-Odio el mar- musito ella cuando el olor y el sonido del mar inundo sus sentidos, bajo de la moto
-¿Acaso es posible, odiar el mar?- pregunto irónico, ella se encogió de hombros, en realidad odiaba los recuerdos- Hare que lo ames, ya veras- le sonrió haciendo que las piernas de ella temblaran.
-Lo dudo, cuando odio algo, no hay nada que me haga amarlo- fue más una advertencía, él rió fascinado.
La manera en que Dulce se mantenía a la defensiva le encantaba y comenzaba a entender el porque Christopher la quería, en el momento en que los pies de ella tocaron la arena, hizo un gesto de desagrado, ya sus dedos estaban cubiertos de pequeños granos salados y él se divertía viéndola luchar contra lo que a él le maravillaba
-No luches- le indicó- mientras más lo hagas más te hundirás- hizo una pausa, ella lo suspiro cansada- ven acá- le ordeno, pero, fue él quien se movió hacia ella, levantándola con sus fuertes brazos haciendo que ella por inercia le rodera el cuello con sus suaves manos, quedando a solo centímetros de su rostro.
-Que hacer Alfonso, bájame- ordeno, pero, no lucho contra eso
Alfonso corrió hasta el gran muelle de madera, que dividía el mar a la mitad, mientras ella gritaba y lo rodeaba fuertemente, aunque sabia que él no la dejaría caer, los pies de ella finalmente pisaron firme y ambos se acercaron a las barandillas de muelle.
La vista era grandiosa y comenzaba a gustarle estar allí, aunque no confiara en Alfonso, le gustaba estar allí con él.
-Vengo aquí desde pequeño, cada vez que papá viajaba a los Ángeles, le rogaba que me trajera con él, solo para quedarme horas viendo él mar- le sonrió, mientras ella lo escuchaba hablar, Dulce comenzaba a sentir la suavidad de su voz- en Inglaterra no hay playas así- hizo una mueca- venir aquí me hace odiar cada vez más el frio, por eso he venido para quedarme, me mudare a los Ángeles Dulce- la miro con intensidad, su alrededor no se comparaba con la belleza y el color de sus ojos, verdes, pero eran más profundos que él mismo mar.
Algo en su corazón dio un vuelco, Alfonso no volvería a Inglaterra, se quedaría allí cerca y no sabía si era bueno o malo.
-¿Dónde vivirás?- él se encogió de hombros
-Tengo dinero, eso es lo de menos, mientras tanto quisiera joder un poco a Christopher- rio- ya lo he perdonado, pero, me gusta ponerlo de mal tiempo- ella frunció el seño
-Alfonso se preocupa por ti- le reprendió, el bufo.
-Christopher solo piensa en el Dulce, todo lo que hace, tiene un propósito, y ese propósito solo le conviene a él- la conversación dio un vuelco de 180 grados, ya no había suavidad ni dulzura en la voz de Alfonso, sus ojos ya no estaban claros, pero su mirada seguía siendo intensa y profunda
-¿Cómo sabes que no se preocupa por ti? si has llegado dando gritos y haciendo el tonto, sabes que Christopher se enojara si me haces algo y aún así me has traído- los puños de ella se cerraron sobre la barandilla de madera, Alfonso seguía calmado y con la mirada perdida en el agua
-Yo no te he obligado y no te estoy haciendo daño- estaba en lo correcto- no fui a buscarte- negó con la cabeza al escuchar un pero intentar interrumpir su explicación- Y tampoco a buscar a Christopher- rió- ¿viste como Christopher a saltado sobre mi en lo que me ha presenciado?- ella asintió sin entender- es mi perro- un oh, salió de que los labios de ella formando una separación en forma de o entre estos- Christopher lo ha estado cuidando todo este tiempo- hizo una pausa- al igual que yo, Christopher ama la playa y no quería llevarlo conmigo hasta Inglaterra y hacerlo infeliz- algo en su voz se quebró, o fue Alfonso quien se estaba rompiendo
Luego ella comprendió, no se trataba de Christopher, se trataba de Alfonso él era infeliz, pero, no era un egoísta y mucho menos malo, lo había malinterpretado de tal manera que le había temido, pero, no más.
-Te comprendo- el la miro finalmente, sorprendido
-¿En que me comprendes?- sonrió débilmente
-Mis padres murieron cuando yo tenia 9 años, desde entonces fui interna en un orfanato para menores sin hogares en Long Beach- de inmediato los músculos de Alfonso se tensaron, pero, ella no lo percibió- la rutina se convirtió en mi vida, siempre era lo mismo, pero era mi hogar y debía aceptarlo como tal, hasta el día en que Christopher me adopto, no se si podría volver allí entonces- lo miro, pero, él estaba distante- Alfonso ¿ocurre algo?- él negó
-Debo llevarte a casa Dulce- comenzo a caminar sin dirigirle la mirada
-Pero- comenzó a decir, él la interrumpió
-Ya es tarde vale, no quiero que Christopher se enoje- encendió la moto y ella no hizo más que subirse tras él, sintiendo como el cuerpo de Alfonso se volvía una roca debajo de sus manos, estaba tenso, en poco segundo sus rasgos dulce había desaparecido, y ella comenzó a temer de nuevo.
Alfonso no se preocupo por despedirse de Christopher o de ella, en lo que Dulce estuvo en la entrada de la casa el arranco a toda velocidad, ella comenzó a temblar haciendo más dificil su tarea de abrir la puerta, pero, no hubo necesidad, el pomo giro por si solo, y en lo que la puerta estuvo abierta un Christopher enojado apareció del otro lado, frente a ella.
-¡En donde *beep* estabas!- le reprendió tal como lo hace un padre a su hija rebelde, el grito debió haberse escuchado en las casas vecinas, Christopher mantenía las manos empuñadas a ambos lados de su cuerpo y su rostro estaba tenso y sus ojos oscuros y ardiendo
-Que te importa- su voz se había roto, aún temblaba
-¿Estabas con Alfonso?- ella no respondió- ¿Te ha hecho algo?- esta vez fue el quien parecía asustado- ¡responde Dulce! ¿Alfonso te hizo daño?- las manos de él se apoyaron sobre cada uno de los hombros de ella, tambaleándola de adelante hacia atrás, esperando su respuesta
-¡No! No me ha hecho daño, no más del que tu me haces a mi- intento ser fuerte, pero, las lagrimas comenzaba a hacer presencia, no era lagrimas de tristeza y mucho menos de felicidad, era de coraje y confusión, Christopher la dejo ir, llego a su habitación dando un fuerte portazo tras de ella, cayo sobre su cama hundiendo el rostro entre la almohada ahogando los grito y sollozos en ella.
En pocos días su vida se había convertido en un gran rompecabezas, pero, no cualquiera sino uno abstracto y difícil, el cual no sabia si sería capaz de armar, o al menos dejar pasar y hacer como si nda.
No entendía ni la cuarta parte de lo que sucedía, se sentía de nuevo como la niña de 9 años, a la cual todos sonreían y miraban con tristeza y compasión, mientras ella preguntaba por sus padres, sin que nadie respondiera en donde estaba, ni le explicara lo que sucedía, toda su vida se trataba de eso, de un gran rompecabezas, de confusión
===============================
Instagram: lexasican
ESTÁS LEYENDO
Tutor Legal
RomanceDiferentes Ranking #3 Tutor (23/08/2018) #9 dyc (23/08/2018) #25 Vondy (25/08/2018) #200 Amor Verdadero (25/08/2018)
