola toda la noche, solo allí, hasta que el sueño puedo más con ella y se quedo dormida, entre los brazos de Christopher y entre sus caricias.

Si algo allí andaba mal, no quería estar bien, se dijo a si misma, mientras se levantaba de la cama, y se dirigía a la cocina en busca del desayuno, no sin antes percatarse de que no se veía mal, de un segundo a otro, le importaba su apariencia un poco más.

-¿Donde esta Christopher?- le pregunto a flor, mientras se servía jugo de naranja y se acercaba a la mesa a desayunar

-Ha salido a trotar, lo note muy feliz esta mañana- le guiño el ojo a Dulce provocando que esta se ruborizara.

Dulce termino de desayunar, bufo, al ver que no encontraba que hacer, Christopher no estaba, y no le apetecía quedarse encerrada allí sin hacer nada.

-Flor, iré a tomar sol- le informo, saliendo de la cocina hasta su habitación

-Si hazlo niña, estas muy pálida- sonó como su nana, ella sonrió, recordando a la señora que la cuidaba todas las tardes mientras sus padres trabajaban, a ella también la perdió, nunca la visito al orfanato, nunca supo más de ella luego del accidente de sus padres.

Se puso un bikini rojo, uno de los tanto que Christopher había comprado para ella, tomo su toalla, y salió hasta la alberca, el día estaba soleado lo suficiente como par broncearse en 2 horas.

Le encantaba sentir el calor en su rostro, odiaba el frió, al menos que tuviera a Christopher par calentarla, eso le hacia odiarlo un poco menos, o apreciarlo un poco más.

Se dio la vuelta para emparejar el bronceado en su espalda y sus muslos.

Un silbido muy agudo, la hizo girar rápidamente su cabeza, se percato de una cabellera rubia que sobresalía de un muro de más de 2 metros de largo separaba la propiedad de Christopher con la casa vecina.

-Linda- el la alago mientras sonreía, ella no se limito a responder-le agradablemente, estaba de buen humor.

-¿Que haces allí? -le pregunto divertida

-Mi madre me ha mandado a pintar el muro, y tu linda- la señalo sonriente- has hecho mi trabajo menos molesto- ella se ruborizo- ¡madre mía, eres aún más hermosa cuando te sonrojas!

-Y tu eres un Puto duende- la vos de Christopher provoco que ambos dieran un brinco- Christian, baja de allí antes de que te tumbe a pedradas.

-Te he dicho que bajes renacuajo- hablo con voz de mando, el rubio lo obedeció y en menos de un segundo ya estaba cerca de Christopher, pero, no lo suficiente como para que el moreno atinara el golpe que estaba depuesto proporcionarle en la cabeza, el rubio sonrió divertido, haciendo a Christopher enojar.

...

-Ya déjalo Christopher- protesto Dulce- su mamá lo había mandado a pintar el muro

-Dulce ni su madre lo querría lo suficiente para vivir con el- el rubio bufo

Tutor LegalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora