Capítulo 7

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Puede que tanto Hongbin como Ken asistieran a la misma universidad, pero al ser una de las más grandes del país, eso no quería decir que el encontrarse fuera tan sencillo, especialmente cuando ambos estudiaban cosas tan distintas.

Para Hongbin, esa era la segunda vez que se encontraba en la facultad de Arte, pero a diferencia de la primera vez, en la que había pasado tan desapercibido; al parecer el que hubiera un cuadro de él expuesto en la sala de exposiciones, le daba cierta fama, porque algunas personas lo reconocieron casi de inmediato.

Tratando de no llamar tanto la atención, caminó lo más sigiloso que pudo hasta donde, después de leer las indicaciones del mapa de la facultad, llegó hasta la sala de Arte en donde efectivamente su cuadro se encontraba ahí.

— ¡Debe ser una maldita broma!

Demasiado indignado y enojado, salió lo más rápido que pudo del lugar, caminaba casi echando chispas. Cuando se encontró de frente con el causante de semejante suceso. Ken.

— ¡Tú! — gritó Hongbin.

Estaba a punto de golpearlo cuando el otro reaccionó más rápido y levantando las manos en señal de rendición le pidió disculpas.

— ¡Espera, espera, espera! Lo siento... yo... no sabía que lo iban a exponer... perdóname.

Era una verdadera suerte que Hongbin fuera compasivo, porque al ver el rostro de Ken realmente arrepentido, decidió creerle.




* * *




—... De verdad lo lamento, yo no sabía que iban a elegir precisamente mi cuadro para la exposición, sé que debí hablarte y pedirte el consentimiento, pero cuando menos me di cuenta ya la había colgado... en serio lo siento.

— Bueno, eso ya no importa... es solo que, ya te imaginaras como me sentí cuando aquellas chicas me preguntaron si realmente había posado desnudo.

— Lo siento — Ken volvió a repetir avergonzado.

— Te creo. Solo tengo una pregunta ¿Cuánto tiempo estará ahí?

— Hasta la semana que viene, después te la devolveré...

— No, quédatela. De todos modos yo no tendría en donde colgarla.

La tarde transcurrió con algunas disculpas más de parte de Ken, hasta que la hora de regresar a la realidad los tomó por sorpresa.

— Cálmate Yi Soo. Dime qué pasó con Han Bin... ¡¿Qué?!... Está bien, ya no llores, ahorita mismo voy para allá — decía vía telefónica Hongbin.

Hongbin se levantó tan tenso de la mesa en la que estaba con Ken, que casi tira la taza del café que se había tomado.

— Debo irme — dijo en cuanto colgó la llamada.

— Espera, cálmate. Sé que no me incumbe pero tranquilízate, no te puedes ir así. Yo te llevó.

Hongbin estaba tan preocupado que no lo pensó dos veces en decirle a Ken que aceptaba su ayuda, con apuró caminaron a la salida de la cafetería de la facultad de Ken, para dirigirse casi corriendo hasta donde se encontraba el auto del mayor.

Durante el recorrido al hospital, Hongbin le platicó a Ken lo poco que le había dicho su hermana acerca de la caída de Han Bin. Estaba tan nervioso que incluso hasta le costaba hablar. Pero cuando finalmente estuvieron frente al doctor que atendía a su hermano, el temple de Hongbin cambió abruptamente, entonces Ken pudo darse cuenta que quien llevaba las riendas de su casa era él.










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Hoy, nuevamente las catástrofes naturales están a la orden del día, de verdad espero de todo corazón que se encuentren bien aquellos que como yo también son de México. Y los que están enfrentando al huracán solo me queda decir Fuerza y unión.



Artwork [KenBin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora