Capítulo 5:

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 La situación era tensa; debía pensar en algo antes de que los infectados derribaran aquella puerta y me comieran vivo. Estaba en medio de aquel apartamento totalmente inmóvil; mientras los muertos azotaban la puerta con agresividad, no sabía qué demonios hacer para salir de aquella complicada situación, el tiempo estaba corriendo y en cualquier momento aquellas cosas que alguna vez tuvieron vida entrarían y pondrían fin a mi existencia de la manera más sádica y sanguinaria. -Vamos Steven piensa- Me decía en mi mente; al cabo de unos segundos la puerta comenzó a crujir mucho más fuerte y parecía estar a punto de ceder; -¡Maldición!- exclame en voz alta mientras recargaba mi pistola y me alejaba de la endeble puerta de madera; ya solo me quedaban unos cuatro cargadores y mi pulso en aquel momento no era el más apto para disparar ya que temblaba de miedo. –Debe haber una manera de salir de este lugar- pensé mientras examinaba aquel apartamento fugazmente en busca de una ruta de escape; mi única opción era una ventana la cual daba al exterior en donde había una escalera de incendios; de esas que se usaban en el pasado para evacuar un edificio cuando se incendiaba, pero había un problema; su apariencia no daba confianza ya que estaba oxidada y tuve el siguiente pensamiento apenas la vi –esa cosa caerá si llego a poner un pie sobre ella- y eso no sería nada bueno ya que era una caída de tres pisos. Pero aunque no me agradara era mi único medio de escape y si no lo intentaba moriría en aquel apartamento; rápidamente me dirige a la habitación en donde el niño se había encerrado y toque la puerta.

— ¡Niño sal de ahí debemos irnos!- Gritaba mientras mi corazón palpitaba a millón; volteaba constantemente a la puerta la cual comenzaba a romperse y poco a poco estaba siendo abierta por los infectados los cuales no paraban de emitir aquellos desagradables sonidos.

— ¡Rayos niño sal de ahí tenemos que irnos!- Grite desesperado pero el estúpido niño no me respondía; debo confesar que por unos segundos pensé irme y dejar al mocoso— ¡Maldita sea abre la puerta o te dejare aquí y vas a morir! – Dije muy seriamente mientras golpeaba furioso la puerta.

— ¡No iré contigo!- Respondió el chiquillo entre sollozos.

—Escucha niño si te quedas aquí vas a morir ¿¡Acaso no entiendes!?- Le hable de manera franca y directa para que entendiese la situación; no tenía tiempo para ser gentil.

— ¡Vete! Déjame en paz...

Perdí la paciencia y les juro que estuve a punto de salir por la ventana sin aquel pequeño; pero se me ocurrió algo y no dude en hacerlo. Tome mi arma, la apunte directamente a la cerradura de la puerta y dispare; justo como la había pensado, la cerradura se hizo añicos y pude abrir la puerta fácilmente así que no perdí tiempo y entre en la habitación. Era un dormitorio grande el cual estaba bastante cuidado; en él había una cama matrimonial, un par de mesas de noche, un sillón en una de las esquinas el cual se encontraba justo al lado de un librero bastante llamativo y finalmente lo más destacable de aquel lugar era que poseía un ventanal enorme y majestuoso el cual estaba quebrado en cierto punto; al ver aquella habitación recordé por unos breves segundos la alcoba de mis padres. Era muy parecida si omitías lo del majestuoso ventanal.

— ¿Qué haces? ¡Vete y déjame solo!- Me grito el niño el cual estaba sentado en el borde de la cama matrimonial y de sus ojos brotaban lágrimas.

—Solo ven conmigo y te sacare de aquí- le dije mientras me acercaba.

— ¡No!- Contesto mientras salto de la cama y salió corriendo hacia el ventanal; yo pensé que solo quería alejarse de mí; por eso me quede quieto, pero lo que hizo a continuación me dejo boquiabierto. El niño no se detuvo al llegar al borde... Salto por el agujero del ventanal.

Crisis:La CaídaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora